Ciudades dormitorio

Era un día de tantos en mi clase salesiana. Yo era un efebo de segundo de bachillerato, que pensaba en lo difícil que es ser adolescente, mientras el profesor explicaba a su audiencia masculina el concepto de ciudades dormitorio. El docente era el bueno de Anselmo, apodado el moro cuando apenas había en Madrid, ahora sería sólo un moro. El hombre debió de darse cuenta de ese día yo estaba en otro lugar lejano, muy distinto de ese aula que, presidida por el Rey, San Juan Bosco y un añejo crucifijo, rebosaba de hormonas. Por ello decidió rescatarme del limbo preguntándome si podía poner algún ejemplo de capital con ciudades dormitorio. Afortunadamente la pregunta fue fácil y respondí que Madrid. Hoy, dieciséis años más tarde, me sorprende descubrir lo rápido que cambia todo, pues la clase de ese día, como muchas otras, hoy no soportarían una revisión.

A principios de los noventa, el sistema educativo consideraba ciudad dormitorio todo municipio cuya población estaba compuesta, básicamente, por gente que pasaba el día fuera del mismo trabajando en la cercana gran capital. Ejemplos de este fenómeno demográfico eran Alcorcón, Getafe, San Sebastián de los Reyes, Coslada, etc. En ningún caso se consideraban ciudades dormitorio aquéllas que estuvieran a más de treinta kilómetros de Madrid. Sin embargo hoy este concepto ha quedado obsoleto, pues dentro de poco será habitual que los trabajadores de la capital acudan a sus trabajos desde Soria. La corrupción inmobiliaria ha acabado provocando una bochornosa situación: la mayoría de los madrileños emplean en el transporte más de dos horas diarias entre la ida y la vuelta. Si una persona trabaja unos 230 días al año, esto supone que se pierden en los trayectos unas 500 horas anuales por persona: el equivalente a tres semanas.

Y eso por no hablar de los casos extremos, como el de la gente que trabaja en Madrid pero vive en Toledo o Ciudad Real. Tampoco tienen desperdicio casos como el del municipio alcarreño de Villanueva de la Torre. En muy poco tiempo ha visto cómo su población ha aumentado un 2500%, pasando de sólo 114 vecinos a casi 3000. Otros que no se han quedado atrás han sido los de Nuevo Baztán. Su población ha crecido un 774%. Ambos municipios están a unos cincuenta kilómetros de Madrid. Todavía más lejos está Guadalajara la cual ya es, pese a ser una capital, una ciudad dormitorio más de la frenética y desmesurada urbe cuyo bastón de mando ostenta Gallardón. Muchos se atreverán a asegurar que vivir a hora y media de atasco del trabajo es calidad de vida. Pero yo pienso que para este Madrid y sus aturdidos contribuyentes, cualquier tiempo pasado fue mejor.

Un comentario

  • El niño

    Pese al concepto que tenéis en Madrid de Guadalajara como ciudad dormitorio de Madrid, me imagino que por esa visión madridcentrista de muchos, ésta dista mucho de ser tal cosa. No voy a negar que no haya gente de Guadalajara que trabaje en Madrid, pero no en número suficiente como para considerar a Guadalajara ciudad dormitorio de Madrid, es algo absurdo, exagerado y que gusta demasiado comentar a la gente de madrid, hay que presentar datos, no rumores, te recomiendo esta entrada de mi blog: http://brozapeople.blogspot.com/2007/06/ciudad-domi-qu.html

    Yo mismo soy residente en la provincia de Guadalajara y trabajo en Madrid, pero en mi anterior trabajo, en Guadalajara capital, de una empresa de 8 currantes tres eran chicas madrileñas que venían a Guadalajara a trabajar todos los días. Por eso te digo que la idea es más una leyenda urbana que otra cosa, asunto diferente sería si hablásemos de pueblos concretos de la provincia de Guadalajara, pero la capital no, tendréis que borrarla de la lista, saludos!

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