El autoengaño como trampa mortal

En el podcast de hoy de ‘Citas Contigo’ os hablaré acerca del autoengaño, esa trampa mortal en la que todos podemos caer por negarnos a afrontar lo que va mal en nuestra vida. Gracias a todos por estar ahí.

autoengaño

4 comentarios

  • Bernardo

    En los días laborables aprovecho el trayecto que hago en coche para ir al trabajo y hablo en voz alta conmigo mismo, lo hago desde hace muchos años, es un ejercicio cognitivo muy recomendable, a mi me ayuda mucho a entenderme y por extensión entender a los demás.
    Son conversaciones sinceras, amables, respetuosas, a menudo son silencios que también hablan, en ellos me cuestiono muchos aspectos de mi vida, me hago preguntas, intento escuchar mi voz interior para ver si coincide con mi realidad externa.
    Ser honesto con uno mismo es un acto de fe íntimo, personal e intransferible, hay que tener paciencia, es una tarea lenta, diaria… con el tiempo vienen los resultados.

    Un fuerte abrazo.

    • Hablar uno consigo mismo es un ejercicio fundamental. Yo creo que todos, de una u otra manera, hablamos solos, y nos sirve de válvula de escape.

      Ser completamente honesto con uno mismo es difícil, porque a veces, si estás muy aturdido, ni siquiera sabes realmente lo que sientes o piensas. Por eso nada como momentos de serenidad, como pueden ser conduciendo, para soltar lo que uno lleva dentro.

      Un fuerte abrazo con mis mejores deseos, Bernardo.

  • Domingo

    Comparto la metodología de Bernardo, sólo que yo el examen suelo hacérmelo por las noches, a la hora de acostar, y no siempre desde luego, en momentos muy puntuales. Verbalizar lo que nos pasa, aunque sea al gotelé de la pared, es una manera de romper el ensimismamiento, porque a veces no se trata siquiera de autoengaño, si no más bien de inercia. Estamos tan cerca de nosotros mismos que no nos vemos, como la carta de Poe.

    • Somos muy críticos con los demás y a menudo nos pasamos a nosotros por alto. La paja en el ojo ajeno y tal. Por eso creo que es muy saludable hacer lo que tú haces, ser franco contigo mismo y hablar, aunque al gotelé. Te ahorrarás una pasta en psiquiatras 😉

      Un abrazo, Domingo.

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