Las creencias condicionan nuestra salud

(Hace dos años escribí sobre Bruce Lipton, un prestigioso biólogo celular. Ahora quiero dejaros con este resumen de su entrevista publicada hoy en LA VANGUARDIA. Si tuviéramos presente estas verdades, nuestra vidas cambiarían radicalmente.)

Es falso que los genes controlen nuestra vida. No somos víctimas de nuestra genética. La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos. Cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas. El efecto placebo consiste en que si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. Me ha sanado la creencia. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo. O creces o te proteges. Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida. Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

Las creencias inconscientes pasan de padres a hijos. Los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

 

6 comentarios

  • Y aunque no tenga razón, piensa positivo…serás más feliz

  • emilio

    Aunque en líneas generales uno puede estar de acuerdo con Lipton, cuando afirma “Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas”, parece más fácil decirlo que hacerlo. Si pudiéramos cambiar nuestras creencias “de la noche a la mañana”, el mundo sería de otra manera.

  • Mayte

    Las conclusiones de Lipton son realmente fascinantes. El problema es que conseguir lo que nos propone requiere un esfuerzo altísimo. No sé cuánta gente estaría dispuesta a intentarlo en este mundo tan material y de resultados rápidos que nos rodea.

  • La influencia de la familia y la gente que nos rodea, las experiencias vividas, la educación recibida… todo influye pero, para bien o para mal, quien dirige tu vida eres tú.
    Toma las riendas de tu vida, aprovecha lo que tú quieras y desecha lo que no te guste. Nunca dependerás de terceros pero tampoco podrás echarle las culpas a los otros.

    Un abrazo

  • Su puntito budista sí que tiene el señor Lipton en sus conclusiones. Hacer nuestras esas ideas, sin embargo, implica un esfuerzo enorme porque, en definitiva, tenemos que controlar nuestro carácter y nuestro modo de ver y concebir el mundo. Hay quienes se dejan llevar, simplemente, por el momento o el estado de ánimo, y así son felices en su día a día. Pero para quienes creemos aún en la superación y en la mejora personal como mayor logro en la vida, las palabras de Lipton pueden ser un empujón más en nuestro esfuerzo cotidiano.

  • Estoy de acuerdo con la opinión de que nuestra forma de pensar mejora nuestra línea genética a lo largo de nuestras vidas y si tenemos niños, algunos de ellos se pasa, etc.. Cuando pensamos en función de elementos externos nos perdimos el control y empieza a dudar de nuestra capacidad de hacer cosas. En fin nos llegamos a ser pesimista. Cuando basamos nuestros pensamientos en cosas que hemos vivido internamente adquirirnos más conocimientos y somos menos vulnerables a ser manipulado por fuerzas externas. Por eso el amor, por ejemplo, basada en otra persona está lleno de dudas y sentimos que hemos perdido y nos vuelven dudosos y cínicos. Pero en función de cómo nos sentimos dentro, el amor no trae duda para nosotros y incluso deseamos compartirlo con otras personas sin sentir nada perdido.

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