Los hijos maltratados

En las consultas de salud mental abundan los pacientes anestesiados, deprimidos, pusilánimes, que además padecen fobias y ataques de pánico. Tras estos síntomas clínicos, suele esconderse un trágico drama: el maltrato familiar. En muchos casos, estos enfermos son víctimas de unos padres que se opusieron a la autorrealización de sus hijos. Les exigieron que asumieran responsabilidades que no les correspondían. Como afirma Jodorowsky, son padres tóxicos, inmaduros, que se comportan como “hijos de sus hijos”. Estos psicópatas, siempre tan entrañables de puertas para afuera, en la intimidad cargan a sus vástagos desde muy temprana edad con sus problemas y frustraciones, reventando al futuro adulto. El hijo queda mentalmente programado para servir a los demás, para vivir sometido a los dictados ajenos, olvidándose por completo de sí mismo. La depresión está asegurada, pues se ha conseguido que su autoestima estalle en mil pedazos.

Estos ejemplares padres, hijos de la gran puta disfrazados de hermanitas de la caridad, siempre se erigen ante el mundo como personas modélicas. Son auténticos maestros en el arte de ocultar al resto de su familia la verdad de los hechos. Incluso pueden atreverse a tener la desfachatez de presentarse como víctimas ante los demás, silenciando premeditadamente que han sido los verdugos de sus vapuleados hijos.  Estos cobardes maltratadores llegan a manipular y chantajear hasta tales extremos, que al final a sus descendientes sólo les quedan dos opciones: o seguir sometiéndose a las vejaciones emocionales infligidas (siempre en privado) por sus sufridos progenitores, o bien escupirles a la cara una frase tan breve como diáfana: “Iros a tomar por culo”. Huelga decir que se recomienda encarecidamente la segunda opción. Se debe gritar a los cuatro vientos y soltar el dolor de haber sido engañado por estos embaucadores disfrazados de intachables padres.

La solución a este terrible problema emocional pasa por finiquitar todo vínculo afectivo con estos tóxicos individuos, liberándose así las ataduras psíquicas. Pero también pasa por permitirte realizar acciones que te devuelvan la alegría de vivir. Haz locuras, haz cualquier cosa que siempre hayas deseado hacer pero jamás te atreviste. Rompe las reglas. Sé el diablo que toda persona lleva dentro y al que de vez en cuando hay que sacar de paseo. Cualquier acción es válida, siempre que te permita acabar mentalmente con la farsa en que se convirtió tu vida, por culpa de unos progenitores demasiado ocupados en sí mismos. Tú eres el único dueño de tu destino: no lo olvides nunca y obra en consecuencia. Tus padres no te trajeron a este mundo para ser su esclavo, aunque muchos así lo piensen. Si estás aquí es para realizarte, y sólo podrás lograrlo cuando consagres tu existencia a todo aquello que te haga sentir vivo.

13 comentarios

  • Adrián J. Messina

    Yo creo que en todo este maltrato impuesto a un hijo por parte de los padres seguramente proviene también de su impotencia ante la vida, de su disgustos en las infancia, de sus deseos frustrados y su forma de sanarla es proyectar todo esta irrealización a lo más importante que puede tener un ser humano en su vida: Un hijo.
    Saludos.

  • Mayte

    No soy quien para opinar pues no tengo hijos, pero supongo que es difícil educarlos. A pesar de ello, considero que los padres no tienen derecho a destrozarle a un hijo la vida por no saber enfrentarse ellos solitos a los problemas que les corresponde torear nada más que a ellos. Volcar su frustración y resentimiento en niños pequeños sólo puede originarles graves problemas a los críos cuando lleguen a adultos.

    En esta historia, el más indefenso es el niño. Es el único que no puede defenderse, y por supuesto, el que paga todas las consecuencias de algo que ni tan siquiera comprende.

  • Estas locuras a las que aludes, estimado Fernando, suelen estar teñidas de venganza. Todo maltratador lo es porque, en algún periodo anterior, ha sido víctima de maltratos. El “iros a tomar por el culo” es, por desgracia, quizás la más poco común de las reacciones, porque requiere de una reserva de autoestima difícil de conservar por la persona que lleva tiempo siendo sometida a maltratos diversos. Es más frecuente oir noticias sobre algún que otro cuchillazo o morir en vida en el olvido de una vacía existencia sometida a la vountad del otro, que el hecho de llegar a rebelarse contra los acosadores.

    Y pensar que nuestra anfetaminizada sociedad está plagada, cada vez más, con este tipo de situaciones familiares… Sólo con pensarlo se me rizan los pelos.

    Salut!

  • No quiero cambiar el foco, pero la culpa de un niño maleducado es de sus padres en un 95%.
    Entre padres (Y madres, no te me enfades, Leyre), que putean a sus hijos y padres (Y madres 😉 ) que compensan su falta de atención con tolerancia absoluta, estamos criando una generación que miedo me da
    Y es que es ver amigos de mis hijos aparecer por casa y hay veces que no entiendo muy bien en que corral se han educado, ni buenas tardes son capaces de contestar cuando les saludas
    Eso sí, luego tendrán traumas infantiles en su madurez

