Metafísica para principiantes (II): el efecto placebo

En vista del interés que despierta el asunto de la metafísica, aprendamos un poco más de ella. Como el mar metafísico es tan extenso y además somos principiantes, vamos a ir poniéndonos el flotador o los manguitos, a elegir. Con ellos nos zambulliremos hoy, sólo hasta las rodillas, en unas aguas de las que todos hemos oído hablar, y que probablemente tú, como yo, también has experimentado en tu cuerpo serrano. Me refiero al llamado efecto placebo, o cómo nuestra mente estudió medicina. La medicina alopática o convencional, la de tu médico de cabecera de la Seguridad Social, reconoce sin ambages desde hace muchísimos años que ese efecto existe realmente, pues se ha podido comprobar en millones de pacientes en todo el mundo.

Consiste en suministrar una sustancia inocua, y hacer creer al enfermo que es un medicamento fabuloso. Los resultados son tan espectaculares, que hasta se han registrado casos en que han mejorado más con el placebo que con la medicina auténtica. ¿Cómo es posible que elementos como el agua y el azúcar, sin ser CocaCola, puedan sanar diariamente a enfermos? ¿Cómo es posible que nuestra curación sea más efectiva si nos dicen que el fármaco es muy caro que si es barato, o si se nos informa de que es nuevo con propiedades asombrosas que si es un clásico de toda la vida? Pero esto no es así porque lo diga mi menda, sino porque está demostrado. Existen miles de casos reales que certifican estas afirmaciones.

La explicación a este fenómeno es mental, como todo en la metafísica. Nuestra mente le dice a nuestro cuerpo que ese producto lo va a sanar, y nuestro cuerpo, que siempre la obedece, se cura. Así de simple. El paciente cree en ese medicamento y nuestro sistema inmunológico hace el resto. Lo mismo se podría decir del agua de Lourdes, o de muchos curanderos tanto auténticos como incluso estafadores que, de manera tan inexplicable como asombrosa, han llegado a sanar a pacientes terminales. La clave, una vez más, vuelve a estar en nuestra azotea. Y es que igual que habrás oído miles de veces la frase popular “Ante la duda, la más tetuda”, supongo que también la de “La fe mueve montañas”. Pues bien, esa fe es la autora de dichos milagros, mucho más que ningún curandero o agua milagrosa o medicamento de última generación.

Como dije a los valientes de la primera entrega de Metafísica para principiantes, nuestras creencias crean nuestras experiencias. Tú eres un imán que atraes para ti todo aquello en lo que crees. Por eso si el enfermo cree en su curación con una fe constante e inquebrantable, podrá sanarse; pero si cree justo lo contrario, acabará criando malvas. Lo que aquí te he descubierto hoy, como haré siempre todos lo martes, realmente no es nada nuevo bajo el sol. El Buda que regentaba la taberna de Café Quijano ya te lo dijo hace muchos siglos: “Somos lo que pensamos”. La medicina y la física cuántica ya están empezando a demostrar lo que los metafísicos saben desde la noche de los tiempos. A ti, ahora, también se te están revelando estas asombrosas enseñanzas, todavía desconocidas hasta para ese profesor tuyo tan listillo que cateaba que era un primor. ¿A que mola?

5 comentarios

  • Anonymous

    Con este artículo ¿quieres decir que todo lo que imagino es lo que se materializa? Entonces ¿puedo pensar lo que quiera que se cumplirá como lo deseo? Es alucinante – TANA

  • Anonymous

    No es una casualidad que la gente que más ilusión tiene por las cosas y más se empeña en lo que desa, lo consiga todo. Se debe a que todo está en nuestra mente, porque el universo es mental. Teniendo ese concepto bien arraigado, todo lo demás se nos muestra de forma mucho más fácil. Si el hombre tuviese eso en cuenta, la vida le resultaría mucho más amable. Profesor Sibelius

  • Anonymous

    Todo esto me parece un poco complicado pero supongo que estas en lo cierto. Nunca me ha dado por pensar en ello pero creo que mi abuela se curó de una cojera cronica cuando le dijeron que sus hijas no la iban a poder cuidar. A ver si es o no poder de la mente – Pirulo15

  • Fernando Solera

    A Tana: Aunque parezca de ciencia ficción, está demostrado que el pensamiento, que es energía, influye decisivamente en nuestras experiencias diarias. El problema, que no es moco de pavo, consiste en lograr domar nuestra mente, cuando lo normal es que sea ella quien nos domine a nosotros.

    A Profesor Sibelius: Totalmente de acuerdo con tus palabras. Si la gente no se sintiese intimidada por estos temas y los leyese con la mitad de pasión que el Marca, la vida les iría mejor.

    A Pirulo15: En el caso de tu familiar tienes la respuesta. Ella se mentalizó de que nadie la podría cuidar, y entonces optó por curarse. Lo creamos o no es una cuestión de elección, por duro que pueda parecernos pues eso implica que somos responsables de todo lo que nos ocurre.

  • Anonymous

    Este año pasado vino a España una pelicula así, la del Y tu que sabes? Dicen que era un poco rollera y habia cosas que no se entendian. Tendrian que hacer peliculas mas para el gran publico, mas entendibles.

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