Culpa y destino

La culpa será el tema que abordaré hoy en esta nueva sección del blog titulada CITAS CONTIGO. Analizaré y compartiré contigo una cita del psicólogo norteamericano Albert Ellis, acerca de la necesidad de abandonar la culpa para así poder controlar nuestro destino.

culpa

6 comentarios

  • Domingo

    Es cierto que el papel de víctima da mucho calorcito, es un papel que rápidamente lo haces tuyo, es una golosina muy tentadora. ¿Por qué? Porque explica muchas cosas, aunque las explique mal, y eso siempre sosiega. Estamos infantilizados, hemos delegado nuestra responsabilidad individual en otros, nos hemos ido vaciando de contenido por voluntad propia, hipotecando parcelas de nuestra identidad hasta que cerremos por derribo.

  • Bernardo

    Al anochecer,cuando todos duermen y las luces se apagan,cierro los ojos y escucho tu audio,guardo silencio y medito,sin agobios,sin prisas,intento dirigir el pensamiento solo y exclusivamente en tu mensaje,descubro lo mucho que vales y el valor que tienes al compartir con los demás tus reflexiones,el entorno que provoca la música de fondo y tu voz es incomparable.
    ¿quién no se puede ver reflejado en un sentimiento de culpa?,

    Un saludo.

  • Estimado Fernando,

    Y yo que me pensaba que le había ocurrido algo malo a tu blog (no podía acceder a la antigua url) pero por lo que puedo ver se trata de un cambio de look. Menos mal! Que conste que te sienta bien, jejeje. Es bien cierto lo que apunta Ellis. Nos hallamos en una especie de cruzada sistémica permanente de acoso y derribo psicógico constante hacia los que considera como a sus súbditos (es decir, todos nosotros). En este sentido, no hay humano más desarticulado e inofensivo para el poder que una sombra de sí mismo. De nosotros depende mantener nuestra mente impermeable a toda esta basura que nos proyectan día tras día.

    Un abrazo!

    • Muchas gracias por tus palabras, Samuel. Al antiguo dominio le dí de baja, y me he quedado sólo con el de .com

      De nosotros depende todo, amigo mío. Nos quieren dóciles, gregarios, víctimas impotentes, pero hay que intentar por todos los medios que no sea así, porque de lo contrario estaremos perdidos.

      Un abrazo.

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