Creer es crear

“Creer es crear” es una expresión que se puso de moda en los últimos años, y que viene a resaltar la extraordinaria relevancia que adquieren las creencias en nuestras vidas. Aquello que nos grabaron a sangre y fuego desde pequeños luego acabará emergiendo en la edad adulta. Cambia tus creencias y podrás cambiar tu vida. No es fácil de lograr pero con paciencia se puede conseguir, os lo puedo asegurar. Gracias, amigos, por vuestra compañía. Se os quiere.

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4 comentarios

  • Me quedo con lo último de tu entrada, Fernando: “abandona el papel de víctima”. Y me quedo con eso porque conozco un caso bien cercano en el que a la persona indicada le va de maravilla con ese papel…y eso que ha sobrepasado ya los “…taitantos” años. Creo que le sería imposible abandonar ese papel (por lo pronto, ni practica la meditación ni busca ayuda de terapia). O dicho de otra manera, le iría peor abandonando ese papel y no estaría dispuestx por nada del mundo a renunciar a su “estatus”.
    No sé de qué traumas infantiles se tratará, pero algunos conviven de maravilla con ellos 🙁

    • Es que todos interpretamos un papel, querido Emilio, y si te acomodas al de víctima, porque te puede dar tus réditos, siempre serás un desgraciado, pero no cabe duda de que hay gente que prefiere lo malo conocido a arriesgarse a cambiar de papel, a ver qué pasa.

      Las circunstancias personales, sobre todo en la infancia, marcan mucho, pero uno ha de intentar abandonar ese victimismo, por que en realidad sólo tú puedes sacarte del hoyo.

      Un abrazo.

  • Domingo

    Víctimas sí, pero de nosotros mismos. Al final a la gente le da igual, es uno quien se castiga o se bendice. Si la culpa es siempre de los demás el mensaje está claro: no puedo hacer nada. Es la comodidad de la víctima imaginaria. Porque claro, pelear para torcer el curso de las cosas requiere de esfuerzo, y por ahí sí que no, que hace mucho frío ahí fuera.

    • Efectivamente, Domingo. “El infierno son los otros”, que dijo Sartre, y aunque hasta cierto punto puede ser cierto, convertirnos en víctimas impotentes no nos va a ayudar en nada. Todos los seres humanos, tú el primero, tenemos un poder inmenso, pero a veces nos puede resultar más rentable echarle la culpa al vecino. Al fin y al cabo estamos aquí aprendiendo, y no siempre es fácil reconocer que la llave está en nosotros mismos.

      Un abrazo.

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