Gervasio Sánchez: las verdades de un periodista

(A continuación, el discurso de agradecimiento que Gervasio Sánchez pronunció hace un año tras recibir el premio Ortega y Gasset de periodismo. Entre el público estaban Teresa Fernández De la Vega, Javier Rojo, varios ministros, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, además de muchos representantes de los medios de comunicación. Pese a la presencia de tantos periodistas, la prensa apenas se hizo eco de este memorable y valiente discurso. ¿Por qué será?)

“Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. ….

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

8 comentarios

  • La venta de armamento resulta tan necesaria como el control del mismo, España ya no vende bombas de racimo y no las vende a otras instituciones que no sean estados. Por eso insisto en que es más importante el control de las armas que el venderlas o no. Ese control es posible, ya que todas las armas tienen su “firma”, que indica su años de producción y fábrica que la hizo en el caso de munición y su número de serie en el caso de armamento. Si somos capaces de controlar los vehículos por su matrícula, no me digas que no somos capaces de controlar las armas por su número de serie. Claro que del control siempre se debe obtener un beneficio…

    Un abrazo

    luferura acaba de escribir ESO NO ES UN AVANCE SOCIAL

  • Mayte

    Considero que tan importante es controlar las armas, como fabricarlas y venderlas. Es una tremenda responsabilidad con un lastre demasiado sangriento a sus espaldas, como para que seamos permisivos tan siquiera con su fabricación.
    Para mí la fabricación y venta de armamento, sobre todo para obtener el fastuoso negocio y beneficio que otorga a los que están metidos en ese mundo, es un crimen que debería ser condenado como el de los mayores genocídas del mundo. ¡ARMAS NO! Abajo con la industria armamentística.

  • Los políticos miran a todo lado cuando les preguntan por estos tema.Son unos caraduras. un abrazo

    fernando acaba de escribir LA REVISTA DE UNICEF

  • Fernando, escalofriante artículo. Espero que no te moleste que lo cite en mi blog; me parece importante transmitir el mensaje.

    Un saludo!

    Javier Solera acaba de escribir España, ¿un país de paz?

  • En esto, en que el comercio internacional está por encima de la vida y de la ética, están todos -o casi todoso- los políticos de acuerdo. Por eso a Zapatero le incomodó tanto la cuestion en Tengo una pregunta para usted, porque se salía del guión.

    carlos j. acaba de escribir Entre Larra y Kafka

  • No sé si será cierto, pero tengo entendido que el tráfico ilegal de armas, de droga y de seres humanos (“esclavitud laboral”, trata de blancas, etc.), constituyen las tres actividades ilegales mas rentables, con diferencia. Y, en mi opinión, este tráfico subsiste porque los poderes políticos no hacen (de verdad), los esfuerzos necesarios para evitarlo. Tengo la sensación de que los “capos” que de vez en cuando se detienen no son los verdaderos “capos”. Hay que buscar mas arriba.
    Un saludo

    Armando Alonso acaba de escribir UN REGISTRO JUDICIAL

  • Yo sí creo que el banco de la justicia está en quiebra. Lo siento; pero conozco tantos casos…

    Saludos!!!

    Mike acaba de escribir OBAMA SE CONSAGRA COMO DEMAGOGO Y ZAPATERO IMITA A KENNEDY

  • Este Gobierno enseguida se pone el pañuelo palestino y a la primera de cambio vende armas a los israelíes. Y así con todo.

    Domingo acaba de escribir "Hay que hacer lo que a uno le haga feliz"

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