Añorar el pasado es perseguir el viento

El pasado a menudo nos mata, nos entierra, porque nos aleja del presente y por tanto de la vida, que es lo único que tenemos. Vivir instalados en el pasado, ya sea para rememorar buenos o malos recuerdos, es una terrible pérdida de tiempo. De hecho los depresivos suelen vivir derrotados por lo que ‘pudo haber sido y no fue’, lo cual no deja de ser una estupidez. Lo único que podemos hacer es aprender de los errores y vivir el día de hoy. Hacer otra cosa es tan inútil como correr tras el viento. Os dejo ya con el podcast de esta semana.

pasado

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2 comentarios

  • Tocas hoy un tema, Fernando, que nos toca a muchos directamente. En ciertas etapas o momentos de la vida, hay que hacer esfuerzos improbos para no quedarnos anclados en el pasado.
    Cuando ves que la vida te da un rabotazo y que el decorado en el que vivías cambia o se descompone, parece que uno se niega a reconocer esa nueva existencia y quiere seguir viviendo “como antes”.
    Seguramente quien ha tenido una infancia feliz, ha tenido una adolescencia con problemas. O al adolescente feliz ha empezado a complicarsele la existencia tal vez después de unos años de matrimonio…o con los hijos. Tal vez esto esté relacionado con “la crisis de los cuarenta” que unos sufren antes y otros después.
    Y no digamos de los que han tenido un trabajo brillante y buenos ingresos y la crisis le ha cambiado el panorama.
    Sí quisiéramos, como quería por ejemplo Miró, ver las cosas con la mirada de un niño y vivir solo en presente. Pero a veces, la(s) responsabilidad(es) nos lo impide…

  • Domingo

    El pasado es una adherencia grasa, un trombo en las arterias. Y lo dice alguien que hociquea en él más de lo recomendable, aunque he avanzado mucho en ese sentido. No permito que lo ya inane me reste el impulso anímico que necesito para el presente. Y del futuro me preocupo en su justa dimensión, no más ni menos que otros. Al fin y al cabo somos animales proyectivos, es inevitable mirar más allá de los próximos cinco minutos.

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