El subconsciente es el discurso de lo repetido

Esta cita del psiquiatra y psicoanalista francés Jacques Lacan, me sirve de punto de partida para hablar de la llave que abre todas las puertas: el subconsciente. En él radica la clave de nuestra vida, pero resulta muy difícil de modificar después de la infancia, pues lo aprendido hasta entonces, nos queda grabado a sangre y fuego. Nuestro gran reto como seres humanos, si queremos cambiar, pasa por sustituir los viejos hábitos por otros nuevos, pero para lograrlo se requiere una férrea fuerza de voluntad. De lo contrario es imposible.

Como siempre, gracias por vuestra compañía, amigos.

subconsciente

6 comentarios

  • Pues en esta ocasión no estoy muy de acuerdo con Lacan. A lo largo de la vida he tenido que cambiar no uno, sino numerosos hábitos y lo he hecho sin necesidad de una disciplina “total”. Para cambiar un hábito, creo que lo único que hace falta es darse cuenta de que, si haces las cosas de otra manera, las vas a hacer correctamente y encima vas a salir ganando. Voy a poner un ejemplo: De niño no me gustaba leer… a pesar del esfuerzo de los que estaban a mi alrededor para inculcarme la lectura. El hábito de la lectura lo he adquirido relativamente tarde y, ya digo, sin demasiado esfuerzo, pero se ha convertido en algo imprescindible. Bueno Fernando, corrígeme si no he entendido a Lacan de forma adecuada.

    • Hace falta esfuerzo y voluntad, Emilio. Por supuesto que lo has interpretado bien, pero en tu caso no te hizo falta mucha disciplina porque querías, deseabas hacerlo. Poco a poco le fuiste encontrando el gustillo a la lectura y por eso te acabó saliendo solo. Es como el dejar de fumar: ¿de qué te sirve querer ser disciplinado si en el fondo deseas seguir fumando?

      Un abrazo.

  • Bernardo

    Lo que vamos forjando a través del aprendizaje y nuestras experiencias es nuestro carácter, algo así como nuestro sello impreso, creo que no lo podemos cambiar, en todo caso adaptar o moderar.
    Los hábitos sí que se pueden cambiar, aunque estamos en el peor momento posible, la era de internet, de lo inmediato, del aquí y ahora, no al esfuerzo, no al sacrificio, no a la paciencia, no a la reflexión y así un largo etc.
    Con un clic tenemos el mundo a nuestros pies a una velocidad que da vértigo, este contexto dificulta mucho la voluntad de cambio, si tengo que perder peso tendré que comer mejor y hacer ejercicio, pues no, voy a una clínica de adelgazamiento o me tomo unas pastillas milagrosas y arreglado, es decir, comodidad en vez de voluntad, muy buen podcast, me ha encantado.
    Un saludo.

    • Tú lo has dicho al final magistralmente, Bernardo. Buscamos la comodidad, la inmediatez, las pastillas milagrosas, en vez de tener paciencia y resolver el origen de nuestros problemas. Nos han acostumbrado a parchearnos para tirar adelante, sin detenernos a resolver nuestros conflictos internos, lo cual requiere mucha disciplina y paciencia.

      Un abrazo.

  • Domingo

    Empleando una jerga muy de estos tiempos, tenemos demasiadas apps instaladas que o bien no sirven para nada o que consumen demasiados recursos y lastran nuestro funcionamiento. Pero lo peor viene cuando no queremos abrir el administrador de dispositivos para empezar a desinstalarlos. Sin voluntad de cambio no existe ningún otro paso más que podamos dar. Y así hasta que pete el móvil y lo cambiemos por otro para meterle las mismas mierdas.

    • La tecnología es un arma de doble filo, y como acabas de explicar perfectamente, es una metáfora idónea de cómo funcionamos nosotros. Al final nos estamos convirtiendo en unos robots deshumanizados. Ojalá podamos cambiar de aplicaciones y evitar de una vez el desastre de tropezar con las mismas piedras.

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