La igualdad como coartada

Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, ha calificado de machistas a quienes han criticado la enésima metedura de pata del Gobierno, consistente en retirar a traición las tropas españolas destinadas en Kosovo. Según Jiménez, si la decisión la hubiese tomado Bono, el revuelo habría sido mucho menor. O sea, que si una ministra comete una estupidez no puede ser criticada, porque quien lo haga será automáticamente tachado de machista. Y si la crítica procediese de otra mujer, sin duda ésta deberá ser repudiada por insolidaria con el género femenino. Ver para creer. Aunque es de justicia reconocer que las mujeres en España han estado discriminadas gravemente hasta hace pocos años, es obvio que no debería de servir en ningún caso para justificar la absoluta impunidad que el Gobierno quiere establecer para el género femenino.

Si un inmigrante cometiese un asesinato, nos parecería disparatado que la policía no lo detuviera para evitar ser acusada de xenofobia. Sin embargo, si una mujer asesinara a su marido y fuese asesorada por la presidenta del Tribunal Constitucional para evitar el trullo, en España sería perfectamente comprensible, porque de hecho ya ha ocurrido sin que nadie dimita por ello. La presunta igualdad que el Gobierno persigue con fines exclusivamente propagandísticos está generando auténticas monstruosidades en el ámbito de la mujer, pero también en otros muchos, como el educativo. Es de dominio público que para evitar que los malos estudiantes se puedan sentir discriminados, se permite que pasen de curso. Así podrán acabar haciendo una carrera, como todo el mundo. Es una concepción de la igualdad absolutamente perversa.

Como es tan difícil igualarnos por arriba, el Gobierno ha decidido hacerlo por abajo. Todos burros, todos pobres, todos parados, y así no se da pábulo a las envidias ni a las discriminaciones: “el mal de muchos” convertido en leit motiv político. Además, si se precariza tanto la situación nacional, mayor será el número de personas que necesitarán sentir el apoyo del Gobierno, lo cual se traduciría finalmente en millones de votos. Desengañémonos, la tan cacareada igualdad es sólo un camelo para colocar a una mujer florero y que haga bonito dirigiendo un ministerio y repartiendo subvenciones a los colectivos más necesitados que, ¡oh, casualidad!, son los de su misma cuerda. Y entre tanto, los comedores sociales se están abarrotando de hombres, y también de mujeres. Personas que quizá tengan más motivos que una ministra para sentirse discriminadas.

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10 comentarios

  • emilio

    Muy bien, Fernando. Pero no te perdono que “te me hayas adelantado”. El otro día veía en tu tele (telemadrid) un debate sobre el tema y se veía a los pobrecitos “representantes” de zp abochornados, sin argumentos. Eeen el mejor de los casos, mantenían un silencio digno.
    Una de las lecciones (aunque sea colateral) que se podrían sacar de esta crisis es la necesidad de reinstaurar en política el “cursus honorum”: los romanos nos daban 100 vueltas!

  • Sugiero que en la inminente remodelación ministerial desaparezca el ministerio de Igualdad y que Bibiana Aído, con su título de flamencóloga bajo el brazo, se vuelva a su Cádiz natal para buscarse un trabajo de verdad, porque dirigir un ministerio derrochón, ineficaz y sin competencias es un insulto a nuestra inteligencia.

    Domingo acaba de escribir Semana del 19 al 25 de marzo de 2009

  • El escudo del feminismo empieza a apestar. Junto a la Guerra de Irak o el Prestige (y ahora ya hay resolución judicial…) son grandes tópicos de la izquierda.

