Menos mal que todavía somos europeos

Hace exactamente un año, en plena campaña electoral y a punto de celebrarse el año IV de la era Zapatero, conocimos una sentencia del Tribunal Supremo que pasó desapercibida para los grandes medios de comunicación. Dicho fallo reconoció el derecho de las empresas españolas a despedir a sus empleados estando con la baja médica. Desde entonces, cualquier despido de esas características podrá ser declarado improcedente, pero nunca más nulo. Esto implica que la víctima del despido, además de tener la desgracia de estar enferma, perderá cualquier derecho a ser readmitida, cosa que sí sucedía antes de dicha sentencia. Por cierto, un año más tarde seguimos sin conocer reacción alguna del PSOE sobre un hecho que, sin duda, perjudica claramente a la clase trabajadora.

Pero como afortunadamente todavía no nos han echado de Europa, aunque no descarto que estén sopesando hacerlo del euro, justo un año después los españoles nos vemos parcialmente resarcidos por una sentencia, a mi juicio histórica, que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea acaba de hacer pública. En ella se reconoce el derecho que tienen todos los trabajadores europeos a disfrutar de sus vacaciones tras haber sufrido una larga baja médica. Toma ya. Esta sentencia también incluye la obligación de las empresas a compensar económicamente a los trabajadores por las vacaciones que no hayan podido disfrutar por estar de baja.

Resulta curioso que esta sentencia tampoco haya sido publicada por ningún gran medio nacional, y la haya tenido que encontrar en un periódico local como El Faro de Vigo. ¿Por qué será que ha suscitado tan poco interés en nuestra prensa, pese a que afecta directamente a los derechos de los trabajadores? ¿No será que en esta España nuestra, tan progresista y de izquierdas, interesan más las sentencias como la del primer párrafo? Porque mientras que aquí la clase trabajadora está siendo masacrada por los poderes públicos, en Europa, en cambio, todavía hay tribunales que consideran que los trabajadores también somos ciudadanos, cosa que en España se olvidó hace tiempo.

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