La represión conduce a la depresión

En este podcast, de manera excepcional, hablaré acerca de un cita de mi autoría. Hace tiempo llegué a la conclusión de que la represión, llevada a un extremo, acaba desembocando en una depresión, una de las enfermedades más duras de nuestra época. Espero que mis palabras puedan servir de ayuda.

depresión

6 comentarios

  • Domingo

    Wow, valiosísima la apreciación que introduces sobre este asunto, querido Fernando: desahogarse, sí, pero con aquellos que son la fuente de nuestro malestar. Saber dónde nace el río, vaya. A ver si es que hemos estado equivocando los sparrings toda la vida…

  • Entre las causas exógenas, Fernand0, ¿no crees que se encuentra también la educación? Por lo menos un cierto tipo de educación (tradicional) que es la que me parece que much@s hemos recibido. la educación del “Hay que ser fuertes”, hay que aguantar, “no llores”, “hay que ser un machote” por no decir “no seas mariquita”, etc.
    En resumen, eso de compartir con los demás aquello que te reprimes, en esa educación arcaica, era atribución de las mujeres, mientras que los hombres tenían que “tragar”.
    Mucho ha cambiado la educación desde entonces, pero me parece que ciertos ramalazoa perviven.

    • Tienes mucha razón, Emilio. Se ha educado, especialmente a los varones, con la idea de que llorar es de niñas o de mariquitas y cosas así. Al final, queramos o no, eso también genera fuertes represiones, que seguramente se han heredado de padres a hijos.

  • Bernardo

    ¿Cuántas veces la vida real de una persona supera con creces los relatos de libros o películas?.
    Apenas contaba 13 años cuando comencé a darme cuenta de los terribles hechos que acontecían en mi casa, y lo peor, hasta cuando duraría tanto dolor e impotencia.
    En mi casa se vivía con un estrés permanente y sostenido en el tiempo, nuestro cuerpo no es capaz de asimilar una situación como esta y el precio que se paga se transforma en enfermedades físicas o mentales.
    Siendo adolescente era el mayor de los hermanos que quedaba en casa, mis hermanos mayores habían huido como pudieron y en malas condiciones. Por delante me quedaba la tarea de proteger a mis dos hermanas pequeñas y sortear a unos padres indecentes.
    Mi madre se hizo ludópata y durante 13 años se gasto diariamente el dinero que no teníamos, se hacía con todo el dinero que celosamente habíamos guardado de nuestro trabajo, y mi padre no se lo ocurrió otra manera de desahogarse que pagándolo con nosotros…
    Claro que hable con ellos, pero no sirvió de nada, tuve cierto apoyo de algún familiar, pero la solución final vino cuando yo también me tuve que marchar de casa.
    Las secuelas no tardaron en venir, se me caía el pelo, padecí dolores de estómago, ansiedad, miedo crónico, sobresaltos por cualquier motivo, etc.
    Pero estoy satisfecho conmigo mismo, he conseguido transformar ese dolor en todo el amor que siento por mi mujer, por mis hijos, por mis hermanos, por ese vecino que necesita de mi ayuda, por ese amigo que me acompaña en los paseos por la orilla del Ebro.
    Muchas gracias por todo.
    Abrazos.

    • Has logrado salir adelante y que tanto dolor no fuese en vano. ¿Te parece poco, Bernardo? Tanto tú como tus seres queridos podéis estar muy orgullosos de tu evolución. Eres un gran ser humano porque el dolor te ha ayudado a crecer. Enhorabuena, porque no todo el mundo lo consigue. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *