Carné de pobre

Aunque los amables lectores de este blog saben que he insistido machaconamente en que la situación económica del país era terrorífica, jamás pude pensar que llegaríamos a ver situaciones como la que pretende implantar el Ministerio de Sanidad. El diario digital elconfidencial.com acaba de publicar que Ana Mato quiere crear un ‘carné de pobre’ para que los españoles mayores de 26 años sin ingresos puedan acceder a la Seguridad Social. De oficializarse esta noticia, me parecería una vuelta de tuerca más en el abuso que está sufriendo el pueblo por parte de sus gobernantes. El presidente del gobierno anunció a bombo y platillo que no tocaría la sanidad, y sin embargo le está pegando unos tijeretazos que la va a dejar reducida a escombros. Como no paremos de una vez esta locura, acabaremos sufriendo un retroceso social de muchas décadas.

La citada medida es una estrategia para forzar a que la gente trabaje en las condiciones que sean. Dicho en román paladino: “si no aceptas trabajar diez horas diarias por 400 euros, te dejamos sin cobertura sanitaria”. El objetivo final del PP está clarísimo. En primer lugar, ha impuesto un abaratamiento radical del despido para que las empresas puedan darte la patada por cuatro duros. De esta manera logran tener una masa de seis millones de parados (quizá lleguemos a siete). Una vez conseguido tener a tanta gente al borde de la exclusión social, las empresas podrán volver a contratar, y así diremos que “el paro baja porque los del PP somos los salvadores de España”. Ahora bien, el problema son los sueldos que van a ofrecer. Si tú tienes una cifra disparatada de desempleados y el número de empleos disponibles es muy bajo, resulta más que obvio que podrán bajar los salarios hasta acercarnos al cuencoarrocismo. Bienvenidos a la monarquía bananera de Hispanistán.

Si aquí no se produce una insurrección como es debido, volveremos a la pobreza que sufrimos durante la posguerra, y no exagero un pelo. El partido de Rajoy está dispuesto a dejar al pueblo en la cuneta, importándole una mierda pinchada en un palo el futuro de los votantes. Ahora, más que nunca, está justificada la rebelión contra una casta política que ha decidido sacrificarnos, echándonos a los leones si es preciso. Porque una cosa es apretarse el cinturón y otra muy distinta reventar la sanidad. La penúltima fechoría contra el pueblo del partido que se autodenomina popular, no debería de quedar impune. Nos estamos jugando demasiadas cosas como para seguir mirando hacia otro lado. No podemos ser sus putas y además pagarles la cama.

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12 comentarios

  • Si a la estafa financiera global le sumamos la mastodóntica burbuja inmobiliaria “made in jpainistán” (estafa 2) y una partitocracia que está transformando deuda privada de los bancos en deuda pública (estafa 3) con el objetivo de resucitar el cadáver y endosarle el muerto a la sociedad con la mágica fórmula del recorte social (estafa 4), nos encontramos en el lugar donde estamos.

    Coincido plenamente contigo, Fernando, respecto a lo que comentas acerca de la jugada que se esconde detrás de la reforma laboral, que no es otro que trabajar para conseguir los alimentos más básicos para poder comer, famoso ‘cuencoarrocismo’. No tengo la sensación de estar exagerando.

    Desconozco cuál va ser el punto de no retorno en el camino de una nueva vuelta de tuerca al pueblo, que encienda la chispa de un estallido social. No tengo claro que ésto ocurra porque el poder de los medios de información es total, y quien controla la información controla el poder. De todos modos, una revolución que no esté sostenida ideológicamente sino que se produzca per un impulso de violencia irracional (violencia incapaz de entender la causa y la consecuencia del momento actual), se diluirá como un terrón de azúcar. Me gustaría creer que cada vez es más la gente que está despertando, que se está dando cuenta de la naturaleza dictatorial/totalitaria de este régimen politico, al servicio de este yonqui económico así como de su intención, pero no termino de verlo del todo claro, estimado Fernando. Me gustaría estar equivocado y que la sociedad, consciente de todo, decidiera boicotear al sistema. De hecho, daría lo que fuera por estar equivocado.

