Mirando al mar

Ahora a los ecologistas de Greenpeace les ha dado por meterse con las buenas relaciones existentes entre las constructoras y los ayuntamientos. Y es que estas conciencias verdes tan pronto se encadenan como se desnudan o tiran huevos, el caso es tocarlos. Para ello acaban de publicar un apocalíptico informe titulado Destrucción a toda costa, con el que pretenden que cunda el pánico por el futuro de nuestro litoral. Y todo porque hemos querido extender el modelo de Benidorm la nuit por todo el país con el único fin de crear riqueza, sobre todo para algunos.

Advierten de que el año pasado se proyectó la construcción de tres millones de viviendas en la costa española. Sí, es cierto, pero digo yo que en algún sitio tendrán que vivir los inmigrantes que llegan a nuestro país, y que mejor que instalarlos junto al mar, pues últimamente nos vienen por el Mediterráneo. Además estamos construyendo 316 campos de golf, dos de cada tres en Andalucía, que como todos sabemos le sobra agua. Así puede que el próximo Tiger Woods se esté forjándo ahora mismo en Zahara de los Atunes.

También se quejan de que en el litoral gallego está prevista la construcción de 800.000 viviendas, cuando en dicha comunidad hay ya 300.000 vacías. Lo que no saben es que, cuando se alcance el millón sin ocupar, la Xunta podrá fomentar su alquiler con la compra de kilo y medio de percebes. Greenpeace asegura además que se está implantando en toda la costa el modelo mediterráneo de segundas residencias. Si seguimos así acabaremos teniendo una vivienda por habitante, pero la mitad de ellas sin ocupar. De esa manera ostentaremos un cuarto récord, tras los tres comentados en el artículo de ayer.

Si tienes la fortuna de estar remojando ahora tus posaderas en el Mediterráneo, probablemente estés acompañado de cientos de medusas, ya que proliferan debido a las altas temperaturas y al aumento de los vertidos. Pero supongo yo que también tendrán derecho a acercarse a nuestras enladrilladas costas, no todo van a ser carabineros y lubinas, señores de Greenpeace. También denunciáis que 350 municipios depuran mal sus aguas o sus vertidos son ilegales. Pero eso da igual, porque si congelamos el pescado y luego lo pasamos por el microondas, no habrá anisakis que se resista. Y respecto a lo que decís de que el suelo urbanizable triplica al ya urbanizado, tranquilos, que la sangre no llegará al mar. Gracias al Banco Central Europeo, este verano la dieta del bikini está sustituyéndose por la del euribor. Si a final de año llega al 5% muchas obras se van a quedar en el esqueleto, como millones de hipotecados.

Un comentario

  • Anonymous

    Sólo nosotros tenemos la culpa de la progresiva destrucción a la que se somete al litoral español. Lo malo es que ya no hay vuelta atrás. EStoy totalmente con la política de Lovelock: estamos ya en la cuenta atrás. Lo siento, pero soy totalmente pesimista y agorera al respecto. El mar no es que se nos muera, es que está ya difunto. TANA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *