La infelicidad de los países ricos

Existe un curioso índice denominado HPI (Happy Planet Index), el cual mide el bienestar y el desarrollo de un país según criterios de sostenibilidad y de felicidad personal de sus habitantes, a diferencia de otros índices mundiales que se basan en parámetros estrictamente económicos. Las conclusiones que se desprenden de este HPI invitan a la reflexión, como podremos comprobar seguidamente. Que los países occidentales, aquéllos con unos niveles de renta más altos, estén en la zona media-baja de esta peculiar clasificación internacional, induce a pensar que a lo mejor es más cierto de lo que creíamos aquello de que “el dinero no da la felicidad”.

El HPI tiene en cuenta tres parámetros:
–    la satisfacción vital
–    la esperanza de vida
–    la huella ecológica (consumo de recursos naturales)

(HPI = Satisfacción vital  x  Esperanza de vida / Huella ecológica)

Resulta muy sorprendente que entre los cuarenta primeros países de la tabla, no hallemos ninguno de los considerados tradicionalmente “del primer mundo”. Alemania aparece en el puesto 51, Suiza en el 52, Suecia en el 53, Francia en el 71 y España en el 76. Para encontrar países tan ricos como Canadá, Australia o Nueva Zelanda, hay que descender todavía más en la clasificación.

¿Y cuáles son, según el HPI, los países donde existe un mayor equilibrio entre el bienestar humano y el impacto medioambiental?: Costa Rica, República Dominicana, Jamaica y Guatemala. Si nos preguntamos cómo es posible que estos países superen tan holgadamente a las potencias mundiales, la respuesta es muy simple. Son países donde la gente es feliz con lo poco que tiene, y además respetan su trocito de biosfera sin explotarla irracionalmente, a diferencia de las naciones del mundo ‘civilizado’.

Tras conocer los sorprendentes resultados de este informe, me vino a la memoria este comentario del genial cirujano Pedro Cavadas, a quien dediqué un artículo recientemente: “En las zonas duras del planeta, la gente no está de mala hostia todo el día. Al revés, lo pasan mal, pero los ratitos en que no lo pasan mal están alegres. Bailan, cantan. ¿Cómo es esto posible? En Occidente lo tenemos casi todo, o eso nos hacen creer, y estamos de mala leche todo el tiempo.”. Por algo será que brasileños, argentinos, panameños o mexicanos, son bastante más felices que, por ejemplo, italianos, británicos o japoneses. Por algo será.

13 comentarios

  • En casa de mis padres trabaja una mujer dominicana. Tiene 24 o 25 años y tres hijos que viven en su país. Ella ha venido a España para “ganar plata” y tratar de mejorar la situación económica de su familia.
    Pues bien, irradia felicidad y la contagia a mis padres y a todos nosotros. Da gusto conversar con ella. Escucharle contar las historias de su país. Su risa sincera y contagiosa es la expresión inequívoca de esa felicidad que siente.
    No conocía el índice HPI, tan solo soy “beneficiario” de poder observar y compartir la felicidad de esta señora cada vez que visito a mis padres.
    Un abrazo.
    .-= Armando acaba de escribir…EL ALZHEIMER, Y LA IGLESIA =-.

  • Mayte

    Para reflexionar profundamente sobre tus palabras, Fernando. Resulta muy curioso lo que reseñas. ¿No será, digo yo, que al tenerlo todo en los países del “primer mundo”, nos damos cuenta de que no tenemos nada porque no nos tenemos a nosotros mismos? No sé, hoy me has puesto muy filosófica.

  • Estimado Fernando, creo que has dado en el clavo con tu pregunta, aunque creo que hay índices y escalas para justificar cualquier cosa y excusar cualquier gestión. Efectivamente haríamos bien el plantearnos la calidad por la cantidad.

    Si me disculpas no me plantearé ninguna comparación más que con nosotros mismos. Preferimos una vida larga, con limitaciones , hay que dormir al menos 8 horas, no comer tales alimentos, tener cuidado con el sol, y de esta forma alargar y aumentar nuestra “calidad de vida” o preferimos vivir lo que nos toque con intensidad, disfrutando de la nocturnidad, viendo amaneceres, durmiendo lo imprescindible, fumando y comiendo lo que nos apetezca… Algo así pasa en el mundo, los países desarrollados están muy preocupados siguiendo las reglas y respetando los límites para seguir siendo desarrollados, lós países pobres se dedican a la intensidad de los buenos momentos, que son pocos y la visa corta.

    Un abrazo.
    .-= luferura acaba de escribir…COMPORTAMIENTO ANTI-ENGAÑOS, POR EL RESPETO CIUDADANO. =-.

  • No somos felices porque hemos perdido el gusto por las pequeñas grandes cosas de la vida. Tenemos más comida de la que podemos comer, más ropa de la que podemos ponernos y más todo de todo, y es así que no valoramos absolutamente nada. Parece que sólo nos prodigara felicidad consumir y consumir sin mesura, una felicidad de chichinabo por supuesto, porque pasado el efecto sedante del consumo volvemos a deprimirnos y a cabrearnos, porque seguimos sin tener lo fundamental: el amor a la vida por lo que es y no por lo que tienes.
    .-= Domingo acaba de escribir…Andrés Montes – Arnaldo Otegi =-.

  • Interesante artículo, Fernando. Una cosa es no sentirse feliz porque se tiene todo (lo cual no es cierto) y otra muy distinta es sentir rabia por no poder emular al gran Michael Douglas en “Un día de furia”, película que está comenzando a convertirse en uno de mis referentes cinematográficos por la irracionalidad de este sistema crédito-dependiente chutado de dinero fácil para generar una inflación que beneficia a la clase privilegiada (por llamarlo así) de siempre y que ahoga al resto en una drogo-dependencia de la que es muy difícil salir. Conmigo no van a poder, eso lo tengo claro.

  • emilio

    Bueno Fernando, no sé cómo habrá sido tu infancia, pero yo la mía la recuerdo así: teníamos muy poco, pero había más alegría: ¿no es con esto con lo que está relacionada la llegada de turistas europeos? Además, la filosofía popular así lo recoge: el hombre feliz no tenía camisa…

  • Bernardo

    Año 1978,mi padre transportista de profesión,padre de 6 hijos,mi madre no trabajaba(ama de casa),hay huelga en el sector del transporte,los dias pasan y la situación es preocupante,llaman a la puerta,somos del sindicato(CC.OO,mi padre estaba afiliado),nos dejaron comida(leche,huevos,aceite….),lo recuerdo y se me pone un nudo en la garganta,solidaridad,apoyo real,fué un momento feliz,amargo pero feliz,un compromiso con los necesitados,no teniamos nada,y saben lo que les digo,tengo más momentos de felicidad de aquellos tiempos, donde comer” un yogur “era para los fines de semana,hoy no consigo que mis hijos valoren lo que tienen a pesar de poner todo mi empeño,les explico mis vivencias,el valor del ser y no el tener y tener…por simple capricho,me decepciona por completo esa degradación de valores y la falta de amor por las pequeñas cosas,…ser felices un dia no,siempre.

  • emilio

    Para Bernardo: Por mucho que nos empeñemos, es imposible transmitir esas vivencias a nuestros hijos y a nuestros alumnos…espero que no tenga que venir una crisis para que se enteren de lo que les hemos querido explicar en tantas ocasiones…

  • Fernando Solera

    Tenéis mucha razón, amigos. Las nuevas generaciones no saben/sabemos lo que es vivir con escaseces, y por mucho que se intente transmitir esas vivencias, como apunta Emilio, no sirve de nada. Yo recuerdo que en mi infancia los refrescos estaban reservados exclusivamente para las fiestas familiares, y el resto del año había que conformarse con beber agua. Y esto lo cuenta alguien que hoy tiene 34 años, es decir, son recuerdos de hace sólo un par de décadas.

    Desgraciadamente, como ya he apuntado de manera reiterada en este blog, se avecinan tiempos muy malos. Tan malos, que a lo mejor acabamos añorando los lejanos ochenta. Que no nos pase nada.

  • Estoy totalmente de acuerdo con el comentario que ha hecho Domingo, me ha encantado, el cual, con su permiso le hago mío ratificando sus palabras.

    Estamos acostumbrados a consumir, y no sabemos valorar la escasez porque nunca nos ha faltado, pero los tiempos cambian, y ahora con la crisis, veremos a ver qué pasa.

    Un beso.

  • Yo doy fe de Costa Rica.
    El año pasado estuve 10 días y puedo asegurar que es el país donde mejor “conviven” la naturaleza y el hombre, o mejor dicho donde el hombre respeta más la naturaleza.
    .-= Javier acaba de escribir…Las torturas de la Inquisición =-.

  • El mundo se divide en ricos y pobres, pero por las dos direcciones. En África, pobres en bienes, pero ricos en humanidad. Nosotros ricos en trastos inútiles, muy pobres en humanidad. Saludos.
    .-= Javire Solera acaba de escribir…Federico: año 1 d.C (OPE) =-.

  • Albert

    Un link excepcional, y me ha gustado mucho tu post. Realmente merece la pena mirarse tu blog a menudo, encuentra uno cosas muy interesantes. Gracias!!

    Albert

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