  • Bernardo

    Me estremecen todas tus palabras,he vivido esa experiencia junto a mis 5 hermanos.
    Un matrimonio que no debió serlo nunca,y unos hijos que quizás no tenían que haber venido a este mundo.
    Pertenecíamos a una familia con pocos recursos,tanto económicos como culturales,seis hijos,mi madre algo enferma y un padre “ciego por su mujer” que no por sus hijos.
    Mi madre era una mala persona en todo su sentido.
    En cuanto cumplíamos la edad de trabajar,(14 años)(año 1975) y sucesivos,mis padres se encargaban de buscarnos trabajo para supuestamente contribuir al sostenimiento de la familia.
    Ninguno superamos la EGB,condenados al mundo laboral con apenas 16 años,con todo lo que conlleva esta decisión,pérdida de amigos,de contacto con el mundo juvenil,con el mundo de la enseñanza,un auténtico trauma para todos.
    El sueldo, ni lo veíamos,el sobre cerrado a casa.
    Mi madre 15 años jugando al bingo,gastando el dinero que no teníamos……,peleas,violencia, estrés,desesperación,traumas,deudas a vecinos,a familia,servicios básicos sin suministro por falta de pago y que se yo.
    Uno a uno fuimos construyendo nuestra vida como pudimos, salíamos de casa sin un duro,con la maleta y un poco de ropa,llorando a mares por sufrir este cruel destino.
    Unos padres que no te quieren,,,,hemos sufrido trastornos de la personalidad,una baja autoestima.

    No quiero dinero,quiero que me devuelvan mi infancia,mi adolescencia,ellos me la robaron,me marcaron para el resto de la vida,he ido a médicos,pero nadie te puede dar el Amor que tanto necesitas cuando estás creciendo.
    Tengo 2 hijos preciosos y una mujer fantástica,todos las noches antes de acostarme los miro y me pregunto¿como unos padres me pudieron hacer tanto daño?

    Mi padre murió,y mi madre está en una residencia,la pagamos entre los seis hermanos,cuando vamos a verla seguimos preguntándonos,¿que pudo pasar para que nos tratara así?

  • La experiencia de Bernardo es impactante, cuando menos. Y Bernardo es un tío como la copa de un pino. Hay que tener mucho valor para contar su lamentable experiencia vital. Estoy seguro de que esos dos hijos que tiene serán muy felices al lado de sus padres y no pasarán por la experiencia de Bernardo.
    Al margen de este comentario, siempre me he planteado el contrasentido que es, que para conducir un automóvil, necesites un carnet que obtienes después de una preparación y un examen y sin embargo, cualquiera puede ser padre o madre, sin carnet. Cualquiera vale para tener un hijo.
    Ser padre o madre es, físicamente muy fácil. Responsabilizarse de que esos hijos que he tenido lleguen a ser personas y se realicen mínimamente, es otro cantar. En mi opinión, ser padre o madre de verdad, con dedicación completa (que no es atosigamiento ni esclavitud, es algo mucho más complejo), y es algo muy hermoso que reporta mucha felicidad (al menos a mí) y que, además, es totalmente positivo para el resto de la sociedad en la que necesariamente vivo yo y vivirá mi hijo.
    Un abrazo.

  • emilio

    Un tema delicado el que hoy nos traes. Fernando. Como pone de manifiesto el testimonio de Bernardo, no creo que se trate de un problema que afecta a “unos pocos” y ” de forma casual y aislada”. Me parece que el tema está relacionado con la “intrahistoria” del franquismo: Me parece que ese personaje que describes, amable de puertas para fuera y maltratador en casa, es el retrato robot del franquista de los años 50 y 60. Estaban muchos de ellos cortados por la misma tijera. Y si la gente, en lugar de guardar silencio, hablara…

  • Stephan Hilson

    I hope that the abused children will be rescued and guided accordingly. It is difficult to deal with parents who objected to their children’s self-realization. I hope that the psychologists and doctors will eventually find a plan to answer the problems, which appeared in this kind of situation. It is nice if the solution to this problem could finalize everything since it could free psychic bonds with the toxic individuals. And I hope that the children will overcome their trauma.

  • Me ha impresionado bastante el relato de Bernardo. En la vida conocemos casos de padres que no lo han hecho todo lo bien que debían, . Muchas veces, incluso, sabemos que un niño está sufriendo, pero no nos vemos con fuerza para intentar arreglar una situación de la incluso se desentenderían los servicios sociales. Lo peor de todo es que, por muchos niños queridos y bien atendidos que haya, el dolor que supone la existencia de un solo caso como el que ha narrado Bernardo es suficiente para quitar la confianza en el ser humano.

  • Opino como madre que soy, y pienso que los padres que maltratan a los hijos, no deben de estar psíquicamente bien, porque no creo que unos padres sean capaces de maltratar a sus hijos, que son sangre de su carne y carne de su carne, son la prolongación de ellos mismos, me parece una salvajada que puedan hacer algo así, por eso te digo, que pienso que quiénes lo hacen, es porque no están en sus cavales.

    Un beso.

  • emilio

    Hola Fernando: he venido por si habías publicado de nuevo. Pero veo que debes estar ocupado en otras cuestiones. Un abrazo: emilio

  • Oye Fernando, creo que te quedas corto. Para finiquitar, como dices, el terrible “problema emocional” de los “hijos maltratados” y liberarse así de sus “ataduras psíquicas” -¡qué derroche de “argumentos”, el tuyo!-… ¿Por qué, ya puestos, no sugerirles directamente que les corten el cuello y echen sus miserables cuerpos a los cerdos? ¡Qué menos ante tan monstruosos padres, de ambos sexos, supongo. ¡¡¡Tú si que eres tóxico!!! Ahora vas y lo cascas. O me borras el comentario 🙂 🙂 🙂

  • JUAN BUENO

    Hola a todos, y en especial a Antonio Cabrera obviamente deberías cambiarte el apellido seria mejor terminado en -ón . . . . . . . . . .
    igual de obvio es que no sabes de lo que hablas, ni respetas las opiniones y experiencias de los de mas, personas como tu sobran en este mundo, al igual que los malos padres de los que se refiere este articulo y los posteriores comentarios.
    “LO ÚNICO NECESARIO PARA QUE TRIUNFE EL MAL, ES QUE LOS BUENOS NO HAGAN NI DIGAN NADA”

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