Los gorrones

Aunque servidor nació en los setenta y personalmente sólo conoce a los del siglo XXI, el cine y especialmente la literatura, nos han legado maravillosos gorrones que forman parte de la cultura popular. También se les podría llamar pillos, pícaros, aprovechados, jetas, pero a mí la expresión que mejor me suena es la de gorrones. Si miras a tu alrededor ahora mismo probablemente puedas encontrar alguno y con suerte, mala, unos cuantos. Ten cuidado porque mientras lees este artículo pueden estar sobrevolando algo tuyo que echarse a su boca o a su cartera. Antiguamente, cuando el hambre era plato de uso común, siempre aparecía algún pariente que elegía la hora de la comida o la cena para visitar a su familia. Los más madrugadores incluso se presentaban cuando acababas de empezar a manchar el Marca con la porra goteante de café. La santa esposa tenía que acabar poniendo un servicio más en la mesa para el gorrón que radiografiaba con la mirada el plato, al tiempo que se deshacía en parabienes y en no tenía que haberse tomado la molestia, señora.

Hoy, como ya no nos visitamos pues vivimos muy lejos los unos de los otros y sólo enterramos el colt por Navidad, que los abuelos ya están mayores, los gorrones se han modernizado con los tiempos. Ahora se apuestan en las oficinas, donde ya vive todo el mundo, junto a la máquina del café. Pasan más tiempo a su lado que Luis Varela en la serie de Telecinco. Cualquiera diría que están haciendo guardia o que directamente viven allí, pero no. Cuando ya llevan demasiado tiempo sin calentar su asiento de trabajo y no ha caído ningún pardillo a quien soplarle un cortado, matan el tiempo haciendo como que curran. Pero estas aves de rapiña tienen un oído finísimo. Tanto, que si escuchan una voz preguntando si alguien quiere un café, aunque sea desde la otra punta de la oficina, de un brinco se abalanzan sobre el dueño de tan dadivosa voz. Es indiferente que el gorrón conozca o no el nombre de su anfitrión. Lo importante es que le va a pagar el café, y todo a cambio de reírle unas paridas que el paria dice mientras se acuerda de su madre al introducir por la ranura sus monedas.

Todos lo buenos gorrones vuelven a fumar, aunque lo dejaran hace más de un año, si encuentran algún pardillo a quien escamotearle el tabaco. Cuando en una comida se paga a escote, siempre piden lo más caro, y doble ración, si puede ser. Si te vas de cañas con ellos, se sitúan alejados de la barra, estratégicamente, para que sea otro quien tenga que atender los gestos del camarero tras varios intentos baldíos para que le paguen su ronda. Y el día que por fin se marchan de la empresa, a gorronear a otra parte, claro, se despiden como los más grandes. Sus esquilmados compañeros recaudan dinero para comprarle un regalo. Y el gorrón, haciendo gala de su condición, no se digna ni a llevarles unos pastelitos a granel comprados en Mercadona. Así que ya lo sabes, amigo lector: si te encuentras con algún sujeto de semejante calaña échate mano a la cartera, deja de fumar y de cañearte y, sobre todo, llévate el café en un termo.

5 comentarios

  • Anonymous

    En esta España de pandereta y castañuelas hay muchos de estos que nombras. Yo me he encontrado a más de uno en mi periplo laboral, y es de lo más desagradable porque una, que es de natural amigable, se tiene que ver en la tesitura de esconderse o cambiar de actitud ante tipos como estos. Y haberlos, haylos. Doy Fe. TANA

  • Anonymous

    Tuve un compañero gorrón en mi trabajo en los últimos tiempos antes de prejubilarme, y a fe mía que era tal cual usted lo pinta. ¿Serán una raza específica? ¿Estarán clonados? Lo cierto es que resultan insoportables porque, aparte de gorronearte todo lo que pueden, encima se permiten una mirada de pitorreo y superioridad como si creyesen que no te das cuenta de que te están robando la cartera.
    Profesor Sibelius

  • Anonymous

    suelen ser los que mas tienen … o tienen pasta y van de sobraos, o no la tienen pero tienen jeta, osea, siempre los que mas tienen. Yo tengo poco pero suelo no gorronear .. no me mola…

  • Fernando Solera

    Gracias a todos por vuestras amables respuestas. Es todo un placer contar con vuestra participación en este blog.

  • Anonymous

    Maria Jesus Moreno Vizcaino, la mayor gorrona de Almeria, que fotocopia los tickets de feria para no pagar.

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