Gila y los móviles

¿Está el enemigo? Que se ponga. Así comenzaba el mejor cómico español de la historia, Miguel Gila, uno de sus monólogos telefónicos más reídos y recordados, a años luz de los actuales. Claro que es cierto que eran otros tiempos, y también otros teléfonos. Todavía recuerdo el modelo Heraldo, que todos tuvimos en nuestras casas en los setenta y ochenta. El sonido mecánico y metálico de su timbre ya ha desaparecido de nuestras casas, pero no de nuestra memoria sentimental. La abuela siempre se hacía un lío con el disco de ese teléfono y tenía que volver a marcar, porque le había vuelto a salir una ferretería regentada por un señor de Cuenca. Yo era niño cuando entonces, pero todavía hoy recuerdo la inconfundible y dura melodía, cada número telefónico tenía una propia, que interpretaba el disco del Heraldo cuando mi madre llamaba a mi abuela. O sea, diez veces diarias. Como para no recordarla.

También estaban los Góndola, luego llegaron los Forma y así hasta los Domo actuales, con los que telefonear a Murcia dejó de llamarse conferencia. Desde entonces este término se emplea únicamente para aquella charla interminable y sesteante que sólo interesa a quien la imparte. Paralelamente en la década de los noventa, comenzamos a ver gente que hablaba sola por la calle con una especie de zapato en la mano, sin ser el superagente 86. Llegaba la telefonía móvil, y yo con estos pelos. Inicialmente los precios de sus terminales y especialmente de las llamadas era prohibitivo, hasta que por fin se socializó para felicidad del pueblo llano. Gracias a ello podemos enorgullecernos de que actualmente tenemos operativos en nuestro país más teléfonos móviles que fijos.

Como hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, instalamos antenas incluso donde antes anidaban cigüeñas, las cuales no tienen más remedio que movilizarse a otra parte. Los padres han asumido que si quieren que su hijo sea un niño del siglo XXI sin traumas debe de tener un móvil, mientras que los críos de los ochenta disfrutábamos con maquinitas que funcionaban con pilas de lenteja. Pero paradójicamente, la incomunicación en nuestra sociedad es cada vez mayor, como denuncian los especialistas de salud mental en todo el mundo. Puede ser porque las ondas nos estén friendo el hemisferio izquierdo del cerebro, o quizá ambos. La realidad es que cada vez más gente padece trastornos mentales, y como sigamos así el kilo de antidepresivos y ansiolíticos se va a poner por las nubes. Actualmente hay varios millones de personas en nuestro país recibiendo tratamiento psicológico, o sea, pagando por ser escuchados durante una hora de cincuenta minutos.

Tanta tecnología está dejando atrás y con la lengua fuera al ser humano, pues las máquinas van mucho más rápidas que nosotros y estamos desbordados. Tanto, que todas las compañías telefónicas se han permitido por su patilla o filosa subir las tarifas simultáneamente, pues saben que sin el móvil ya no podemos vivir. Por todo ello aquí he añorado hoy a Gila, pionero de los monólogos y también de la telefonía móvil, pues con el mismo terminal hablaba en todas partes sin el estrés de poder quedarse sin saldo o sin batería. Quizá salir vivo de un fusilamiento le convirtió en ese Freud castizo que escuchaba como nadie las heridas del alma, combatiéndolas en el frente de la vida con su mejor arma: la risa.

4 comentarios

  • Anonymous

    jajajajaja. Es que me he reido tanto que casi me parto. He visto en alguna exposicion esos telefonos negrotes y grandes que se usaban antes. Tambien en peliculas antiguas. Debian pesar un quintal…. a mi me gustan mas los de nueva generacion. Con el bluetooth ni te enteras de que lso llevas…

  • Anonymous

    Lo malo de esta nueva tecnología telefónica es la instalación de antenas en azoteas y tejados de comunidades vecinales. Cada vez son más claros los estudios de todo esto que indican lo que está afectando a la salud de la gente que vive cerca. Muchos sufren fuertes dolores de cabeza, otros contínuo insomnio y las asociaciones de vecinos se van erigiendo en contra de la instalación de las antenas de telefonía móvil en sus cercanías. Si tanta tecnología y avances hay, también tendrían que mirar de resolver esos problemas. Lo primero es la salud pública, por encima de tecnologías y modernidades. – TANA

  • Anonymous

    Todo ese rollo de los móviles y los nuevos inventos solo sirve para que nos suban las tarifas a lo cafre como en los ultimos tiempos. Hay que boicotear a las operadoras telefonica!!! Un saludo.

  • Anonymous

    La telefonía, y las comunicaciones en general, son espléndidas en los últimos tiempos. Tenga en cuenta que ahora mismo usted está leyendo mi comentario a través de un cable telefónico. El progeso es esto, aunque siempre quede lugar al sentimiento de añoranza por los artilugios que también nos facilitaron la vida en su momento. Profesor Sibelius

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