Juegos de poder familiares

Comprendí entonces los abusos a los que me sometió la familia. Vi con exactitud

la estructura de la trampa. Me acusaban de ser culpable de cada herida que me habían inferido.

Nunca dejó el verdugo de declararse víctima. Por un hábil sistema de negaciones, se me despojó

de todos los derechos, se me trató como un mendigo desprovisto de territorio al que se le otorgaba

por desdeñosa bondad un fragmento de vida. ¿Sabían mis padres lo que estaban cometiendo?

De ninguna manera. Faltos de conciencia, me hacían a mí lo que a ellos les habían hecho.

(La danza de la realidad. Alejandro Jodorowsky)

El otro día leí en twitter una reflexión que me impactó. Parece mentira que con sólo 140 caracteres se pueda decir tanto y tan profundo. El texto de Sergio Moya decía lo siguiente: “En un seminario de terapia familiar. Al final todo se reduce a lo mismo: juegos de poder entre los miembros que componen el sistema”. Juegos de poder familiares: a eso se reduce todo. En todas las familias, y miente quien asegure lo contrario, acontecen esos juegos que, por cierto, nada tienen que ver con las inocentes actividades que practicábamos en nuestra infancia. Son unos juegos en los que de manera soterrada, subterránea, unos intentan imponer su derecho de pernada sobre los otros. Evidentemente hablamos de trastornos de conducta, pues lo justo sería que todos los miembros de una familia recibieran idéntico trato: de este modo, se evitarían los resentimientos y rencores que se van cocinando a fuego lento durante décadas. Pero desgraciadamente no sucede así. Nadie es perfecto, y por tanto la vida tampoco puede serlo, pues qué es ésta sino las relaciones que mantenemos con quienes nos rodean. Gracias a esas relaciones, especialmente a las familiares, viven y muy bien los especialistas en salud mental de medio mundo.

Los hijos que han sido reprimidos, despreciados y aniquilados por sus padres, cuando son adultos y se convierten a su vez en padres, repiten el mismo modelo de conducta con su descendencia. Si un hijo fue ninguneado por sus padres y aceptó que éstos lo trataran como a un inferior, acabará haciéndole lo mismo a sus vástagos cuando los tenga. Tan matemático como que dos y dos son cuatro. Por eso, en algún momento, alguien tiene que romper la baraja y decir “hasta aquí hemos llegado”, por doloroso que resulte. Si un padre no ha tenido valor para enfrentarse a sus progenitores y ponerse/ponerlos en su sitio, antes o después alguna víctima de esos perversos juegos decidirá talar su rama del árbol familiar, harta de tanto sufrimiento y de tanto abuso. Los hijos no tienen por qué asumir ni penar la falta de coraje de sus cobardes progenitores.

9 comentarios

  • La familia es como la vida. Las relaciones allí son como las que se dan en la vida, maleadas por chantajes afectivos. Al final todo se reduce a lo mismo, y mientras…nos vamos deshumanizando, pensando que todo puede reducirse a una cuenta de resultados, incluso familiar

  • julia

    Y efectivamente, eso es así, porque el comportamiento se contagia y mucho, de una forma abrumadora…

    Saludos

  • emilio

    Bueno, Fernando, el tema que hoy planteas es más que “debatible”. Es cierto, en las familias hay juegos de poder, pero de reducir las relaciones relaciones familiares a eso parece muy fuerte.
    Un amigo me decía el otro día que antes prefería decir “al pan, pan y al vino…” Pero que eso son “pecados de juventud”. Qu conforme vas cumpliendo años, te vas dando cuenta que las verdades son importantes, pero que para comunicarlas se necesita sutiliza. En 140 caracteres puedes decir la verdad…o un exabrupto: ¡manca finezza!

  • Para bien o para mal, una familia es como una pequeña sociedad. Y en todas las sociedades hay abusos y, ahora, mecanismos de denuncia y defensa.
    Los que sufrieron represión y desprecio, y siguen ese mismo camino con los suyos son miserables por partida doble: por no romper las cadenas de su cárcel y por encadenar a otros tan injustamente como le ocurrió a él.

    Un abrazo

  • emilio

    Bueno, Fernando, ¿es que este año te has tomado las vacaciones en junio?

  • Cada familia es un mundo, y dentro de ese mundo cada miembro familiar que lo compone es de una manera de ser diferente, y las relaciones, y convivencia, unas veces es más complicada, y otras más abrigada.

    Un beso.

    P.D.- Soy María cambié la carita azul por mis ojos.

  • Efectivamente, Fernando. El entorno familiar es clave en la educación de los chavales y ya sabemos cómo en los últimos lustros se ha disparado el índice de hogares desestructurados desde un punto de vista familiar. La cultura del individualismo ególatra e intransigente ha hecho estragos en nuestra sociedad. De todos modos, intuyo un cierto cambio de tendencia en este sentido en el futuro.

    Salutacions!

  • Josep Julián

    Las familias son microcosmos en los que se reproducen a nivel nuclear las relaciones que vemos a muchas mayor escala. Claro que hay juegos de poder, quien manda y quien ejerce la oposición, la infantería y la caballería y si me apuras un mini Estado que se ocupa del bienestar social. La cuestión es que ese estado no es democrático, como sucede con las empresas que tampoco lo son porque no deben serlo. Las patología familiares son tan dramáticas a veces, marcan tanto porque durante mucho tiempo no tienes libertad de ningún tipo y ese es el gen que queda fijado en futuros padres. El maltrato es como la represión de esa libertad, pero no la esencia. La esencia es el poder incontestable.
    Un abrazo.

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