Nada hay peor que perder el amor propio

“Hay algo peor que la muerte, peor que el sufrimiento… y es cuando uno pierde el amor propio” es la cita completa del gran escritor húngaro Sándor Márai, que protagoniza el podcast de esta semana. Autor desconocido en España hasta años después de su fallecimiento, supo ahondar como pocos en los entresijos del alma humana. La reflexión que da título al podcast de hoy, demuestra que sabía perfectamente de lo que hablaba. Sin amor por ti mismo, todo en la vida carece de sentido. De hecho implica estar muerto en vida.

amor

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8 comentarios

  • corazon blindado.. cuando pierdes la autoestima el vacio es atrozla gente puede putearte, incluso familia. Hay que seguir adelante. eres una persona necesaria. Sandor se suicidó. . nada cae en saco roto, he cometido errores.
    En unas ocasiones, Fernando, nuestra autoestima está en mejores niveles que en otras. Pero es difícil imaginar esa situación de la que hablas: ese terrible vacío al perderla del todo.
    Naturalmente, todos tenemos amigos y familiares que han atravesado alguna crisis de este tipo y puedo hacerme una vaga idea. Pero por nada del mundo me gustaría que mi nivel de autoestima quedara a cero. No sé qué circunstancias rodean el suicidio de Márai. Lo miraré. Pero espero que no fuera este el motivo.

    • “A perro flaco todo son pulgas”, querido Emilio. Cuando la gente te ve débil, vulnerable y perdido, se suelen lanzar a degüello como buitres con la carroña. Por eso, aunque lo perdamos todo, jamás hemos de perder un mínimo, aunque sea sólo de subsistencia, de amor propio, de respeto por uno mismo. Si tú no te respetas, nadie lo hará. Es triste, pero el hombre es un lobo para el hombre. Márai supo adentrarse muy bien en las miserias y contradicciones del alma humana.

      Un abrazo.

  • La falta de respeto hacia el prójimo es un claro síntoma de una falta de amor propio. Esto es fácil de observar en nuestras aulas. Lo más jodido es salir de esta espiral en la que uno se va cerrando cada vez más en sí mismo, negándose sistemáticamente a atorgarse la más mínima valoración como ser humano. Hay que saber detactarlo y, sobretodo, estar dispuesto a ser ayudado. Si no, las consecuencias pueden llegar a ser irreconducibles.

    Saludos!

    • Efectivamente, Samuel. Como entres en ese círculo vicioso es poco menos que imposible salir de él. Cuando la persona piensa y siente que sólo se merece cosas malas, estamos ante un problema, y de los más gordos que cualquier ser humano pueda tener que afrontar.

      Saludos!

  • Bernardo

    Siempre agradezco de corazón todas tus reflexiones, me ayudan a comprender muchas cosas.
    Como ya he comentado otras veces, mi casa era lo más parecido al infierno, no fue un mal momento, no, fueron 13 años de estrés permanente que me hicieron crecer en la inseguridad, perder autoestima, padecer depresiones (sin tratamiento médico pues estaba completamente desamparado), al final me preguntaba para que quiero vivir así…
    Conforme me iba haciendo mayor fui buscando pilares para sostenerme, pobre de mí, no me guardé un poquito de amor propio tan necesario como bien señalas.
    He sentido que no vivía mi propia vida, tanto buscar la aprobación de los demás y unas migajas de amor que dejas de ser tu mismo, no eres libre, eres un verdadero esclavo de todo y de todos.
    Los conflictos permanentes dejan huellas imborrables que permanecen en el subconsciente durante toda la vida, a veces tengo miedo irracional a las incertidumbres de la vida cotidiana, siento frustración por cualquier inconveniente que se me presenta, pero dicho todo esto, no bajo los brazos y sigo luchando por superar mis miedos y por vivir con alegría y esperanza.
    Un abrazo.

    • Lamento mucho que hayas sufrido tanto, Bernardo. Las personas que las hemos pasado canutas tenemos un problema de autoestima muy serio, y tenemos que trabajarlo en profundidad para evitar hundirnos.

      El subconsciente, que lo es todo, nos marca para bien y para mal, incluso a nivel de enfermedades, pues los traumas muy estresantes llegan a provocarnos disfunciones orgánicas. Por eso hay que ser paciente, sobre todo con nosotros mismos, y jamás perder la esperanza. Jamás.

      Un abrazo.

  • Domingo

    De nuevo has conseguido tocarme el tuétano de los huesos, Fernando. Este podcast es para llevar en el móvil y escucharlo más de una vez. El lunes que paso por la biblioteca miraré si encuentro algo de Márai, has conseguido despertar mi curiosidad, y eso que no soy muy mitómano de la literatura de suicidas, a excepción de Pavese. Creo que todos libramos una batalla diaria para no perder la fe en nosotros mismos, la clase más difícil de fe, porque uno no puede por más que lo intente engañarse a sí mismo. A veces cuesta encuentrar los motivos, pero por fortuna siempre hay alguien que te quiere o que pretende tu bienestar para recordártelos. Vamos tirando los unos de los otros y esto es posible -volvemos al podcast anterior- gracias al amor… en cualquiera de sus manifestaciones.

    • Muchas gracias por tus palabras, Domingo. Márai se suicidió ya muy mayor, sin esperanza de vida, pero supo diseccionar las miserias humanas como muy pocos. Te aseguro que te encantará. Sus obras rebosan tristeza y belleza a partes iguales, porque creo que al fin y al cabo así son nuestras vidas.

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