La Reconquista de la SGAE

Para conmemorar la victoria de los cristianos sobre los musulmanes durante el período de la Reconquista, en muchas localidades del levante español se celebra desde tiempo inmemorial la fiesta de Moros y Cristianos. La SGAE de Teddy Bautista, tan afecta a colarse en bodas y en breve también en funerales, ha decidido sumarse a tan señero festejo con el fin de que los ayuntamientos le paguen su progresista tributo por la música que se interprete durante la citada conmemoración. El municipio alicantino de El Campello es hoy la nueva víctima de la mafia de intelectuales que, bajo la protección del circunflejo arco del triunfo de nuestro presidente, amenaza con silenciar los escasos momentos de alegría de que pueden disfrutar quienes no se lucran como defensores oficiales de la misma.

20.000 euros del ala es la cifra que van a cobrar los artistas gubernamentales para que en dicho pueblo puedan seguir interpretándose pasodobles como Amparito Roca o Paquito Chocolatero. A mi juicio, los Teddy Boys han elegido muy mal momento para ir asaltando los ayuntamientos a cara descubierta, creciditos que están ellos. En vísperas de una depresión económica que va a dejar el país hecho un solar, no han tenido mejor idea que sumarse al expolio de los pobres. En cambio, bien que se cuidan de no manifestarse contra las causas de sus desvelos, porque saben que si lo hicieran no podrían después hacerse la foto con el presidente que va a batir el récord de parados tras haber prometido pleno empleo. Pero como la pela es la pela y a los de la SGAE les da igual que no te puedas comprar un disco ni unos zapatos nuevos, o pagas o te quedas sin fiesta como Ramoncín se quedó sin público.

Eso es lo que le han venido a decir al ayuntamiento de El Campello, y que sin duda harán extensivo al resto de consistorios españoles. ¿Qué será entonces de los pueblos, si a sus mozos les privas de los pasodobles que les permitían frotarse con las pocas solteras que van quedando en ellos? Al vulgo nacional le puedes ir despojando poco a poco de casi todo, porque el sufriente y hastiado pueblo español ya no sabe dónde olvidó la esperanza. Pero si tenemos que revivir las penurias económicas de nuestra posguerra, al menos que no nos arrebaten la música. En esa España de nuestros abuelos, las amas de casa podían tender su pobreza en el patio mientras cantaban los desamores de un marinero hermoso y rubio como la cerveza. Sin embargo, en un futuro próximo, no sería de extrañar que inspectores de la SGAE, debidamente apostados en la azotea, las pudieran acabar multando por cantar en un espacio público, pues ya se habrían encargado primero de que les recalificasen los patios de luces. Y es que estos artistas, tan defensores de los moros como perseguidores de los cristianos, sólo buscan aguarnos las pocas fiestas que nos van dejando, para que así podamos seguir costeándoles las suyas.

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4 comentarios

  • Yo, para consolarme del cabreo y la indignación que me provocan estos personajes, recuerdo aquél concierto a final de los setenta (yo no fuí, era un crío) en el parque de atracciones de Zaragoza, en el que al rey del pollo frito le tiraron hasta TOMATES ENLATADOS.

    Por una vez, xasi me alegro de que el tóppico de bruto de los aragoneses se cumpla literalmente… 😀

    Saludos!

  • Bueno Fernando, precioso artículo, me ha gustado mucho el estilo y la redacción. Lo que no me ha gustado nada es una cosa: tienes toda la razón del mundo, y ojalá no la tuvieras pero la realidad es así. Lo que está sufriendo la cultura española es todo un expolio, por parte de estos artistas clientelistas que se han olvidado de que están ahí porque un público quiso, y que han utilizado su propio arte para el mercadeo más deleznable. Lo peor de todo es que un gobierno sigue preciándose de “socialista” cuando se nutre de instituciones como ésta, herederas de diversas dictaduras, como estandartes de una política corrompida y usurera.
    Un cordial saludo.

    Javier Solera acaba de escribir Un mundo orwelliano: esto es doblemásnobueno

  • Es una mafia con todos los vicios y actitudes de la cosa nostra,amparado por un Gobierno que lo consiente como pago a su actividad como pancarteros y su movilización por la “ceja” y la “alegria”

    Natalia Pastor acaba de escribir Quiero tu dinero

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