El arte de no amargarse la vida

Esta mañana, la versión digital del diario EL MUNDO incluye una reveladora entrevista al psicólogo clínico catalán Rafael Santandreu, autor del libro que da título a esta entrada del blog. En primer lugar, destaca que todos los trastornos mentales podrían englobarse en uno solo: nuestra tendencia a calificar como terribles adversidades que realmente no lo son. No es lo que nos sucede, sino lo que decimos que nos sucede, la causa real de nuestra angustia. Santandreu hace especial hincapié en que la idea perversa de “basta desear algo con todas tus fuerzas para lograrlo” acaba engendrando neuróticos. Una persona a veces conseguirá lo que desea, y otras no. Por lo pronto, no siempre lo que uno persigue es tan bueno para sí mismo como cree. Pero es que además, no basta sólo con desear algo, como apuntan muchos bestsellers de autoayuda: también hay que tomar decisiones y emprender acciones para intentar alcanzar nuestros objetivos. Nada te cae del cielo por el mero hecho de implorarlo.

En la entrevista cita dos ejemplos vitales fabulosos, los de Stephen Hawking y Christopher Reeve, ambos víctimas de tremendas adversidades. Del primero, que lleva 40 años postrado en una silla de ruedas, reproduce la siguiente cita: “Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo. No lo pienso hacer”. O dicho de otra manera: “deja de preocuparte y empieza a ocuparte”. Es la acción, la toma de decisiones, lo único que nos permitirá avanzar. Pero también es importante aceptar nuestra situación actual, cosa que a menudo no hacemos, pues somos especialistas en crearnos necesidades imperiosas que, si no logramos satisfacer cuanto antes, acaban hundiéndonos.

Por todo ello es básico pensar que todo está bien como está, aunque todo sea susceptible de mejora. No se trata de tumbarnos a la bartola, sino de evitar agobiarnos tontamente, pues no existe nada más paralizante que la angustia y el miedo. En el final de la entrevista a Rafael Santandreu podemos concluir que si pensáramos todos los días en la muerte, en la nuestra, nos sentiríamos mucho mejor. En la sociedad occidental, vivimos evitando la muerte y todo aquello que pueda recordarnos la finitud de nuestra presencia en este plano. Si fuésemos plenamente conscientes de que nosotros también vamos a morir, no cabe duda de que disfrutaríamos más de nuestra existencia y dejaríamos de ser los artistas que somos en amargarnos la vida.

 

 

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12 comentarios

  • Muy buena reflexión.
    Lo de la muerte es clave. Cuanto más tratamos de alejarla de nuestras vidas, más duro es el momento en el que se hace presente.
    Un abrazo.

  • Ojo, que si llevasemos al extremo el no agobiarnos inutilmente, acabariamos protestando el que otros no nos saquen las castañas del fuego
    Como en todos los hechos de la vida, estamos hablando de equilibrio…

  • Al señor Santandreu, que presumo con la luz pagada, le propongo que le diga a los 5.300.000 parados que hay en España eso de que no se amarguen ni se agobien y a ver qué le responden. En fin… Esto es como todo. Según te vaya en la fiesta así la cuentas. Y entiendo que hay que escribir libros y si son libros con mensaje positivo mejor que mejor, pero vaya, a mí me daría mucho pudor escribir según qué cosas con la que está cayendo.

  • emilio

    Sí, hay que dejar de preocuparse y empezar a ocuparse…si nos dejan! Creo Fernando que que uno que tiene trabajo y un sueldo a fin de mes puede pulir algunas cosillas y mejorar. Pero si no tienes trabajo, todo lo demás es complicado. PD. NO he recibido ningun mail tuyo. He revisado el spam y tampoco. Un saludo: emilio

  • Me ha gustado el punto de vista que presenta el autor hacia la afirmación de que basta con desear algo intensamente para acabar consiguiéndolo. Esa actitud se empieza a inculcar incluso a los niños pequeños, por ejemplo, con los mensajes que transmiten las películas tipo Disney Channel. Y no es cierto que funciones así, hay que estar preparado para no lograr, en muchas ocasiones, aquello que se desea intensamente. Tambien coincido en lo de ocuparse en lugar de preocuparse. Tampoco hay que buscarle tres pies al gato ni exagerar llevando este pensamiento al tema del paro: es evidente que la gente sin trabajo debe estar preocupada, pero esa preocupación no puede sustituir a la ocupación como actitud para intentar salir de esa situación.

  • Mayte

    Son palabras muy bonitas, y que si las pones en práctica, te dan cierto alivio cuando las cosas no salen como deseas. Es como si estuvieses esperando eso que tanto deseas, y si no te llega, te deprimes y hundes. Si piensas que no ocurre nada por fallar, y que tal vez esté escrito que sea así para tu beneficio, aunque no lo veas en un principio, al menos no te amargarás tanto. Lo que ocurre es que cuando una persona se encuentra en una situación desesperada, y por mucho que se “ocupa”, no consigue lo que tanto necesita (ya no lo que desea), entonces las palabras de este psicólogo clínico quedan un poco en entredicho.

    No obstante, no hay que perderle nunca la cara a la vida. No sabemos lo que nos espera a la vuelta de la esquina, y tal vez la suerte cambie a nuestro favor.

  • Es evidente que podemos hacer algo, que debemos hacer algo con nuestras vidas. Lo más cercano en el tiempo… la calle, paradójicamente el lugar donde menos nos prostituiríamos y en el cual quizás lográramos sentar las bases de una nueva sociedad. Me ha gustado el artículo, Fernando. Espero que Santandreu no termine como Punset y sus lonchas de bim-bo. 😉
    Salut!

  • A veces es dificil aceptar la situación que nos está tocando vivir, por mucho que lo intentemos, no nos queda más remedio que la resignación.

    Interesante esta entrada, Fernando.

    Un beso.

  • No tienes nada nuevo pero te dejo mis saludos, Fernando, deseando estés teniendo una feliz Semana Santa.

    Un beso.

  • ¿A qué te refieres con lo del Código Penal? no entiendo… con ello mis lectores y yo vas a hacer que nos reservemos de opinar, me has metido miedo…

  • Gracias, Fernando, gracias mil, ahora ya comprendo… me habías asustado, pensaba que esto se estaba convirtiendo en una censura, prohibición y pena, de ser así, y no poder escribir lo que se piensa, mejor cerrar los blogs.

    Un beso.

  • Acaban de regalarme este libro, Fernando, y me he recuperado la lectura de este artículo que publicaste hace tres meses. Ya te contaré.

    Por cierto, hoy, día 11 el julio, el dolor adicional infligido por la casta partitocrática a la sociedad puede ser ya antológico. Estaremos atentos para contrastar noticias porque de la castuza no cabe esperar más que un mensaje sin contenido y codificado.

    Un abrazo!

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