Escribir un blog

Seguramente existen tantos bloggers o blogueros como motivos que impulsan a la creación y mantenimiento de sus blogs. Resulta toda una aventura sumergirse en el fascinante mundo de las bitácoras, sin saber de antemano si lo escrito va a ser leído por alguien más que su propio autor y una prima suya del pueblo, que además está muy buena y a la que pretende ligarse escribiendo sus cosas. Quizá ahí resida la magia de este fenómeno, el altruismo con que se realizan los blogs, aunque en éste la dirección acepta cañas y tapas, pues como quedó claro en Gordas y feas aquí no estamos a régimen. Pero si exceptuamos algunos casos de personas que han convertido su página en algo muy profesional y lucrativo, el resto de los internautas lo hacemos por amor al arte. Sólo buscamos el idealista placer de que en este universo ciberespacial pueda haber alguien, quién sabe si la vecina jamona de al lado, un jubilado mexicano o incluso tú, que saque partido a nuestras reflexiones, y de cuyos comentarios también podamos aprender.

En mi caso, escribo para desahogar mis frustraciones como ciudadano e individuo. Sé que en muchas ocasiones mis artículos pueden parecer muy pesimistas, de humor negro bragado y acerado sarcasmo. Sin embargo, bajo ese agorero barniz, existe un poso de esperanza. Esperanza de que el mundo pueda ser un poquito mejor, nada más. Esperanza, quizá muy ególatra, de que diariamente empleando como única herramienta unos cientos de letras, se pueda contribuir a que la vida sea un poco más hermosa, pues yo creo que la humanidad tiene un margen de progreso muy grande. De esta última afirmación la tele no para de regalarnos ejemplos que la certifican ante polígrafo. Y pienso que tú, sufrido espectador de las miserias del mundo que ahora mismo estás ahí, también crees lo mismo. Si no hubiese posibilidad de progresión, nada merecería la pena, ¿verdad?.

Internet es esa metáfora cada vez menos virtual de un mundo, de un planeta, que se hunde inmerso en mil y una tragedias, además del Madrid cerrado por derribo. Internet no es otra cosa que los usuarios que le damos vida y entre los que tú te encuentras. Tú, amigo lector, eres un internauta, gentilicio de los habitantes de la mayor patria del mundo. En ella no hace falta estar empadronado, ni pagar impuestos como los pobres, ni tan siquiera honrar una bandera. Los internautas somos náufragos de los cinco continentes, que mediante las bitácoras pretendemos orientarnos en este mar de informaciones turbulentas que no paran de desinformarnos. Y aunque todos tengamos nuestros motivos personales para escribir nuestro mensaje al mundo en el macrobotellón ciberespacial, creo que perseguimos básicamente lo mismo. Tú, yo, todos nosotros, buscamos ese punto de encuentro donde nos podamos comunicar sin prejuicios ni distingos. Un lugar de reunión único donde, desde el más erudito de los filósofos al más humilde de los obreros, tenga derecho a decir y escuchar lo que piensan nuestros corazones y lo que sienten nuestras cabezas.

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3 comentarios

  • Anonymous

    Internet es el gran invento de las telecomunicaciones en los últimos años. Gracias a este medio de comunicación encontré yo a mi pareja, con la cual estoy felizmente desde hace cuatro años. Para mí no hay invento mejor. TANA

  • Anonymous

    Soy incapaz de escribir con coherencia, por eso admiro tanto a la gente que escribe como tu. Me gusta leer blogs aunque algunos son aburridos. No es tu caso, porque me divierto con tus escritos. Vi uno de ellos en Menéame, y desde entonces entro a mirar de qué hablas cada dia. Tines imaginación – Pirulo15

  • Fernando Solera

    Gracias tanto a Tana como a Pirulo15 por vuestras habituales aportaciones. Es un placer que os paséis por esta isla del ciberespacio.

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