El zapaterismo

(El PSOE presentó el pasado sábado su nuevo eslogan, “Motivos para creer”, y Pepiño Blanco aprovechó para hablar de “plagas bíblicas”. Aun así, el autor del siguiente artículo quiere hacer constar que cualquier parecido de éste con la realidad es pura coincidencia.)

En los albores del siglo XXI surgió una religión que va convirtiendo a los españoles de buena fe por todo el territorio nacional. El cristianismo, esa confesión milenaria tan pasada de moda en nuestro país, está sufriendo un duro y merecido golpe tras la llegada de este nuevo culto, monoteísta pero laico, basado en el reconocimiento de José Luis Rodríguez Zapatero como su mesías: el zapaterismo. Por ello me complace anunciaros, compañeros en la fe socialista, la buena nueva de que en España muy pronto dejará de hablarse del cordero de Dios, para hacerlo del conejo de Zapatero. La rancia Iglesia Católica empezará a claudicar ante este moderno mito, pues no van a ser ellos los únicos con los royalties del reino, el poder y la gloria. Derrocaremos a Jesús como hijo de Dios, y lo sustituiremos por el inefable José Luis, que no consta que se haya ido jamás de putas y además tiene los ojos azules como el mar.

Cuentan de Él que su madre política es la Virgen María, Teresa Fernández de la Vega, para más señas. En cuanto al presunto padre, se asegura que es San José, de apellido Blanco. Sólo así podría entenderse tanta ingenuidad y pureza. José Luis, como buen mesías, siempre les ha honrado, por eso a ella le dio la vicepresidencia primera y al otro la secretaría de organización del zapaterismo. María y José son sus presbíteros de cámara, encargados de las homilías televisivas más evangelizadoras, que tan buen resultado están dando en su objetivo de convertir a tantos infieles que todavía quedan en nuestro país.

Al igual que la Iglesia Católica, el zapaterismo no te permite dudar ni cuestionar nada, menos aún descubrir las cosas por ti mismo. ¿O acaso alguien se ha atrevido a decir que Moisés no pudo separar las aguas del Mar Rojo? Si toda confesión que se precie tiene sus mitos, la nuestra no podía ser menos. Y si no crees en ellos, expiarás tu alma antidemocrática en el fuego eterno del infierno de los fachas. Habrá quien nos tache de fundamentalistas por negar las evidencias y rechazar la reflexión y los hechos, pero la palabra de Zapatero, compañeros, es dogma de fe, está por encima del bien y del mal, y nadie debe blasfemar contra la santidad de su mensaje. En su republicano reino nada se discute, todo está bien. Quien se atreva a cuestionar la posibilidad de que José Luis pueda estar desnudo, debe saber que será condenado a la hoguera, por hereje, crispador y antipatriota, con la aquiescencia de nuestra cándida fiscalía.

Como en toda fe, Él es responsable de todo lo bueno que le suceda a sus fieles, pero jamás de sus desgracias. Para culpar de las mismas ya tenemos al demonio del zapaterismo, o sea, al totalitario de Aznar, a cada cual lo suyo. No caigáis en la tentación de creer a los hijos de Satán que os piden que miréis vuestros exhaustos bolsillos, pues debéis recordar que de los pobres será el reino de los cielos, y si en la Tierra lo lleváis crudo es sólo por no haber interiorizado el euro. Bienaventurados seréis siempre, compañeros, cuando os insulten y os persigan por causa de Zapatero. Pues en verdad, en verdad os digo que Él desea perdonaros vuestras deudas, pero otra cosa será que lo haga el tío Emilio, porque teniendo de apellido Botín, no sé yo. Y si alguien osara preguntaros por asuntos publicados en nuestra Biblia como la inflación, el paro, el mercado inmobiliario o el sector de la construcción, responded que España está mejor preparada que nunca y mandadlo escaleras abajo, aunque sea un encuestador del CIS.

Amén.

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