La depresión en soledad

depresiónCon 42 años, a diario me pregunto por qué a mí, por qué tuve que padecer una depresión. Yo creía que mi vida iba bien, pero no era así. Tras el fallecimiento de mi abuelo materno, el día de Santiago Apóstol del año 1991, salieron a la luz las mayores oscuridades que pueden habitar en alma humana. Los odios y los rencores se desataron hasta provocar el estallido de lo que hasta entonces fue mi familia. Yo, con sólo 16 años, tan timorato e ignorante, me convertí inconscientemente en el artificiero de lo que ya no era un hogar. Me olvidé de mí, desaparecieron mis ganas de vivir y me alistaron como único soldado en una guerra que, para colmo, no era mía. Qué gran verdad es que los años te enseñan cuando ya es demasiado tarde. Aun así he optado por seguir viviendo.

Mis padres siguen vivos y les deseo lo mejor, de todo corazón. Sé que, al igual que yo, no supieron hacer las cosas de otra manera. A ellos tampoco les enseñaron a amar ni a amarse: sus dos hijos podemos dar fe de ello. En verdad todos somos inocentes, porque todos actuamos en función del grado de conciencia que tenemos en cada etapa de nuestra existencia. Hoy sé cosas que desconocía hace 25 años. Pero la vida es así, y acepto que yo tampoco pude hacer las cosas de otra manera. Sobrevivir a mi familia no ha sido fácil, pero estoy en ello. Vivir sin amor, sin compañía, sin amparo, como lo hice durante tantos años, realmente no fue vivir.

Si crees que puedes estar sufriendo una depresión, tras sufrir un estrés crónico por diversas circunstancias, ponte en manos médicas y tómatelo en serio, muy en serio. Y si eres familiar de alguien que muestra síntomas anímicos preocupantes, no mires hacia otro lado. El paciente depresivo no es consciente de la gravedad de su condición en la mayoría de los casos. La comprensión familiar es indispensable, pero no siempre posible. La medicación resulta de ayuda, pero lo fundamental es que la persona afectada recupere el amor por la vida, ya que quienes padecen depresión se olvidaron de vivir. Están necesitados de mucho amor precisamente porque el origen de esta lacra, que puede conducir al suicidio, radica en la total ausencia de comprensión y cariño. Nada resulta más dañino que el desamparo de los seres queridos. El depresivo está sufriendo un infierno y tu indiferencia, no digamos ya tu desprecio, sólo contribuye a su hundimiento. Si tienes una buena familia, sé consciente de tu privilegiada condición. Y si no la tienes, piensa en ti, busca ayuda y, sobre todo, no permitas que tus familiares te entierren por sus conflictos más ocultos.

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1 Comment on "La depresión en soledad"

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