Azar es una palabra absurda. Todo tiene su causa.

El azar, la mala suerte, los demás… son recursos muy socorridos para eludir nuestra responsabilidad cuando todo nos va mal.

Si fuésemos honestos con nosotros mismos reconoceríamos, como apunta Voltaire, que nada en esta vida es fruto del azar. La relación causa-efecto siempre está ahí, aunque a menudo nos pongamos unas orejeras para no ver lo más evidente. Si queremos cambiar los malos efectos o resultados de nuestra vida, no nos queda otra que cambiar el rumbo, para que distintas causas puedan ofrecer distintos resultados. Para bien y para mal somos los responsables de todo lo que nos sucede, aunque nos duela admitirlo.

azar

2 comentarios

  • Estoy de acuerdo contigo, Fernando, en que es inútil esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Lo que pasa es que las posibilidades de hacer algo distinto a lo que hacemos habitualmente pueden ser muy limitadas. Pienso por ejemplo en alguien que está hasta las narices de un trabajo en el que están explotando, con un salario miserable,un horario extenuante y un jefe que te amarga la vida. Con la crisis actual, podría dicha persona plantearse dejar ese trabajo?
    Creo que hay un porcentaje (lo que no sé es cuál) del azar en nuestras vidas. Si Voltaire decía que nada es fruto de la casualidad, otros filósofos han apuntado que “todo es fruto del azar y la necesidad”.

    • Fernando Solera

      Se suele decir que el hombre propone y Dios dispone, Emilio. En el ejemplo que me pones, habría que preguntarse cómo acabó ese individuo en un trabajo como el que me expones. Habría que remontarse a los orígenes, y eso supondría hacerlo probablemente a la infancia. Un problema añadido es que nos cuesta demasiado salir de la “zona de confort”, y preferimos quedarnos como estamos aunque eso suponga estar muertos en vida.

      Un abrazo.

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