El amor libera del mal a la mente

Del amor se ha escrito mucho a lo largo de la historia, pero a menudo desde un punto de vista estrictamente romántico. Sin embargo, existe una clase de amor a mi juicio más importante todavía, que es el amor por uno mismo: la autoestima. Cuando pierdes el amor y el respeto por ti mismo, comienzan las desgracias. La cita de hoy del filósofo indio Krishnamurti, nos señala el camino para intentar solucionar nuestros problemas mentales y emocionales. Gracias por seguir ahí.

amor

3 comentarios

  • Bernardo

    Que audio más bonito, muchas veces al escucharte se me pone un nudo en la garganta, es una mezcla de alegría y tristeza. Alegría por escuchar verdades como puños, por esa paz que transmites con tu voz, tristeza por que me doy cuenta de lo poco que me debo de querer a mí mismo, busco fuera de mí soluciones donde nos las hay, respuestas a mis preguntas, a mis dudas, seguridad a mis miedos, certezas a mis incertidumbres.
    Lo que se me hace muy cuesta arriba es dar con la tecla del cambio mental, como darle la vuelta a tantos pensamientos negativos, lo que en periodismo llamarían, poner negro sobre blanco.
    Una vez más, gracias a ti por estar ahí.
    Un abrazo.

    • No me digas esas cosas, Bernardo, que me emocionas y soy muy sentimental.

      Las respuestas, efectivamente, no las vas a encontrar fuera, sino dentro. Y todo pasa por la aceptación, por no luchar más contra ti mismo, por rendirte a lo que es, y tirar adelante. Yo te sugeriría hacer técnicas de relajación, como la respiración abdominal. Y sobre todo tener en cuenta que, pese a tu tormento, eres una persona maravillosa que se merece lo mejor. Tu mente es tu único enemigo. No luches contra ella, porque así sólo la estarás reforzando.

      Muchas gracias por tus cariñosas palabras. Un abrazo.

  • Domingo

    Yo he tenido etapas de quererme muy poco, de no querer saber nada de ese tipo que se asomaba al espejo. Y es cierto lo que dices, parcheamos eso hasta que la rueda no da para más de tanto petacho y pincha ineludiblemente. Yo pinché muchas veces, hasta con neumáticos nuevos, luego aprendí a respetar mi propio código vial y me fue/me va mucho mejor. Por no hablar de que al paso me salieron otros conductores respetuosos que se hicieron cargo de que por la vida todos circulamos en L.

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