Detener la rueda del karma

el bien o el malDespués de un lapso de más de tres meses de ausencia por no tener nada interesante que publicar, quiero compartir con vosotros esta historia que he leído sobre la hija de Robert Anton Wilson, uno de los hombres más relevantes del siglo XX en cuanto a la concepción de la realidad más allá de los cinco sentidos. El día que han concedido el premio Nobel de Física a los descubridores de la ‘partícula de Dios‘, voy a relataros lo que le sucedió a la pequeña Luna, de sólo 13 años de edad. Un día, la niña fue atacada por un grupo de pandilleros a la salida de la escuela. Su citado padre maldijo el karma, afirmando: “El karma es una máquina ciega. Los efectos del mal siguen y siguen pero no necesariamente regresan a los que iniciaron ese mal”.

Luna, a diferencia de su padre, olvidó inmediatamente lo ocurrido. Robert Anton Wilson no daba crédito a la razonada explicación que le proporcionó su adolescente hija: “He detenido la rueda del karma. Todo el mal karma está con esos chicos que me pegaron. Yo no me quedo con nada de ella”. Esta historia tan simple, es una gran lección para todos los que, en alguna o en múltiples ocasiones, hemos sentido que el sufrimiento no tenía fin, y que cuanto peor nos iban las cosas, peor nos irían todavía en un futuro. Se podría hablar de una ‘adicción al sufrimiento’. La persona entra en un círculo vicioso de pesimismo y negatividad, y se siente como en un callejón sin salida. Pero sí que la tiene, aunque no es fácil de encontrar.

La salida, como bien entendió Luna con su instinto adolescente, sólo se puede hallar cuando te liberas del pasado y de los apegos. La chica podría haber albergado un profundo rencor contra los salvajes que la atacaron, y haberse repetido a sí misma mentalmente, una y otra vez, el personaje de víctima ultrajada. Sin embargo, optó por una postura más sensata, aunque difícil de aplicar en la maleada edad adulta: la indiferencia. Luna eligió sabiamente el mayor desprecio, que como reza el refranero consiste en no hacer aprecio. Esa rueda del karma se puede detener en cuanto dejas de identificarte con un personaje desgraciado, víctima de la mala suerte y de la vileza del resto de la humanidad. Si sueltas, si dejas marchar esos sentimientos autodestructivos, el mal se marcha solo, sin hacer ruido. Si tienes 13 años no es difícil de hacer, pero incluso aunque tengas 80 es posible desprenderse de ese mal, siempre y cuando estés dispuesto a no apegarte a él. Basta con entender que, si tú no quieres, el mal de otros no tiene por qué contaminarte a ti.

15 comentarios

  • Mayte

    Como bien dices, Fernando, el karma es algo de lo que hay que liberarse y dejar pasar. De lo contrario, nos puede amargar toda esta vida… y la siguiente también.

    Gracias por esta buena reflexión.

  • Emilio Fuentes Romero

    Supongo que aquí sucede lo mismo que cuando decimos “dinero llama a dinero”…pero en sentido negativo. Efectivamente, hay ocasiones en que parece que hemos entrado en un círculo vicioso de problemas, enfermedades y contratiempos del que es difícil salir. Es lo mismo que esta crisis (estafa) de la que parece que es imposible salir.
    Ah! y no digas que no tenía nada interesante que publicar: tienes que desprenderte de ese mal rollo…si se te pasa otra vez por la cabeza!

    • Fernando Solera

      Efectivamente, Emilio. A veces entramos en círculos viciosos alimentados por nosotros mismos y acabamos echándole la culpa a la mala suerte o a que nos ha mirado un tuerto.

      Muchas gracias especialmente por tus palabras finales. Eres muy amable, amigo 😉

  • Bernardo

    Como siempre ,invitándonos a pensar,tarea difícil en estos tiempos.Tocas un tema vital en la vida de las personas,la capacidad de soportar el sufrimiento.
    Decía Schopenhauer;el dolor,la misera,son inherentes a la vida y solo ellos son capaces de hacernos sentir.
    El más eficaz consuelo en toda desgracia,en todo sufrimiento,es volver la mirada hacia los que aún son más desgraciados que uno.
    La mayoría de las capacidades del ser humano debieran adquirirse en la niñez,aprender a dirigir tus pensamientos y transformarlos en conductas positivas debiera de ser materia obligatoria en la escuela de la vida.
    En definitiva,si conseguimos estar en paz con nosotros mismos,tenemos media vida ganada.
    Me alegro de tu vuelta,un abrazo.

    • Fernando Solera

      Muchas gracias, Bernardo, por pasarte de nuevo por aquí. Creo que has dado en el clavo con el tema de la escuela. Emilio, que es profesor y de los buenos, tiene una gran responsabilidad ante los alumnos, aunque los malditos planes de estudio les atan de pies y manos. Qué importante sería aprender ‘inteligencia emocional’ en la escuela. Hay grandes alumnos que por no haber sabido administrar sus emociones han acabado bastante mal, y viceversa. En la infancia, como casi siempre, está la clave.

      Un abrazo, Bernardo.

  • Domingo

    Nunca volveremos a ser tan lúcidos como cuando éramos pequeños. Será que la vida, los años y los costurones que nos va dejando la experiencia terminan por equivocarnos. Luna reacciona deteniendo la rueda del karma mientras los demás, nosotros mismos, sólo pensamos en cómo devolver el golpe. Al final todo se sustancia en la postura ética que adoptamos ante lo que nos rodea y el grado de permeabilidad que concedemos a lo que nos hace daño. Y es que clavar el aguijón cuando algo nos agrede es humano pero no una idea feliz ni especialmente inteligente.

    • Fernando Solera

      Ni más ni menos, Domingo. Ni yo mismo hubiera podido explicarlo mejor. Aun así, hay que intentarlo, porque de lo contrario acabamos muy contaminados por el mal ajeno. Un abrazo.

  • mati

    Nos cuesta mucho perdonar pero es necesario para poder liberarnos del odio y del rencor. Pensamos que es un regalo que que hacemos al otro pero en el fondo es un regalo que te haces a ti mismo. Muchas gracias por el artículo.

  • Todo un placer volver a leerte, estimado Fernando.

    Como individuos tenemos la mastodóntica tarea de conseguir evitar actuar como ellos quieren que lo hagamos, convirtiéndonos en lo que ellos son. Sólo así podremos terminar con ellos: siendo nosotros mismos.

    Saludos!

  • jak

    Muy bueno, lo he leido mucho, por el bien de la humanidad: o haces un libro o te dedicas a dar un par de conferencias sobretodo en paises latinoamericanos que tanto necesitan este conocimiento.

  • Anónimo

    “Maldito karma”…cuantas veces habré dicho yo esa frase! Quizás tengas razón cuando afirmas que la rueda del karma se puede detener, pero que difícil resulta cuando las cuestiones del pasado quedan sin resolver, cuando las palabras se quedan sin decir, cuando tus pies parecen no querer caminar… Cierto es que no hay pena que cien años dure, aunque todo dependerá, en algunos casos, de cuán longeva sea tu vida.

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