Llueve sobre mojado

Apenas puedo vislumbrar el bloque de enfrente porque me lo impiden las gotas de una lluvia que no para de caer. Debo confesar que de pequeño me gustaba mucho escuchar el sonido del agua sobre los cristales mientras estaba en la cama. Me relajaba. Ahora en cambio no la soporto. Llegué a plantearme la posibilidad de marcharme a un país centroeuropeo o incluso nórdico, pero tras casi tres meses de lluvias ininterrumpidas constato que no sería capaz de soportarlo. Qué razón tuvo el primero que descubrió que sólo valoramos las cosas en su justa medida cuando las perdemos. Quiero marcharme de España pero me gusta el clima de aquí. ¿Qué sería del ser humano sin sus contradicciones, verdad? Por un lado me gusta mi país, pero por otro veo que va a ser difícil quedarse aquí, especialmente si queremos vivir como hasta ahora.

Y mientras no deja de llover, la gota malaya sigue minando a las familias. Me importa un pito que el Santander pierda tropecientos millones de euros, porque seguramente nos habrá robado el doble, pero me preocupa, y mucho, la deriva que está tomando nuestro país. Esta crisis la van a pagar los de siempre, los pobres, entre los que incluyo a los pobres que se creyeron ricos a golpe de crédito. De hecho ya se ha publicado que el Gobierno va a permitir que los ricos sigan sin pagar impuestos, mientras que al resto nos van a freír. ¿Qué se puede esperar de unos políticos que están en manos de los banqueros? Por eso me hace mucha gracia cuando escucho decir que vivimos en una democracia. Si yo voto a un partido concreto es para que me defienda, y no para que se eche en brazos de los grandes palanqueros de monóculo (Umbral dixit) que van a dejar España echa un solar y a los españoles en la más absoluta de las miserias.

Perdonad que sea tan cenizo últimamente, pero sigue lloviendo y no veo otra cosa por la ventana y en el horizonte que una alarmante oscuridad. Recuerdo que Carlos Javier Galán me dijo hace unos días que en los blogs hablamos de cosas que no aparecen en los medios de comunicación. Cierto. Yo le respondí que nadie puede esperar que Matías Prats, por ejemplo, nos cuente lo que va a pasar en España siendo él la imagen de una entidad bancaria. Por eso nuestra misión como blogueros consiste en explicar a los amigos lectores que “cuando llueve las calles están mojadas” (Gurdjieff). Ojalá acabe saliendo el sol para todos, también para ti, porque a pesar de vivir rodeados de corrupción, los ciudadanos seguimos siendo una gente maravillosa con la que ni el mayor de los aguaceros podrá acabar.

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5 comentarios

  • Sólo se ama de verdad aquello que te decepciona y España lo ha hecho tantas veces que no puedo más que amarla. Con el tiempo, he aprendido a quererla con todas sus contradicciones y todos sus defectos, como los tengo yo, que no soy al fin y al cabo más que uno de sus hijos. Creo que no sabría vivir en otro lugar. Antes o después el cuerpo me pediría regresar. Es una relación de amor-odio inexplicable.
    .-= Domingo acaba de escribir…80 años son, 80 nada más =-.

  • A mi también la lluvia me amuerma. De hecho, llevo una temporada pensando en muchas cosas para escribir y no sale nada concreto que me llene. Y si a mí no me llena, entiendo que dificilmente va a llenar a nadie.
    Hablando de bancos. Hace tres días, estuve comiendo con dos ex compañeros de profesión. Comentamos que estoy preparando una charla para un club de jubilados, que va a versar sobre nuestro papel como clientes de banca y cajas de ahorros. Quisiera poder trasladar a los que asistan a la charla, qué es un banco o caja por dentro, qué funestas prácticas comerciales han desarrollado en los últimos quince años y cómo los clientes hemos colaborado con nuestra pasividad a dejarnos engañar una y otra vez. Quisiera poder transmitirles los conocimientos que tengo sobre productos financieros y sobre la maldad de algunos de ellos, con la idea de que no les engañen. En fín, que por ahí iba la conversación. En un momento dado, mi amigo Tomás me recomienda la lectura de un libro publicado en 2009 y que en enero de 2010 ya ha producido su segunda edición. El libro se titula “¡Manos arriba! ESTO ES UN BANCO”.
    Si el título es ilustrativo, no te digo nada el contenido. Lo compré este martes y lo acabé el miércoles. No conozco al autor, Rafael Rubio Gómez-Caminero, pero parece que hayamos coincidido en muchos lugares. Hay párrafos en el libro que son casi transcripciones literales de mis discrepancias con mis directivos. Y hay hechos sucedidos recientemente que algunos, por puro sentido común, preveíamos hace mas de diez años. Recomiendo su lectura.
    Disculpa la extensión del comentario. Un abrazo
    .-= Armando acaba de escribir…YO NO HE SIDO =-.

  • El sol ya ni sale, Fernando, está tan oscuro, el planeta, que ni un rayo de sol aparece por el horizonte, y es que, el cielo llora de tanta pena que tiene al observar, a los ricos que sólo miran su ombligo, y ver a los que están sufriendo la pobreza de la crisis.
    .-= Maria acaba de escribir…¿Tu reacción? =-.

  • Mayte

    Todos estos aguaceros económicos no podrán acabar con nosotros, los ciudadanos, pero nos están dando unas estocadas tan grandes que vamos a salir lisiados como los repatriados de la guerra de Cuba.

    Y en cuanto a la mafia bancaria y política, me remito a un libro que me ha dejado mi suegro y del que sólo he leído las primeras 37 páginas. Se titula “La Casta” y su autor es Daniel Montero. Nada más comenzar el libro se me quedó la boca abierta ante las sinvergonzonadas de nuestros políticos y toda su cohorte bancaria, y todavía no la he cerrado. Auténticamente espeluznante, me indica que de esta forma de gobierno – una democracia totalmente inexistente -, de esta situación económica y de este caos general no es tan fácil salir, sobre todo porque aquí huele todo a putrefacto. Y si huele así, es porque está corrompido. Y si está corrompido, hay que anularlo y hacerlo desaparecer. ¿Quién será el que le ponga el cascabel al gato? ¿Tenemos algún Robin Hood vagando por las calles del anonimato y dispuesto a prestarse para semejante hazaña?

  • emilio

    No me hables de lluvia: yo me vine a “la costa” buscando también las ventajas de clima. Durante cierto tiempo me pareció un paraiso, pero este año lleva lloviendo sin parar desde el puente de la Inmaculada. Y no creas que exagero. Ayer salió un rato el sol, pero hoy sigue lloviendo.
    Eso afecta a cualquiera, pro muy equilibrado que uno sea. Y lo mismo sucede con la situación de nuestro país: Lo peor no es la crisis (eso pasa en las mejores familias). Lo peor es ver que aquí cada uno tira de una esquina de la manta y que los ciudadanos asisitmos impasibles a este espectáculo.
    Hoy decía el periódico que crece la desconfianza de los ciudadanos hacia sus políticos. Me temo que la crisis se va a llevar por delante algo más que nuestro PIB. Un abrazo: emilio

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