La libertad es ser dueño de tu vida

La libertad es el gran tema de reflexión de los seres humanos desde los albores de los tiempos. Según Platón, posiblemente el filósofo más influyente de la historia, la libertad consiste en ser dueños de nuestras vidas. ¿Nos atrevemos a llevar el timón de nuestras vidas o preferimos complacer a otros? ¿Nos da miedo ser libres? De estas cuestiones intemporales hablaré para vosotros en el podcast de hoy.

libertad

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6 comentarios

  • Bernardo

    El hombre posee una libertad física que le posibilita la acción, y una libertad psicológica( también llamada libertad interior).
    Soy libre físicamente, puedo acostarme o levantarme, puedo andar o correr, puedo hacer tareas o permanecer en reposo.
    Soy libre psicológicamente, puedo decidir mi estado de pensamiento y como consecuencia elegir lo que me hace gozar y lo que me hace sufrir.
    ¿Dónde está el problema?
    Esa Flor de Loto ha venido al mundo a cumplir un papel específico y nunca se saldrá de él, por el contrario, el hombre tiene que construir su propio papel, cada hombre es único.
    Decía Tocqueville ” La Providencia no ha creado al género humano ni enteramente independiente ni completamente esclavo”.
    La libertad también es elección y yo elijo en este momento leer tu artículo y escuchar tu audio.
    Un abrazo.

  • Tú lo has dicho, Fernando: es fácil -tal vez demasiado fácil- llegar a la conclusión de que no somos libres. Pero afirmar lo contrario -somos radicalmente libres- también parece una presunción. Es más fácil estar de acuerdo con Aristóteles, cuando decía que “la virtud está en el término medio”.
    Aplicando esta frase al tema que hoy nos propones, creo que la vida da muchas vueltas y que en ciertos momentos o etapas de nuestra vida, tenemos la sensación de que somos dueños de nuestra propia vida y por tanto nos sentimos libres.
    Sin embargo, en otras etapas nos vemos sometidos por circunstancias adversas o que no controlamos y entonces nos sentimos sometidos, esclavos, abatidos.
    Ante la pregunta de Hamlet: (” ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin?) la respuesta es clara: tomar las armas…

    • No te falta razón, querido Emilio. Es en esas etapas tan duras cuando hay que tomar las armas, porque si sientes que no tienes el control, que eres como una hoja mecida por el viento, entonces ya nada tendrá sentido. Estarás vivo, pero no vivirás. Un abrazo.

  • Domingo

    La libertad me parece un concepto inasible, fuera de la medida de los hombres. No podemos ser algo que no entendemos. Hay palabras que pesan más que nosotros. No creo en la libertad absoluta y sin fisuras, todos (in)dependemos de algo o de alguien. Puede haber destellos, el libre albedrío, todo eso, pero vamos tejiendo servidumbres a cada paso que damos, de manera sorda y muy sutil. En una sociedad puerilizada como esta, donde la culpa siempre es de otro o es otro quien nos tiene que sacar las castañas del fuego, no cabe hablar de libertad. La libertad es, fundamentalmente, responsabilidad. Y la hemos delegado.

    • Absolutamente cierto, Domingo. La libertad es responsabilidad, es hacernos responsables de nuestros actos y nuestras decisiones, y eso, a menudo, es muy duro. Por eso es mucho más cómodo echarle la culpa de nuestros problemas a los demás, cuando en verdad no es así. Yo creo que lo que comentas es una mezcla de comodidad y cobardía, y así nos va, claro. Un abrazo.

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