Ciudadanos de Internet

Últimamente se emplea muy a menudo la expresión aldea global, para hacer referencia al mundo interconectado del ciberespacio. Internet es un invento del Departamento de Defensa de Estados Unidos que fue creado hace más de treinta años, pero sólo en los últimos ha adoptado un protagonismo enorme en nuestras vidas. Es incuestionable que hoy dependemos de las nuevas tecnologías, y especialmente de la red, mucho más de lo que sería deseable. De hecho la psiquiatría ya la estudia y trata como una adicción más. Me imagino que las farmacéuticas tardarán muy poco en comercializar productos para desengancharnos de los bits y engancharnos a sus pastillas.

Internet y el resto de la tecnología de última generación, especialmente la telefonía móvil, se están apoderando de nuestras vidas. Dentro de poco nuestros ordenadores nos harán dormir en el salón, hartos de que sólo pensemos en ellos para el sexo. Tanta tecnología en tan poco tiempo, y sobre todo a tanta velocidad, nos está contagiando su velocidad de vértigo. En el Metro de Madrid, por ejemplo, los viajeros se pueden clasificar entre autómatas enchufados al iPod y autómatas enchufados a las pastillas. La simple observación de los viajeros al abrirse las puertas, invita a pensar que muchos han olvidado el elemental concepto de la impenetrabilidad de la materia.

Quizá por eso algunos nos vamos a marchar cuanto antes de ciudades como Madrid, que son una metáfora del ciberespacio: inmensa, apabullante, desbordada, caótica y alienante. Así son las grandes capitales y así es la vida en ellas. Pienso que el ser humano, cuando estalle definitivamente harto de haberse convertido en una máquina más de la cadena, se replanteará la conveniencia de seguir viviendo de esta manera. Apuesto a que en pocos años se empezará a producir un éxodo de las grandes capitales a municipios con peor cobertura de móvil pero mayor calidad de vida.

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Un comentario

  • Anonymous

    Yo no sé si Internet se parece a Madrid, o Madrid a Internet pero, en ocasiones, la red me apabulla. No puedo decir lo mismo de Madrid porque, esta terrorífica ciudad, me apabulla hasta cuando duermo. Estoy totalmente de acuerdo contigo en lo de las prisas y la similitud de la red y la ciudad.
    TANA

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