De puente

Hoy millones de españolitos nos tomamos unas cortas vacaciones aprovechando un día festivo en mitad de semana. O sea, que nos vamos de puente. Los pueblos de la familia suelen ser los lugares elegidos para pasar estos días. Muchos dirán que van allí porque se está como en ningún sitio, pero la verdad es que la suegra y el euribor son los verdaderos motivos. Está claro que tener que tragarse el culebrón sobre la posguerra en La Primera, mientras sudas la gota gorda con el único alivio de un ventilador, no es la mejor forma de pasar las sobremesas de tus vacaciones. Pero mamá está muy mayor y me necesita más que nunca, Mariano.

Así que Mariano hoy se escaqueará un poco antes del curro, para seguir currando en casa. Le espera cargar el coche con dos maletas, cuatro bolsas llenas de comida y la nevera portátil para el pantano. Una vez que le haya pasado la carga al coche, su mujer le sugerirá que cuando vuelva el jefe de vacaciones le pida un ascenso para comprar un todoterreno, pues en él irían todos más anchos y adelantarían más. Pues lo llevas claro, morena. Aparte del cariño que le tiene a su Ibiza, ni aunque le tocase la lotería se compraría otro coche. ¿Para qué? ¿Para además de ir cargado como un burro tener que cargar también con tu madre? No me extraña que se disparen en otoño las tasas de divorcios.

En fin, que no has salido de casa todavía y ya estás encabronado. Sólo de pensar en las comidas familiares y en tener que oír los efectos de los laxantes en tu suegra cuando acude al baño, y a veces en cualquier otro metro cuadrado de la casa, y eso que las paredes son de piedra, le entran ganas a uno de encadenarse a un árbol del Paseo del Prado, como la Thyssen. Aunque mejor no, porque a mí los mosquitos me tienen mucho cariño y hoy voy de amarillo. Espero que mi santa se acuerde de haber metido el Autam, pues de lo contrario cualquier día no lo cuento. La última vez se le olvidó y, de las seis personas que fuimos al pantano, yo fui el único acribillado. A la vuelta aprovecharé para ofrecerme a Bayer. Ya os contaré.

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