Metafísica para principiantes (XVI): Principio del ritmo

Afrontamos tras el paréntesis vacacional la quinta ley hermética, conocida como el principio o la ley del ritmo. En ella Hermes afirma que “Todo fluye y refluye, todo se mueve como un péndulo, el ritmo es la compensación”. Y es que todo en el Universo tiene un movimiento similar al de las olas. Ese mismo movimiento lo encontramos en nuestras emociones. A veces estamos muy deprimidos, sin ganas de nada, para pocos días más tarde, o quizá ese mismo día, estar de muy buen humor. De hecho, el principio del ritmo nos revela que los momentos felices no son eternos. Tarde o temprano nos llevará a retroceder para luego volver a avanzar, y así indefinidamente.

A veces los seres humanos nos quedamos estancados en uno de los dos extremos, como estudiamos también con el principio de polaridad. Desgraciadamente nos solemos estancar en estados negativos: pobreza, soledad, depresión, etc. Una de las mejores maneras de mejorar nuestros estados emocionales negativos es mediante la meditación, ya sea activa o pasiva. Meditamos siempre que realizamos cualquier tipo de actividad que nos obligue a concentrar toda nuestra atención. Podemos citar algunos ejemplos de meditación activa como conducir, hacer punto de cruz, practicar cualquier deporte o incluso fregar, si ponemos nuestros cinco sentidos. Hablamos de meditación pasiva cuando, por ejemplo, nos limitamos a contemplar la naturaleza.

Quiero hacer hincapié en que el principio del ritmo está presente siempre en la Naturaleza. Las olas, el cambio de estaciones, el día y la noche, pero también en tu respiración, los latidos de tu corazón, etc. Éstas son sólo algunas de las pruebas de que esta ley rige inexorablemente nuestro Universo. Otra de ellas son las fases de la luna, las cuales tienen una gran influencia en la vida de todos nosotros. ¿Sabías que cuando la luna se encuentra en fase creciente es el momento ideal para comenzar cosas nuevas, ya sean relaciones, actividades, etc? Igualmente, cuando entra en su fase decreciente, será el momento óptimo para poner punto y final a cualquier cosa, por ejemplo, un matrimonio. Cualquier experto en Astrología te dirá lo mismo. Yo lo he comprobado y te puedo garantizar que es absolutamente cierto.

El principio del ritmo está presente en todo lo que nos rodea y también en nosotros mismos. Comprenderlo nos ayudará, como el resto de leyes metafísicas, a crecer espiritualmente. Si pretendemos que las cosas nos vayan siempre bien, estaremos persiguiendo un imposible. Y si las cosas te van mal, piensa que tampoco va a ser eterna esa situación, aunque tú tendrás que poner de tu parte también para que así sea. En última instancia somos nosotros, con nuestros pensamientos, quienes labramos nuestro destino.

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Un comentario

  • Anonymous

    Tendré que aplicármelo en mi vida porque, en el fondo, enseguida me deprimo si las cosas no salen bien. Además, me suelo culpar de todo. Esper que me vayan bien tus consejos. TANA

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