    Lo que me parece más acojonante de todo es observar cómo, a día de hoy, millones de borregos (con todo mi respeto y admiración para estos entrañables cuadrúpedos, cuya carne me vuelve loco), continúan ejerciendo comprometidamente su derecho de auto-anular su dignidad personal, dipositándola en una urna de cristal, ya no cada 2 o 4 años sino en su monótono día a día.

    Salut!

    • Fernando Solera

      Efectivamente, ejercer el derecho al voto no creo que sirva absolutamente para nada en la dictadura partitocrática que sufrimos, Samuel. En cuanto al riesgo de estallido social, sigo pensando que es francamente alto, pues la desesperación es cada vez mayor. Si a la gente le quitas la esperanza ya no le queda nada que perder.

      Salut!

  • Estos del PP quieren curarle la fimosis al sistema sin anestesia, por el método de tirar a lo burro del pellejo para abajo. Lo que no saben o acaso les importe un huevo es que así sólo conseguirán algo peor, una parafimosis o estrangulamiento. Y a partir de ahí dolor, mucho dolor, dolor en letras mayúsculas.

    • Fernando Solera

      Esa técnica tan drástica que sugieres se la tendrían que aplicar los gobernantes a sí mismos, pero me imagino que eso por las buenas no va a suceder. Tendrá que ser por las malas, como casi todos los grandes cambios a lo largo de la historia.

  • emilio

    Cuando era pequeño, Fernando, recuerdo que en las conversaciones de “los mayores” aparecía en ocasiones la expresión “pobre de solemnidad”, pero yo veía que eso eran ya “cosas de los viejos”. Pues bien, parece que Ana Mato lo que quiere es rescatar esta figura, más propia de los tiempos de Dickens que de los actuales. Pero vaya, que no me extraña nada lo que cuentas, pues me parece que vamos en esa dirección.
    Lo que pasa es que esto son ciclos: de los excesos de la revolución industrial nació el socialismo. De los excesos de hoy…

    • Fernando Solera

      Pero este ciclo es especialmente gordo, Emilio. Seguramente tú, que eres un poco mayor que yo, tampoco has vivido una situación como la que estamos sufriendo y como la que vamos a sufrir. Sólo nuestros mayores han vivido en sus propias carnes algo tan grave como lo que estamos empezando a vislumbrar.

      • emilio

        Es cierto, Fernando: aunque los de mi generación no hemos vivido antes circunstancias parecidas, mi cuerpo guarda las “cicatrices” de la crisis del petóleo en los 70, de la reconversión industrial en los 80, de la crisis internacional de kuwait en los 90. Esta fu para mí, por circuntancias que no vienen al caso, la más dura. Aunque ni punto de comparación con la guerra civil y los años del hambre. Ahora bien, lo que venga después…

  • Hablas de que es necesaria una “insurrección como es debido”. Lo que ocurre es que no sé si todo el mundo coincidirá en cómo debe ser una insurrección. Estoy totalmente de acuerdo en que esto está llegando demasiado lejos. Y sí, hay que hacer algo. Pero me niego a ponerme en manos de cualquiera y dejar que dirijan mi rabia según sus intereses. Votantes del PP quedan muchos menos que en noviembre, eso es evidente; y de seguir así quedarán menos según avance la legislatura. No creo que compense el riesgo de la insurrección o la toma de la calle de cualquier forma. Las últimas veces que se decidió algo así no funcionó según lo previsto para nadie.

    • Fernando Solera

      La gente se tiene que rebelar, y no precisamente levantando las manitas como se hizo en mayo pasado. Yo no quiero que haya una guerra civil, ni mucho menos, pero tampoco quiero ver hambre en las calles, sobre todo teniendo en cuenta que muchas provincias ya superan el 30% de paro. Esto no puede seguir así.

  • Eso sí, su casta sigue como si nada. ¿Van ahora a trabajar en metro?
    No sabes lo bien que se está a 10.000 kms sin tiempo para leer el periodico por internet

  • fus

    Es una vergüenza lo que nos està pasando, como tu bien dices la ùnica forma de salir de esta situacion crìtica es derrumbar a este gobierno y salvar el estado del bienestar, y como siempre ocurre la rebeliòn serà la ùnica forma de hacer el cambio.

    un saludo

    fus

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