El altruista tonto

El ser humano es un animal social, y por eso necesita el contacto con sus semejantes. Hasta las personas más solitarias e independientes son conscientes de esta realidad. No podemos vivir en una burbuja, pensando que somos completamente autosuficientes. La crisis actual, económica pero sobre todo de valores, va a abrir nuestras obtusas mentes. Intentaré explicarme a continuación. Seguro que habréis tenido amigos que os han acabado defraudando. Personas en quienes confiábais y que abusaron de vuestra amistad. Ya se sabe, “donde hay confianza da asco”. Son gente que entiende la amistad no como un fin, sino como un medio para sacar algún beneficio. Quienes actúan así, no saben el gran error que están cometiendo. Estos cortoplacistas natos, sólo buscan atender sus necesidades con inmediatez. Obran caprichosamente, en función de lo que les conviene en cada momento. Son incapaces de concebir la amistad desde un punto de vista desinteresado y generoso.

Las personas no somos de usar y tirar. Quien más y quien menos, incluso yo, tiene su corazoncito. Por eso, a pesar de mis años, no deja de sorprenderme la actitud de esta clase de gente. Son individuos tan desconsiderados como egoístas. Incluso pueden atreverse a menospreciarte sin ningún miramiento. ¿El motivo?: ya no te necesitan. Pero, ¡ay, amigo!, la vida es bastante larga y da bastantes vueltas. Acabarán aprendiendo que debemos tratar a los demás como nos gusta que nos traten a nosotros. Y también, que no debemos querer para los demás nada que no deseemos para nosotros mismos. Estas dos lecciones, sin duda muy elementales, son despreciadas por gran parte de la sociedad. Y así nos luce el pelo, amigos. Vivimos en un mundo con demasiada gente dispuesta a pisar al prójimo por menos de nada. Ojalá esta crisis nos espabile, pues buena falta nos hace.

Estoy convencido de que muchos de vosotros en algún momento os habéis sentido altruistas tontos. Brindásteis vuestra amistad a personas que, en cuanto dejásteis de serles útiles, os dieron la patada. Y sin despeinarse, oiga. A esa clase de gente sólo debemos desearle que reflexione. Si esta catarsis planetaria sirve para que el mundo sea más desinteresado, habrá valido la pena. Quienes viven pensando sólo en sus intereses, no se han enterado de nada. Señores: estamos aquí para ser felices, sí, pero también para aprender. Para aprender, entre otras cosas, que sólo podremos recoger lo que antes hemos sembrado. Y también, que la mayor felicidad consiste en ofrecer lo mejor de nosotros mismos a los demás. Ya lo dijo un sabio amigo mío: “Fernando, en esta vida, a la larga, compensa ser buena gente”.

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10 comentarios

  • Sí que compensa, sí, aunque el camino es muy duro, no es ningún cuento de hadas. ¿Pero y lo bien que duerme uno por las noches? Eso no está pagado. A mí no me sale ser mala gente por mucho que me la jueguen. Me vuelvo más cauteloso, pero volcarme por el el otro forma parte de mi naturaleza. Para mí es lo que le da sentido a estar aquí. Existimos porque existen los otros, espejos unos de otros. Sólo un hombre puede reconocer a otro, porque estamos hechos de lo mismo, de la misma materia imperfecta. Por eso es que los actos de amor desinteresados tienen tanto valor.

  • emilio

    Es cierto, Fernando, lo que dices sobre esos “amigos” que te doran la píldora hasta que obtienen aquello que necesitan…Pero ¡así son las cosas! Supongo que alguno(s) también habrá pensado eso mismo de mí en alguna ocasión…En cuanto a la parte final de tu escrito, me parece que estás equivocado…o por lo menos no estás en la línea de la “nueva educación”: los niños vienen – a este mundo, a la escuela, etc-no para aprender, sino para ser felices. El buen maestro no es aquel que enseña, sino que el entretiene, etc.

  • Aprovecho para darte las gracias por haberte pasado por mi rincón. Por lo que leo, con menos profundidad en los planteamientos que este, ¡para qué vamos a engañarnos!
    Sin embargo digo que muchas de esas personas egoistas tienen éxito material en la vida, porque el resto de la gente no da importancia a cuando se aprovechan de ellos
    Yo, que he conocido alguno y puedo asegurar que lo que digo es cierto, hace tiempo que he decidido que sí que me importa ayudar a los trepas
    Te leo

  • Me he topado con esa gente tantas veces que mi esperanza en el ser humano hoy está bajo mínimos.

  • Bernardo

    El silencio y la soledad permiten que aflore nuestra verdad,buscamos permanentemente el reconocimiento de los demás sin tener en cuenta que lo verdaderamente importante reside en nosotros mismos.
    Amarse uno mismo es amar a todos los demás,debemos dedicar más tiempo a nuestro interior y no buscar fuera la satisfacción temporal que nos puede proporcionar un objeto o una persona.

  • Las personas egoístas que actúan con los demás como si fueran una empresa, es decir: por objetivos (ahora estoy con este poque me interesa para esto o con aquella otra porque me puede conseguir tal cosa). Esta gente, o dispone de mecanismos de autoengaño muy eficientes, o termina no sólo bien sola en la vida sino también en la consulta de algún psicólogo-psiquiatra.

    Salutacions!

  • El dicho popular reza que ” a todo cerdo le llega su San Martín”. Yo creo que el mejor, o el peor, amigo de cada uno es su conciencia. Así que, me apunto a la máxima de tu amigo: “Fernando, en esta vida, a la larga, compensa ser buena gente” y la suscribo.

    Un abrazo amigo.

  • Mayte

    Sin lugar a dudas que hay gente que se aprovecha de nosotros a lo largo de nuestra vida. Tal vez sea algo inherente al ser humano y nosotros lo hayamos hecho también alguna vez con los demás. Lo que sí está claro es que la vida te va enseñando y, sobre todo, lo que no podemos evitar es la decepción que nos embarga cuando descubrimos al “embaucador”. Por supuesto que interesa ser bueno a la larga, pero también es cierto que la experiencia es un grado si pretendemos no volver a sufrir tanto como lo hemos hecho en el pasado. Al menos, que no nos pille desprevenidos 😉

  • Julia

    Tal vez, lo que deberíamos de preguntarnos, es por qué nos hacen daños las personas.
    El problema, no está en ellas, sino en nosotros.
    Saludos

  • Josep Julián

    Hola Fernando:
    También creo que ser buena persona es rentable a largo plazo aunque no falten motivos ni ocasiones para comportarse como bellacos. Ser buena persona significa cosas distintas según las latitudes o las religiones pero ya nos entendemos. Como dice Domingo, todos estamos hechos de la misma pasta imperfecta y por ello todos tenemos la posibilidad de escoger cómo queremos ser. Y ser altruista tonto no es una fácil elección, no señor.
    Un abrazo.

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