Cositas buenas: Joan Manuel Serrat

Hace años escuché un dato espectacular sobre la universalidad de los Beatles, consistente en que no pasa un solo segundo sin que suene una de sus canciones en algún rincón del planeta. Algo parecido, al menos en el mundo hispano, debe de ocurrir con el protagonista de esta entrega. Ayer, mientras yo cavilaba acerca de cómo plasmar en el papel virtual de un blog lo que siento por este cantautor al que tanto admiro, comencé a escuchar las primeras notas de una de sus canciones más conocidas. Lo más sorprendente, y que me hizo pensar en las sincronicidades que ‘casualmente’ experimentamos los seres humanos, es que estaba siendo interpretada ¡en una tertulia política!. Cuál no fue mi sorpresa cuando escuché al ex-presidente de la ONCE, Miguel Durán, con más voluntad que tino, eso sí, cantando la balada que lleva por nombre el de la patrona de los invidentes, Lucía.

Y es que al cantautor catalán te lo puedes encontrar en cualquier parte, aunque jamás en tu vida lo hayas visto en persona. Joan Manuel es un fenómeno de omnipresencia musical, probablemente debido a que ha sabido poner letra a los sentimientos de millones de personas. Gracias a él, muchos hombres dejaron de recurrir a Bécquer para encandilar al sexo femenino. Precisamente a ellas les debemos el regalo que ha supuesto Joan Manuel Serrat para la humanidad pues, como él mismo ha confesado en varias entrevistas, decidió meterse en lo de cantar con una guitarra “para poder tocarle el culo a las chicas”. Y, ya puestos, para que muchos hombres pudieran tocar todavía más allá a sus amadas, añadiría yo. Sería imposible cuantificar la cantidad de parejas que se han querido antes y después de que dieran las diez, arrulladas por una voz que les enseñó con palabras sencillas y tiernas en qué consiste eso del amor. No es de extrañar que nuestro baby-boom coincidiera con su época de mayor esplendor creativo, porque, si bien no es el padre biológico de millones de treintañeros, sí que azuzó las brasas de la pasión en las timoratas Españas de cuando entonces.

Alejandro Jodorowsky, otro grande, acuñó una frase especialmente certera: “En esta vida lo que das, te lo das, y lo que no das, te lo quitas”. Afortunadamente Serrat no nos ha escatimado un ápice de su talento, basado en un amor por el ser humano al que los eruditos llaman filantropía. No es de extrañar su admiración por uno de nuestros mejores poetas, Antonio Machado, a quien en ambos lados del charco se conoce, en gran parte, gracias a Joan Manuel Serrat. Dos hombres buenos que han escrito con gran belleza sobre la vida y sobre el amor, porque la primera no se puede concebir sin lo segundo. Como declaró en una entrevista quien protagoniza la entrega de hoy de Cositas buenas: “Venimos a este mundo para querer y ser queridos”. Él así lo ha hecho, y por eso, cuando tenga que partir en la machadiana nave que nunca ha de tornar, se nos irá un hombre que hizo cuanto pudo para que nuestros días fuesen un poco mejores.

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3 comentarios

  • Precioso post sobre un gran cantante.

    Lo que más admiro de Serrat es que hace que parezca que componer canciones resulta una tarea fácil.

    Un abrazo

    luferura acaba de escribir EL FIN DE UN MITO

  • Serrat forma parte de la banda sonora vital de millones de españoles, así que más que un fenómeno musical es un fenómeno sociológico. ¡Grande Joan Manuel! 🙂

    Domingo acaba de escribir Tras los pasos de Golda Meir

  • Mayte

    Excelente artículo sobre uno de nuestros grandes cantautores, para mí el que más. Debo confesar que yo lo descubrí no hace muchos años, cuando ya casi estaban desgastadas algunas de sus grandes canciones. No obstante, para mí fue el mejor descubrimiento musical que he podido tener en los últimos años. Es un excelente compositor, un gran poeta y un curioso cantante. Jamás he podido cantar una canción entera suya sin tener que soltar algún gallo de mi garganta. Tiene un timbre de voz y un tono muy especiales.

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