Metafísica para principiantes (VII): Sé tú mismo

Debido a los malos momentos que he pasado me refugié en libros que pudieran ayudarme. Uno de esos libros fue Tus zonas erróneas, de Wayne W. Dyer. Las más de trescientas páginas de esa obra, se resumen en una frase que aparece en su primer capítulo. “En esta vida hay que elegir entre ser personalmente libre, o vivir encadenado a las expectativas que los demás tienen puestas en ti”. Con qué pocas palabras sintetizó el gran problema que media humanidad lucha infructuosamente por resolver.

¿Vives libremente tu vida, o vives encadenado a lo que los demás esperan siempre de ti? Probablemente el origen de todos nuestros males lo podamos encontrar en estas preguntas y sus correspondientes respuestas. ¿Has hecho con tu vida hasta ahora lo que has querido? ¿Has perseguido tus sueños? Sé que este desconocido te está haciendo unas preguntas tan íntimas como duras, pero responde con sinceridad, por favor. Nuestra familia nos hace creer habitualmente que somos libres para hacer lo que queramos, pero enseguida aparecen los chantajes emocionales que nos cortan las alas. A ti qué te voy a contar, ¿verdad?

Nos condicionan desde niños. Debería de estar prohibido por ley bautizar a los hijos con los nombres de los padres, o de algún familiar muy próximo. Está comprobado que resulta de lo más nefasto. El nombre tiene más importancia de lo que creemos, y si te llaman igual que algún miembro concreto de tu familia, automáticamente te están cargando con su legado personal. En cierto modo te conviertes en su sucesor, y pretenden hacer contigo lo que a ellos les resultó imposible en su juventud. Inconscientemente quieren utilizarte para vivir en tu vida sus sueños incumplidos. Y a ti que te den morcilla.

De niños tenemos sueños, ilusiones, deseos… y cuando crecemos nuestra familia se encarga de matarlos, haciéndonos creer que ha sido un accidente. En la infancia somos espíritus puros, con un poder ilimitado, pues es la etapa de nuestra vida en que la que desconocemos el significado de la palabra imposible. Pero nuestros adultos se encargan de que esa bendita ignorancia sea efímera. Con los años ellos van minando nuestra moral, dirigiéndonos “por nuestro bien”, y acaban convirtiéndonos en marionetas de sus intereses. Consiguen que, si todavía conservábamos sueños incomprendidos que jamás entraron en sus planes, tengamos cargo de conciencia por ello. Así que al final, por mucho que deseemos alcanzar una meta, nosotros mismos acabamos boicoteándonos. Logran que germine en nuestro interior un sentimiento de culpa que se convierte en un muro infranqueable tras el que estaban esperando nuestros deseos.

Si quieres ser feliz, tienes que tomar las riendas de tu vida sin mirar atrás. De nada sirve que le pidas al Universo que quieres, por ejemplo, dedicarte profesionalmente a aquello que te hace feliz, si simultáneamente sufres un profundo cargo de conciencia por querer lograr algo que nunca entró en los planes de tu familia. Cuando mueras, ojalá sea dentro de muchos años porque así podrás seguir leyendo este blog, será mejor que lo hagas con el sentimiento de que hiciste lo que quisiste. Si murieses mañana mismo, ¿estarías contento con la vida que llevaste?, ¿o por el contrario pensarías que la has desperdiciado? Buda, en su lecho de muerte, dedicó estas últimas palabras a los allí presentes: “Sé una luz para ti mismo. No imites a nadie”. A lo que yo añado, metafísico lector, el mejor de mis deseos para ti: persigue tu felicidad.

7 comentarios

  • COCONUT

    Hola fernando como estas me gusta lo de la metafisica te invito a que ojees la agina de carlos fraga aqui en venezuela el habla sobre EL MAPA DEL TESORO, en resumidas cuentas es plasmar lo que quieres y deseas en un esquema figurativo.

    saludos estas en mis favoritos

  • COCONUT

    hoy escribo sobre mi experiencia sobre el mapa del tesoro

  • Cornelio Escipión

    Hola!! debido a… cosas de la vida… también leí el mismo libro de Dyler. En aquel momento tenía 17 años y hubieron cosas que no entendí del todo. Lo que si recuerdo perfectamente, y tu lo mencionas, es lo condicionado que se ve el hombre ya desde sus primeros días de vida. Sin siquiera darnos cuenta nos vemos ya en un modo de vida y unos objetivos que para nada hemos escogido libremente. También recuerdo qeu el libro hablaba de lo negativo que era decir siempre NO! NO! a los niños sin dejarles experimentar y mostrandoles que hay cosas que no se pueden hacer.

    Me ha gustado mucho tu blog!! he llegado aquí porque los dos hemos dejado un comentario en “Yo tengo un sueño” y me ha picado la curiosidad.

    Te dejo mi blog
    http://opresiondigital.blogspot.com

    si quieres podemos intercambiar links, si te interesa puedes enviarme un mail o dejarme un comentario en el blog.

    saludos!

  • Anonymous

    Siempre he intentado ser yo mismo, a pesar de unos torturadores padres y una abuela castradora que me mantuvo pegado a sus faldas mientras me dejé. Resultado: un fallido suicidio. Por suerte, me recuperé tiempos después de semejante locura y no he vuelto a caer en esos pensamientos. Será porque también a mí me mostró la luz Wayne Dyer para ser yo mismo. Gracias por mostrar usted también la luz al mundo.
    Profesor Sibelius

  • Anonymous

    Me pusieron el nombre de mi madre y siempre he considerado que me ha marcado tremendamente. Procuro quitarme a menudo el estigma de mi madre y su desastrosa vida, pero cuesta mucho. Yo también leí a Wayne Dyer y me ayudó muchísimo. Es un libro inmejorable. TANA

  • Fernando Solera

    Gracias a todos por vuestras opiniones. Celebro que de alguna manera hayáis podido superar vuestros problemas emocionales. Nada hay tan saludable como ser uno mismo, ¿verdad? Yo estoy en ello, aunque tengo que reconocer que cuesta mucho liberarse de los estigmas familiares que tanto daño hacen.

  • Lali

    Hola, yo soy una de los 1000000000000 de personas de las que hablas arriba y he dicho que hastas aquí, que no mas, tengo 41 y si no tomo otro camino, la llevo clara. Sé que me va a costar pero lo voy a conseguir, ser yo misma, no una ilusión sino una realidad. Tengo el libro pero no lo he leído nunca, será que no ha llegado el momento.

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