Los peatones iluminan las calles de Toulouse

Gracias a los amigos del blog Plano Creativo, que nos brinda las enseñanzas de Alejandro Jodorowsky y de otros muchos maestros, he conocido la noticia publicada por El Mundo que da título al artículo de hoy. Resulta que en la ciudad francesa de Toulouse están poniendo a prueba un revolucionario sistema para iluminar sus calles, aprovechando la energía cinética que producimos los peatones cuando caminamos. Y digo revolucionario porque, como dice uno de sus responsables, “caminar se asocia normalmente con un empleo de energía; ahora se demuestra que también puede producirla”.

(Fotografía del diario EL MUNDO)

Este ayuntamiento francés ha empezado a instalar a modo de prueba unas baldosas que oscilan al paso de los viandantes. El movimiento hace que un imán se desplace en el centro de una bobina y genere electricidad. La corriente eléctrica generada se transmite a una batería que está conectada a una farola. De esta forma el peatón logra iluminar la que tenga más cerca. ¿No resulta genial? Esta idea está basada en otra que surgió en Holanda, consistente en que el suelo de una discoteca tuviera baldosas oscilantes. De esta forma, cada vez que se bailaba sobre ellas se generaba electricidad. La energía generada era más que suficiente para el funcionamiento de las luces y la música del local.

Esta noticia, como tantas otras que van surgiendo, nos van demostrando que el ser humano cuando se lo propone es capaz de alumbrar ideas maravillosas. La crisis energética que está en ciernes va a condicionar mucho nuestras vidas, por eso debemos de reconocer el esfuerzo de todos los que están intentando hacer de este planeta un lugar más habitable. Los recursos con que contamos no son infinitos, y por eso más nos vale hacer un uso racional de los mismos. La Tierra nos está gritando desde hace años, y aunque nosotros estemos empeñados en no escucharla, ella siempre se acabará imponiendo. La erupción de un volcán islandés, que está bloqueando el espacio aéreo europeo, es una clara prueba de lo pequeños que somos comparados con la madre naturaleza. Por eso iniciativas como la citada del ayuntamiento de Toulouse van sin duda por el buen camino. Aquél por el que los peatones del mundo descubriremos que debemos ser la luz del planeta, y no sus meros consumidores.

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7 comentarios

  • Muchas veces la cosa mas simple (en este caso caminar), puede dar lugar a ideas muy productivas. Ayer, mi hijo mayor le regaló a mis nietos (5 y 2 años) una linterna sin pilas. Funciona por fricción de un mecanismo muy simple, que activan hasta los niños pequeños y que produce energía. El principio parece similar al de las “baldosas móviles”. Imagina la cantidad de pilas contaminantes que se pueden evitar con linternas como la que comento.
    Por otra parte y aludiendo a lo del volcán islandés, está claro de que por mucho que avancemos, todavía nos queda un trecho largo para modificar o corregir los efectos de los fenómenos naturales. En lo que va de año, aparte de lo del volcán, creo que la Tierra ha tenido tres seismos superiores a 7 grados en la escala de Richter y no sé cuántos cientos de grado menor. Y eso no hay quien lo evite.
    Un abrazo.
    .-= Armando acaba de escribir…EL TRIUNFO DE LA MEDIOCRIDAD. =-.

  • Siempre lo he dicho. Somos seres de luz, criaturas capaces de deshacer las tinieblas con buenas ideas. Si nos aplicáramos en la tarea de ser mejores, de perfeccionarnos, no habría lugar en este mundo para lo tenebroso, pero ocurre que pudiendo ser luciérnagas que alumbren preferimos ser mantis que decapiten, y así nos pasa lo que nos pasa.
    .-= Domingo acaba de escribir…Alicia en el País de las Maravillas =-.

    • Fernando Solera

      Me alegra leerte que “somos seres de luz”. Viniendo esto de una persona no creyente resulta de lo más estimulante, Domingo 😉

      Independientemente de las religiones, las creencias, etc., por supuesto que somos seres de luz. No hay otra cosa en nuestro interior, aunque permitamos con demasiada frecuencia que nuestro ego saque a pasear lo peor de nosotros mismos, con tanto bueno que tenemos dentro para compartir con los demás.

  • Yo estoy convencido de que ya existen suficientes recursos y energía alternativas al petróleo, pero no interesa desarrollarlas en su totalidad. El negocio que rodea al petróleo no permitirá que se desarrollen… el pastel es demasiado goloso como para permitir que otros se lo coman.
    Las únicas posibilidades son que el petróleo se agote o que las petroleras sean las que controlen esas energías y las dos son peligrosas.

    Un saludo Fernando.
    .-= Javier acaba de escribir…Si los economistas leyesen más Historia =-.

  • Mayte

    A mi me parece una idea genial la del ayuntamiento de Toulose. Lo malo del tema es que iniciativas como ésta son abortadas por los que tienen grandes intereses creados en otros sistemas energéticos, más lucrativos para sus bolsillos y menos para los de los contribuyentes.

    Y de resultas de todo esto, la que sufre es la naturaleza, que es la que nos ha dado cobijo desde que el ser humano apareció como una mínima expresión sobre la faz de este planeta. Ahora, esa madre que nos ampara a todos desde hace miles de años se ha cansado, como bien dices, Fernando. Y sus gritos se van a a empezar a escuchar aunque nos tapemos los oídos y nos neguemos a escuchar sus lamentos. Lo malo es que no sólo se van a quedar en lamentos sus manifestaciones de dolor por el agotamiento que ya sufre.

    En esos momentos, iniciativas como la de Toulouse son un grano de arena en medio del desierto, pero al menos alientan el esfuerzo por intentar revertir el daño tan grave que hemos causado en los recursos que nos ha brindado siempre la naturaleza.

  • emilio

    ¿Y para cuando crees, Fernando, que se implantará esta innovación en España? ¿Antes del 2999?

    • Fernando Solera

      Si sale adelante este ambicioso proyecto, seguramente lo veremos implantado en medio planeta antes que aquí. Pongamos que en el 2030, y eso pecando de optimista, Emilio 😉

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