La caridad bien entendida

En esta octava entrega de Citas Contigo compartiré con vosotros lo que he aprendido de la vida, basándome en el célebre proverbio ‘La caridad bien entendida empieza por uno mismo’. Si no piensas en ti, si no velas por tus intereses, si no te preocupas por tus necesidades, ten por seguro que te vas a estrellar. Os dejo con el podcast, amigos.

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4 comentarios

  • Bernardo

    Hay momentos en la vida difícilmente de olvidar, en mi caso, acudo a una frase que me dijo mi padre cuando tenía 16 años, pórtate bien y haz todo lo que te digan, se bueno y obediente.
    Mis padres me arrancaron de la tierra donde debí crecer (el instituto)y me trasladaron a un mundo hostil (el mercado laboral),era buen estudiante pero ellos solo pensaron en si mismos y sus intereses, mi autoimagen quedó distorsionada para siempre.
    He sido (por necesidad vital) pasto de lobos disfrazados de caperucita roja, necesitando la aprobación de los demás como el agua cuando hay sed, siempre intentando que nadie tenga queja alguna de mis actos, cuando te vas haciendo mayor y empiezas a entenderlo todo, lloras por los rincones, avergonzado……..
    Es a mí, a mi mismo a quién, sin quererlo, abandone por satisfacer las “necesidades “de los demás, me olvide del trozo de tarta que me correspondía.

    Un abrazo.

    • Qué duro, pero qué duro es tu testimonio, Bernardo. Al menos espero que sirva para que no se repita con otros. Hay padres que secuestran y aplastan a sus hijos, haciendo gala de un egoísmo infame. Por lo que intuyo ha sido nuestro caso. Lo importante es que sigues en pie, y que tu testimonio, tu aprendizaje y tus obras pueden ayudar a mucha gente. Sobre todo, ahora que lo has descubierto todo, aplícate la cita: “La caridad bien entendida comienza por uno mismo”.

      Un abrazo y gracias por tus palabras.

  • Domingo

    Entre las palabras de Fernando y las de Bernardo sólo cabe la brevedad respetuosa, así que únicamente diré tres cosas. La primera es que hoy has conseguido emocionarme. La segunda es que hago mis deberes, incluso adelantándome a tus podcasts, y hace una semana expulsé de mi vida a una persona “inayudable” que cifraba su felicidad en mi desgracia. Y la tercera, felicitarte por esas 40 muescas que estás a punto de tallar en tu revólver. ¡Chin, chin! A tu salud y por todas esas balas que aún quedan por disparar 😉

    • Pues muchas gracias por las tres cosas, Domingo. En el fondo, el único objetivo es que mi dolor no haya sido completamente en vano. Si a una gran persona como tú le puede servir, ya habrá merecido la pena.

      Un abrazo para ti también, amigo mío.

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