El piropo

Anda uno preocupado últimamente por el posible declive que pueda sufrir una de las inagotables canteras de la lírica española. Me estoy refiriendo a la de los trovadores del andamio, tan en peligro de extinción como el lince ibérico. Desde la altura de un quinto piso a medio edificar, se han compuesto algunos de los más originales requiebros de la lengua castellana. Sin embargo, la llegada de un presidente feminista está provocando que muchas mujeres, por mirarles el culo de soslayo, requieran los servicios de una pareja de la Guardia Civil. Yo comprendo que hay piropos muy bestias que llegan a ser obscenos, pero tampoco hay que convertir esto en la caza del varón, pues ligar va a acabar convirtiéndose en una operación militar que requerirá la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Es evidente que “Si tu culo fuera un huerto, plantaría mi nabo en él”, no se caracteriza precisamente por su gongoriana prosa. Pero tampoco por eso hay que crucificar a todo el sector de la construcción, pues en una obra puede haber algún diamante en bruto, sin segundas, que dedique a una mujer hermosa algo bello y sobre todo más original que identificar sus ojos con dos luceros. De hecho Bustamante fue el hombre que surgió del andamio y ha acabado como ídolo de jovencitas de todas las edades y casado con una actriz; como también el enésimo exmarido de Elizabeth Taylor, que seguro le dedicó su mejor prosa encima y debajo del andamio pero en el idioma de Shakespeare y claro, no es lo mismo: quizá por eso se separaron. Y es que desde que el sector de la construcción se ha llenado de extranjeros, el piropo está herido de muerte, cual toro lidiado por el resucitado José Tomás en la monumental de Barcelona. Porque como diría el insigne Don Mauricio Colmenero, el piropo es un invento patrio, como el toro de Osborne, el jamón ibérico, la fregona y las gitanillas de los televisores.

En mi opinión, tan censurable es un piropo soso como uno guarro. Creo que una vez que el hombre tiene el atrevimiento de piropear, yo no lo tengo, debe de hacerlo con clase pero sin caer en la vulgaridad de lo primitivo o lo infantil. Mi temor es que con tanta ley de discriminación positiva e igualdad, se acabe extinguiendo una de las tradiciones literarias más ancestrales del acervo popular español. E insisto en que comprendo perfectamente que “Tienes dos ojos como dos sartenes, que cuando te los miro me fríen los huevos”, pueda resultar un tanto burdo. Pero casi es peor lo de los luceros, pues además las nuevas hornadas de la LOGSE seguramente ni sabrán lo que son. Como para pedirles una rima que no juegue con el número cinco.

A las mujeres siempre les han gustado los piropos, y si son un poco atrevidos, mejor. Al menos eso es lo que a mí siempre me han reconocido en privado. Pero si van juntas varias de ellas y sólo una es la piropeada, las demás se encargarán de criticar al piropeador mientras la aludida, silente, crece dos centímetros. El problema radica muchas veces en la fina línea que separa un piropo original y sensual, de uno sencillamente pornográfico. Porque una cosa es soltar alguna de las dos burradas citadas literalmente en los párrafos anteriores, y otra muy distinta dedicar a una mujer atractiva unas palabras que le hagan venirse arriba. Es como comparar una escena cualquiera de “El fontanero, su mujer y otras cosas de meter” con el baile que interpretan Meryl Streep y Clint Eastwood en “Los puentes de Madison”.

De todas formas no hay que ignorar que aunque los grandes poetas siempre han buscado las expresiones más líricas para hablar de la mujer, nunca han dejado de pensar en la sensualidad de sus caderas, acariciar sus pechos, besar su espalda desnuda, lamer sus pezones, arrancarles la ropa a jirones, azotar sus nalgas y poseer hasta el último milímetro de su dorada piel. Y no sigo que me caliento. Desgraciadamente no todos nacemos Neruda o Bécquer, aunque estoy seguro de que hasta que lograron depurar su lírica, todos los clásicos también debieron recurrir al siempre eficaz piropo, logrando así honrar la belleza femenina y aumentar el número de futuros cotizantes a la Seguridad Social.

5 comentarios

  • Anonymous

    Es normal que caigan en desuso. Ahora, la gente se dedica a ir por la calle con el pinganillo en el cada vez más destrozado tímpano, oyendo música bacalao o rap, en lugar de escuchar el sonido ambiente de la ciudad. Así ¿qué albañil va a gastar sus intentos en lanzar piropos al viento? No obstante, casi es preferible que se haya pasado la moda. A veces, ¡te decían unas burradas! – TANA

  • Anonymous

    A veces flipas en colores con lo que dice algún tio … no me gustan mucho porque estan out pero siempre te sube el tipo escuchar que a alguien le molas.

  • Anonymous

    El piropo bien entendido es la exaltación a la belleza, no sólo de la mujer, sino de cualquier aspecto de la vida. ¿Quién no ha piropeado un paisaje espectacular, las bondades de un niño durmiendo o la grandeza de un buen festín? Eso también son piropos, pues alaban la belleza que percibimos a través de nuestros sentidos en esos instantes. Profesor Sibelius

  • Anonymous

    soy mujer y estoy totalmente de acuerdo. Soy una mujer moderna,feminista. Pero hay cosas que no deberían desaparecer, como el piropo.En muchos dias de bajon,ha sido la mejor ayuda psicologica.

    Me encanta el articulo. Saludos.

  • Anonymous

    “Niño! Llama a la casa Real que se les ha escapao una princesa!”

    “Niño llama a la Guardia Civil porque aqui esta el Cuerpo del delito”

    “Ole Ole y Ole, como se nota que en la guia turistica de Madrid no vienen todos los monumentos”

    Mauricio Colmenero

    “Oleee Te comeria enterita y me coseria el culo pa no cagarte”

    “Ese culo es la plaza donde echaria yo mi mejor corrida”

    “Macizorra tienes plan pal puente? porque si eso nos vamos de camping que te pongo yo mi tienda de campaña”

    Luisma y otros xD

    Comparacion? ambos son divertidos pero de diferentes clases yo soi mas del tipo luisma pero – grosero xD

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