La dependencia energética

Uno de los mayores problemas que deberemos afrontar en España durante la próxima década va a ser, sin duda, el de la dependencia energética. En los últimos veinte años, nuestro país ha reducido un 11% la producción de energía, mientras que su consumo se ha disparado más de un 60%. Esto es especialmente grave, porque ha provocado que el 81% de la  que consumimos sea importada. En cambio, en la Unión Europea sólo se compra el 54%, es decir, los países europeos producen de media casi tanta energía como importan. El Reino Unido y Dinamarca son los dos Estados de la Unión que sufren una menor dependencia. De hecho los daneses son exportadores netos, sobrándoles un 37% de la que producen.

Ayer mismo se puso en marcha en la ciudad alemana de Múnich un plan extraordinariamente ambicioso, con el objetivo de aprovechar la energía solar térmica del desierto para abastecer de electricidad a nuestro continente. Se invertirán 400.000 millones de euros en este proyecto, un coste desorbitado para la crítica situación que atraviesa Europa. Ya se han alzado algunas voces contra esta faraónica obra, porque no está nada claro que convertir el desierto en un monumental parque de energía solar vaya a ser la panacea para nuestros problemas de abastecimiento. Lo que parece claro es que el lanzamiento de un proyecto de semejante envergadura, invita a pensar que los combustibles fósiles se pueden estar agotando. Probablemente si no se toman medidas muy drásticas, la próxima década podamos acabar alumbrándonos con un quinqué, especialmente en países como el nuestro. El gobierno francés ya está sopesando aplicar una ecotasa para gravar el consumo de energías fósiles, y mucho me temo que en España acabaremos pagando la energía a precio de oro.

Quizá Europa debería seguir el modelo danés, pues su política energética les ha permitido ser un ejemplo a nivel mundial en renovables, especialmente gracias a plantas eólicas en sus costas, incluso mar adentro, para aprovechar al máximo las condiciones del viento. En otoño, la época más ventosa del año en Dinamarca, produce electricidad a precios bajísimos para luego exportarla. Si bien es cierto que es un país que también cuenta con petróleo y gas, eso nunca les ha servido de excusa para dormirse en los laureles. España, con miles de kilómetros de costa, podría imitar ese modelo, aunque la gran profundidad de nuestros mares lo convierte en una tarea complicada. En cualquier caso habrá que intentarlo, como ya están haciendo en Chipiona (Cádiz), donde se acaba de aprobar un proyecto de energía eólica marina que daría una potencia de 1.000 megavatios. Ojalá tenga un final feliz, por la cuenta que nos trae a todos.

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4 comentarios

  • Mayte

    Es posible que Europa se esté planteando seguir el ejemplo de Dinamarca, pero lo que tengo muy claro es que España no lo hará por pura negligencia e incompetencia de sus mandatarios. Es muy buena la iniciativa de Chipiona, pero no sé si llegará a buen puerto, y nunca mejor dicho. Las acciones en ese sentido deberían ser más consolidadas y unánimes para conseguir unos objetivos con fundamento. Me parece que, a este paso, seguiremos importando la energía como hasta ahora, si no lo hacemos en mayor medida, y pagaremos más ecotasas y todo lo que se ponga a Sarko en las narices porque, al fin y al cabo, es de Francia de donde más energía importamos.

  • El asunto energético es, sin duda, uno de los grandes retos del futuro, pero para mí hay otro mucho más inquietante y peligroso del que apenas se habla y es el del agua, un recurso que estará en el centro de todas las guerras de este siglo. Al tiempo.

    Domingo acaba de escribir Papanatismo antinuclear

  • Mi opinión respecto a la planificación energética de este país es más bien pesimista y lo digo conociendo un poco más de cerca que el común de los mortales la industria energética ¿española? y a la luz de las decisiones que han ido tomando los sucesivos gobiernos y no sólo el de ahora.
    Importamos energía eléctrica principalmente de Francia país en el que, por cierto, a pesa de contar con unos recursos hidráulicos impresionantes se ocuparon de construir un número muy importante de centrales nucleares, las mismas que en este momento y más allá de la moratoria nuclear, se están volviendo a poner en cuestión por ejemplo con el reciente episodio de Garoña.
    Pero hay más. Las iniciativas de parques eólicos (energía limpia y renovable) también deja mucho que desear desde el punto de vista de contribución neta en términos de Kw y lo mismo pasará con la proliferación de parques eólicos marinos que en este país hay que construir muy cerca de la costa y que en la mayor parte de los casos cuenta con la feroz oposición de los ecologistas y habitantes de las zonas afectadas.
    Y si hablamos del proyecto sahariano también lo tenemos crudo. Será una inversión de 400.000 MM de € que pagaremos los europeos y que a la vuelta de unos pocos años revertirá en beneficio de los países que pongan el suelo vía nacionalización. Me pregunto por qué los avispados jeques del golfo no han optado por algo similar.
    En fin, de momento y como comenta Mayte, seguiremos comprando energia a Sarko que se la venderá a los italianos de Enel y que nos la cobrarán al precio que diga el ministro de Industria que a cambio nos seguirá obsequiando con un bonito juego de bombillas de bajo consumo. Olé.

    Josep Julián acaba de escribir Elogio de la rutina

  • emilio

    Desde la crisis del petroleo de 1973 hasta hoy han transcurrido más de 35 años en los que España ha tenido tiempo más que suficiente para hacer su reconversión energética. Sin embargo no ha sido así. ¿Por qué? Seguramente porque estamos más pendientes del caso Gurtel y de temas por el estilo…

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