El que sabe amar es feliz

“El que sabe amar es feliz” es una frase que forma parte de una cita célebre de Hermann Hesse, premio Nobel de literatura. En una de sus grandes obras, ‘El lobo estepario’, nos descubre a un personaje que padece anhedonia, es decir, una incapacidad absoluta para disfrutar de la vida. El origen de ese trastorno emocional suele radicar en que el individuo que la sufre no sabe amar. ¿Por qué nos puede costar tanto amar, especialmente a nosotros mismos? ¿Merece la pena, a pesar de todo, intentarlo? De eso os hablaré en el podcast de hoy, amigos.

feliz

4 comentarios

  • Hola Fernando: En mi época de estudiante estaba de moda Hermann Hesse. Algun@s de mi “pandilla” habían leído varios de sus libros. Pero sobre todo el que estaba “de moda” era El lobo estepario. Arrastrado por la presión del grupo, me puse a leerlo, pero me parece que no llegué a terminarlo. De todas maneras no guardo un especial recuerdo de esta lectura. Creo que me impresionó más la “atmósfera” que se respira en la novela que la propia historia en sí.
    Y ahora me entero -nunca es tarde- de que el personaje padece anhedonia.
    Por alusiones me voy a referir también a tu sugerencia de introducir la educación emocional en las escuelas: comparto esta sugerencia porque estamos viendo todos los días en los medios casos de acoso, etc. Ahora mismo sin ir más lejos, acabo de leer que el niño de 11 años que se suicidó recientemente era tildado de maricón y de empollón -entre otras lindezas- por sus compañeros.

    • Sabes que admiro profundamente a los maestros, qué palabra más hermosa, Emilio. Quienes tenéis el privilegio de dedicaros a algo tan admirable como la enseñanza, a su vez cargáis con una enorme responsabilidad, porque no sólo estáis formando académicamente, sino también seres humanos que deben de tener principios y valores, tan en desuso en nuestra sociedad.

      Creo que somos muchos quienes en la infancia hemos sufrido cierto tipo de acoso escolar, pero afortunadamente ahora son otros tiempos, hay más información, y también muchos maestros como tú que se preocupan de que sus alumnos aprendan algo más que la lección que les impartes.

      Un abrazo.

  • Domingo

    Yo leí de muy jovencito el libro de Hesse y apenas guardo recuerdo de él más allá de la atmósfera sombría y desasosegante que atraviesa sus páginas, pero en cualquier caso creo que todos estamos de acuerdo en la necesidad de volver a situar el amor en el lugar que se merece, esto es en el epicentro exacto de nuestras vidas. Sin amor yo encontraría muy pocos motivos para levantarme de la cama, sin amor me faltaría ese empujón que todos necesitamos. El amor es fuente de todo, incluso de este mismo blog que escribes, Fernando, y de nosotros que te visitamos, leemos y dejamos por aquí nuestro rastro con entrega de amante 😉

  • Qué bonito lo que me has escrito, Domingo. ¿Estudias o trabajas? 😉

    El amor, bromas aparte, es la clave para todo. Sin amor, ¿qué sentido tendría vivir?: ninguno. Ya lo decía San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. No seré yo quien le contradiga.

    Un abrazo.

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