    Un saludo

    Miguel Pazos acaba de escribir Gordon es “El Elegido”

  • Lo que nos faltaba por ver, es que la misandria o misoandria (que es una valoración negativa o nociva de los hombres, potenciadora de aversión, desprecio, minusvaloración, rechazo u odio hacía la figura masculina)tome cuerpo en este absoluto desastre de Gobierno que padece España, cuajado de una troupe e Ministras a cual más inútil,incapaz y desastrosa.
    Han equiparado el esquema marxista de la lucha de clases a la relación social e histórica de los dos sexos mediante un esquema maniqueísta que equipara lo masculino con lo privilegiado y opresor, y lo femenino con lo discriminado y oprimido, favoreciendo así este sentimiento de odio mediante una descripción básicamente negativa de lo masculino.
    Sucede,claro está, que esta ya no cuela:está muy visto, y salvo para el ganado lanar progresista,la inefable izquierda garbancera,no se sustenta que criticar a esta colección de ministras de lencería fina,sea un acto de machismo, si no la expresión más rotunda de que al ciudadaNía está hasta las gónodas de esta caterva.

    GUTIFOREVER acaba de escribir Estatua de sal

  • La verdadera igualdad se conseguirá cuando mujeres y hombres cobren lo mismo y pueden acceder a los mismos trabajos. Ahora es un camelo para dar coba a los progres bobos. Un abrazo.

    fernando acaba de escribir EL MEME DEL ANODER GUAN

  • Creo que en alguna ocasión he comentado que, en mi opinión, uno de los primeros derechos que tiene un ciudadano es “el de ser bien dirigido”. Lo de menos es si el que le dirige BIEN, es un hombre o una mujer, lo importante es dirigir bien. El resto de comentarios pseudomachistas o pseudofeministas ni me interesan ni me enriquecen; es mas: me resbalan.
    Por lo que respecta a aquello de que la igualdad por abajo no da pábulo a envidias ni a discriminaciones, tengo mis dudas. La envidia es un mal tan fuerte, que siempre habrá un envidioso que dirá que su mierda es un poco mas pequeña que la mierda de su vecino (con perdón).
    Un abrazo.

    Armando Alonso acaba de escribir RELATOS DE ACTUALIDAD

  • Mayte

    ¿De qué sirve que tengamos una ministra de Igualdad, cuando las mujeres y los hombres seguimos cobrando diferentes salarios realizando las mismas tareas? Creo que es de una inutilidad supina dicho ministerio, porque no cumple lo que dicta su enunciado.
    Soy mujer, pero considero que el gobierno socialista se ampara y oculta tras varios ministerios dirigidos por féminas, para dejar consoladas a las mujeres demostrándonos que también otras de nuestras iguales llegan a puestos altos del gobierno. Y mientras tanto, en la vida real, nos siguen dando por ahí a todas las que curramos. Menos salarios, peores condiciones, y calladitas porque, como encima nos quedemos embarazadas, para qué te quiero contar. ¿Eso es igualdad?
    Espero que a nadie le suenen machistas mis palabras.

  • Fernando, estoy de acuerdo contigo en que se pretende “igualarnos por abajo”, y que el tema de la igualdad como herramienta propagandística está produciendo todo tipo de desastres, como es el caso de la educación en la que, en la mitad de los casos, se permite que toda clase de ineptos supere curso, siendo así una injusticia con quien se esfuerza día a día en clase.

    No obstante, soy más pesimista que tú. No creo que todo esto haya sido producto del Gobierno de Zapatero. Creo que desde tiempos de Felipe estamos así ya. La LOGSE, sin ir más lejos, fue el primer placaje en esta dirección, y no fue cosa de ayer.

    Realmente un asunto lamentable que arrastramos desde hace décadas. No sé dónde acabaremos.

    Javier Solera acaba de escribir Los obispos y el derecho a la vida

  • Querido Fernando,

    Desde mi punto de vista, la mujer sigue estando en un segundo plano dentro de esta sociedad. No obstante, los errores sin iguales cometa quien los cometa. Al fin y al cabo tienen el mismo calibre.

    Un abrazo

    Ángela Paloma acaba de escribir Así habla Topolanek

  • No puedo por menos que reconocer que la izquierda es maestra en rentabilizar su propaganda. Es tan efectiva que consigue anular el criterio de muchos.

    Saludos!

    Mike acaba de escribir FIN DE ENCUESTA SOBRE EL PROXIMO GOBIERNO EN EL PAIS VASCO

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