1984

Con veintitrés años de retraso respecto a su título original, pero por fin el Gran Hermano ha llegado oficialmente a nuestras hipotecados hogares. George Orwell escribió hace casi sesenta años una novela de política-ficción, en la que un Estado omnipresente subyuga a sus ciudadanos. En dicha novela apareció la figura del Gran Hermano, el ojo que todo lo ve, que tan vergonzosamente se emplea en las televisiones de medio mundo, para embrutecer más a los súbditos. Una de los hechos principales que se narran en tan colosal novela es la existencia del Ministerio de la Verdad que se dedica, literalmente, a reescribir la historia. No sé si encontraréis alguna similitud con el actual gobierno español. Pero en la magistral novela de Orwell se nos habla de una sociedad que vive en un mundo absolutamente inventado, falso, basado en un lavado de cerebro continuo de la población. En nuestro país ese papel lo viene ejerciendo magníficamente desde la Transición el Grupo Prisa, al frente del cual está el hombre más poderoso de España, Jesús de Polanco, para los enemigos Jesús del Gran Poder. Si la información es poder, él la posee y la maneja a su antojo.

Por otra parte, se ha descubierto fácilmente a través de Internet cómo nos espían desde el cielo. En más de una ocasión se ha visto a una mujer en topless tomando el sol en su ático, segura de que nadie la estaba viendo. Directamente quizá no, pero tenía un público potencia de varios miles de millones de espectadores, ni una final de la Champions, vaya. Y es que mediante la herramienta Google Earth puedes sobrevolar el mundo entero. Dentro de poco sólo nos valdrá vivir en búnkers, pues me imagino que si la población se ha enterado de esto, me imagino que los servicios de inteligencia más importantes del mundo deben de saber hasta la cantidad de veces que se levanta el abuelo a orinar por la noche. Google tiene tantas novias porque es una herramienta poderosísima que conviene controlar. No interesa que el pueblo llano se entere de lo que pretendemos. Es preferible que la plebe siga embrutecida con Belén Esteban y demás despojos del corazón. Ya lo decía el propio Orwell: “La libertad es el derecho a decirle a la gente lo que la gente no quiere oír”.

Lo están conseguiendo. Están logrando que sólo se pueda hablar de frivolidades, de naderías. La universidad del pueblo infecta nuestras mentes con programas basura, que sólo sirven para mantener a los monos en la jaula calladitos y sin protestar, que estamos más guapos. Lo único que importa es tener un coche que nos permita irnos de fin de semana a compartir atascos con los demás ciudadanos. Hacer lo mismo que ellos, comer lo mismo que ellos, pensar lo mismo que ellos, leer lo mismo que ellos y ver los mismos programas que ellos. Han conseguido que el ser humano disfrute dentro de la gigantesca jaula que se ha convertido el mundo para los que pensamos que la libertad es algo más que poder cambiar de canal mientras nos venden coches, segundas residencias, y hasta tetas y pollas nuevas. Todo mentira.

Un comentario

  • Anonymous

    En efecto, todo es una auténtica mentira. Dietas, modas, cultos al cuerpo, sociedad adinerada, tercer mundo … Todos bailamos al son que tocan unos pocos, y no podemos desviarnos de ello porque, aunque lo hagamos, seguiremos siendo expiados. Internet es un gran invento, aunque a veces pueden moverlo las manos del diablo. No todo el monte es orégano. TANA

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