El cuerpo nos obliga a ser sinceros

“El cuerpo nos obliga a ser sinceros” es una cita que he extraído del libro ‘Cómo estar en armonía consigo mismo’, del monje benedictino alemán Anselm Grün. En esta ocasión hago un repaso a los órganos principales de nuestro cuerpo y su vínculo indisoluble con determinadas emociones negativas. El miedo, la ira y la preocupación son algunas de las emociones que pueden acabar matándonos. Por ello os recomiendo siempre soltar todo lo reprimido, liberarlo, porque de lo contrario nuestros órganos se sobrecargan hasta bloquearlos por no atrevernos a ser sinceros.

Como siempre, amigos, gracias por estar ahí. Sin vosotros nada tendría sentido.

cuerpo

6 comentarios

  • Dos cositas me gustaría comentar, Fernando. La primera es que comparto lo que dices sobre el estómago, el hígado, etc. Casi todo el mundo ha sufrido alguno de esos síntomas. Yo añadiría otros, por ejemplo, los problemas musculares. ¿Cuántos problemas de espalda en general y de cervicales en particular estarían relacionados con esos miedos y preocupaciones?
    En cuanto a lo de ser sincero con uno mismo y con los demás para evitar estos síntomas, creo que “el mundo” nos enseña normalmente otra cosa: si queremos sobrevivir, seamos sinceros con “los nuestros”…si acaso. Los demás…

    • Los problemas musculares de espalda se deben, a menudo, a tener que estar soportando una carga excesiva, sobre todo a nivel emocional.

      Lo más importante es ser honesto con uno mismo. Mantener relaciones personales con gente a la que aborreces o a la que odias, al final se acaba pagando. La hipocresía tiene unos límites, querido Emilio.

  • Bernardo

    Después de escuchar muchos de tus podcast me invade siempre la misma pregunta,¿de verdad somos dueños de nuestra mente, o esta opera automáticamente?, ya está claro que el dolor es inevitable y el sufrimiento opcional. es decir, puedo tener un problema físico(dolor de cabeza) y lo puedo combatir con un paracetamol, otro cosa es sufrir y no aceptar lo que nos pasa, esto si que puede acarrear más problemas que el dolor en si mismo.
    Meditar, tomar contacto con la naturaleza, la música,etc… nos pueden ayudar a conectar con la parte más profunda de nuestra psique, vivimos momentos antes desconocidos, el miedo estaba más que justificado como instinto de supervivencia, pero hoy en día tenemos miedo extraños, me gustaría que tocaras este tema en el contexto de hoy.

    Un saludo.

    • La mente opera automáticamente, Bernardo, pero hay que dejar que se canse, que se fatigue. La meditación, en el fondo, sólo consiste en observar el parloteo mental sin juzgarlo, como un niño enrabietado que, al final, deja de llorar, siempre y cuando no entres en su juego. Con la mente ocurre lo mismo. No hay que convertirla en nuestro enemigo, sino en alguien que está ahí y que si se pone pesada no seguirle el juego, porque como se lo sigas, vas de cráneo.

      Los miedos que tenemos son fruto de la educación y de la sociedad. Basta encender la televisión para no ver más que desgracias. Nos quieren borreguitos asustados, Bernardo. De lo contrario el sistema se les vendría abajo.

      Un saludo.

  • Domingo

    Como decía Protágoras, “todo tiene que ver con todo”. Es la reflexología en estado puro. En lo personal mi punto débil es la piel. Cuando me estreso o padezco preocupaciones mi piel es la primera en dar fe de que algo no anda bien. Se me apaga, se pone mate, tirante… es muy reactiva. Y resuelto el problema o controlada la preocupación es automático que vuelve a su estado natural, lo tengo comprobado. El cuerpo humano nunca dejará de sorprendernos.

    • Celebro que lo experimentes en tu propia piel, nunca mejor dicho. Todos sabemos lo que nos sienta bien y lo que nos sienta mal, y el cuerpo tiene señales de alarma en forma de síntomas para avisarte de que vas por mal camino. Pero en esta sociedad de locos optamos más por empastillarnos que por escuchar a nuestro cuerpo, y así nos va.

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