¡Qué bello es vivir!

Hace pocas semanas, en una deliciosa entrevista que le hizo Federico J. Losantos, Alfredo Landa confesó su rendida admiración por Frank Capra y, sobre todo, por su colosal ¡Qué bello es vivir!. Una película que, incomprensiblemente, en su estreno fue un rotundo fracaso tanto de público como de crítica. De hecho, supuso el principio del fin de la carrera de su director. Sin embargo, la historia acabó poniendo en su sitio tanto a este cineasta como a su mejor película, pues sería un sacrilegio no reconocer el extraordinario talento que derrochó su director durante toda su carrera, y que llegó a su cumbre creativa con el rodaje de esta cinta.

Otro genial actor y protagonista absoluto de ¡Qué bello es vivir!, James Stewart, nunca ocultó su predilección por ella, pues además reconoció que ésta fue la mejor interpretación de toda su filmografía, casi nada. Y es que, a mi juicio, estamos ante la mejor película de la historia, sobre todo porque su idea principal no puede ser más brillante ni original. Desde el primer minuto tienes la sensación de estar presenciando algo demasiado grande; tanto, que parece tocada por la mano de Dios. Y aunque es una película ideal para la navidad que acabamos de despedir, se puede disfrutar igualmente en cualquier otra época del año. Siempre es bueno que nos recuerden que somos importantes, y que cuando damos lo mejor de nosotros mismos a los demás ya estamos haciendo que nuestra vida valga muchísimo la pena.

Así lo hizo en toda su carrera Frank Capra y, muy especialmente, en ¡Qué bello es vivir!, estrenada recién finalizada la Segunda Guerra Mundial. Como confesó en su autobiografía: «No la hice para los críticos aburridos ni para los intelectuales pedantes. La hice para la gente sencilla como yo; gente que quizás había perdido a su marido, o a su padre, o a su hijo; gente que estaba a punto de perder la ilusión de soñar, y a la que había que decirle que ningún hombre es un fracasado». Dondequiera que estés, Frank Capra, gracias por habernos regalado el mejor antidepresivo jamás ideado, el único sin efectos secundarios y, sobre todo, sin fecha de caducidad.

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5 comentarios

  • Un magnífico post, Fernando. Yo soy una rendida admiradora de Frank Capra, y de otra de sus memorables películas:”Un gangster para un milagro”,con una magistral,entrañable y deliciosa Bette Davis en el papel de Annie Manzanas y un Glenn Ford pletórico como un gangster de aspecto duro y sin escrúpulos,pero con un corazón de oro.
    Son películas que te remueven y hacen fluir lo mejor de nosotros mismos;películas en las que acabas con lágrimas en los ojos y moquenado y con el firme propósito de ser mejor persona,de darnos un poco más los demás, de dejar traslucir,que efectivamente,todos,absolutamente todos,somos hijos de Dios.

  • Mayte

    Gracias por hacerme recordar que la vida es bella, Fernando. Tras estas pasadas fiestas navideñas, y viendo como el ser humano sigue siendo egoísta a pesar de que sociedad obligue a desearle Feliz Navidad a tu más enconado enemigo, mi ánimo estaba un poco por los suelos. Cuando ni los tuyos se acuerdan de ti es bello sentir que todo lo que haces, por pequeño que sea y aunque nadie repare en ello, sirve para continuar los trazos que nuestros pies dejan en el camino de la vida. Y tal vez para ayudar a alguien, que es lo más gratificante.

  • Un precioso post comentando una película simplemente geneial. No diré que sea mi favorita, pero es de las que más me gustan. Intento no verla por Navidad y es de esa que suelo ver cuando las cosas no me van muy bien, en esos momentos que el alrededor se despendola. Viene a recordar que lo que hacemos siempre tiene repercusiones que ignoramos la mayoría de las veces. Creo que a Frank Capra tenemos que agradecerle que nos dejase esta película y nosotros felicitarnos por saber apreciarla, aunque esto resulte fácil.

    Un abrazo

    luferura acaba de escribir ESTRECHEZ DE MIRAS

  • Una película inspiradora donde las haya. Que la crítica vapuleara esta obra de Capra entra dentro de lo previsible, pues ya se sabe que, según las palabras del escritor John Kennedy Toole, a un genio se le reconoce porque todos los necios se conjuran contra él. Genial también Stewart. Colosal.

    Domingo acaba de escribir Declaración de intenciones

  • No he visto todavía la película. La tengo grabada y lista para ver. Espero hacerlo pronto pues tiene excelentes críticas.

    un abrazo.

    fernando acaba de escribir CABALLO DE TROYA DE J.J. BENITEZ, UNA SAGA MAGNIFICA DE LIBROS SOBRE JESUSCRITO

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