El destino baraja las cartas pero yo soy quien juega

Como no he encontrado una frase más adecuada para hablar del libre albedrío, hoy he elegido la que da título a este podcast y que es obra de William Shakespeare. Efectivamente, nosotros jugamos las cartas que nos da la vida pero, la gran pregunta, que también se he hecho la ciencia llegando a conclusiones tan interesantes como reveladoras, es la siguiente: ¿hasta qué punto el ser humano goza de libre albedrío, por ejemplo, a la hora de tomar decisiones?

Creemos que tenemos un margen de maniobra muy grande, pero en verdad ni por asomo es así. Esto no implica que no podamos hacer nada con nuestras vidas, pero sí que debemos aceptar y fluir mucho más si queremos que nuestras vidas sean plácidas y no un verdadero desastre por no entender algo tan básico.

Como siempre, gracias por estar ahí.

libre albedrio

4 comentarios

  • Domingo

    La pugna entre determinismo y libre albedrío tampoco la vamos a resolver nosotros en un blog a golpe de post, pero lo cierto es que de esa fricción dicotómica, de ese binomio, han salido toda clase de teorías. Yo me conformaría con poder poner las notas a pie de página y ya sería mucho seguramente 🙂

  • Estoy de acuerdo en que nuestro margen de maniobra es muy pequeño y que nuestra libertad es muy limitada por la genética, nuestro lugar de nacimiento (en un país rico/pobre), nuestra posición económica y social, educación, circunstancias familiares…
    Tú dices el hombre propone…Hay muchas formas de decirlo. No sé si recuerdas aquella canción que dice: “remo llemo en mis manos…el otro lleva el azar” o aquella otra del filósofo “dios es un niño que juega a los dados”.
    Hay que aceptar y fluir…al mismo tiempo mejorar este ‘dichoso mundo’.

    • Con tus años, a pesar de que te quedan muchos por delante, bien sabes que el margen de maniobra que tenemos es muy pequeño. Aun así, tenemos que hacer lo que buenamente podemos, pero siempre condicionados por todo lo que hemos hablado y que, desgraciadamente, llevamos grabado a sangre y fuego. Con todo y con eso hay que intentar ser felices, porque al final concluyes que eres menos responsable de lo que te ocurre de lo que siempre creíste.

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