De la muerte y la vida

En pocas horas dos personas que no conocía han fallecido. Una era una joven veinteañera, amiga internauta de mi hermano; la otra, un hombre próximo a los cincuenta, conocido de mi mujer. La chica ha fallecido como consecuencia de las lesiones irreversibles en su cabeza tras caer de un caballo. El otro, por un cáncer de pulmón que se lo ha llevado en poco más de dos meses. De ella dirán que tenía toda la vida por delante, qué lástima, con lo joven que era. De él que no hay derecho, que ha dejado viuda tras sólo dos años de matrimonio. Ella no se enteró de que no podía superar el coma. A él le ocultaron su mal, mientras su mujer en silencio lloraba que su marido se le moría a chorros ante ella.

De la joven apenas sé gran cosa, pues todavía le quedaban las mejores páginas por escribir. No obstante, dondequiera que estés, te deseo, como ser espiritual que eres, que ayudes a los que aquí lloran tu pérdida. Imagino que nada ni nadie podrá consolarlos, que para espiritualidades estarán ahora tus padres. Pero con el tiempo, ése que casi todo lo cura, se mitigará el dolor, aunque nunca te olvidarán. Sólo con el olvido muere del todo un ser querido. Mientras alguien te recuerde, jamás desaparecerás completamente. Supongo que ya lo habrás descubierto por ti misma, aunque no leyeses este blog, que nuestro universo es mental. Por eso a ellos les quedarán los momentos felices junto a ti. Será la mejor forma de evocarte una vez que cese el llanto y el dolor.

De él tampoco sé mucho más. Era conductor de autobuses. Transportaba todos los días hasta su trabajo a un grupo de empleados de una empresa automovilística. ¿Recuerdas que fue precisamente a bordo de tu autobús donde te enamoraste de ella como un colegial? Ella siempre sentada en el primer asiento. Fue un flechazo de retrovisor vivido furtivamente, pues entonces tú estabas casado con otra. Pero vuestro amor amaneció para el resto del mundo, cuando el egocentrismo de una compañera de ella se cruzó en vuestro camino. El día de autos no pudiste descubrir la presencia de esa vanidosa mujer, pues viajaba al fondo del autobús, donde no era fácil verla. Tu amada, como siempre, viajaba junto a ti mientras conducías. Tú, todo ufano, le dedicaste frases que no son reproducibles sobre lo que le ibas a hacer esa noche en la cama. La otra viajera lo oyó, pensando que sólo ella y no otra tenía que ser la destinataria de tan arrobados comentarios. Le faltó tiempo para denunciarte. Al final se descubrió el pastel. Ella no era el objeto de tus tórridos requiebros, que se fastidie, sino la que desde hace unas horas es tu viuda.

Quizá la joven, en otra reencarnación, tenga la oportunidad de vivir un amor tan original como el que os acabo de contar. Y él, probablemente, pueda experimentar el placer de montar a caballo, eso sí, con más cautela, y siempre que no los hayamos extinguido antes. Eran dos desconocidos para mí y entre sí, unidos aquí para hablar de su muerte y de la vida. Si realmente amas a alguien hoy, demuéstraselo ahora con tus palabras y tus gestos. Cuando todo termine, será lo único que nos quede. Al final, es lo único que importa.

2 comentarios

  • Anonymous

    El amor es lo único que importa, por encima de todo, y la muerte la única que nos junta de nuevo con los seres que nos abandanonaron para pasar al otro lado a esperarnos. Ya no son seres, quizá ni espíritus. Probablemente, tan solo energía, pero tan poderosa que en esencia lleva retazos de esas almas que en esta vida nos acompañaron. TANA

  • Anonymous

    La muerte es un proceso natural. Muchas culturas, como la islámica, la budista o la hindú por poner un ejemplo, ven la muerte como un premio, como una recompensa, el nirvana lo llaman algunos de ellos. Es muy duro aceptar la marcha de nuestros seres queridos, pero debería ser un auténtico ejercicio de humildad y fe verla como sólo un hasta luego, como un proceso natural, como una breve separación. Es de lo que trata en realidad. Muchos seres queridos han desaparecido de mi vida pero espero reencontrarme con ellos. Sin lugar a dudas.
    Profesor Sibelius

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