No busques excusas: recoges lo que siembras

Los seres humanos solemos tener el hábito de culpar a los demás cuando las cosas nos marchan mal, lo que no deja de ser una reminiscencia más de la niñez. Muchos de nosotros hemos logrado representar con gran verosimilitud el papel de víctimas impotentes, siempre a merced de terceras personas o incluso de la mala suerte en la película de nuestras vidas. Nos inventamos todo tipo de excusas para no asumir que somos nosotros quienes creamos nuestra vida a cada momento. Son nuestras creencias las que diseñan nuestro futuro, aunque no nos haga gracia admitirlo. Por ejemplo, aquellas personas que viven absolutamente convencidas de que son un desastre o de que sólo los demás tienen buena suerte, están atrayendo situaciones que refuerzan esas creencias, sumergiendo sus vidas en un círculo vicioso del que les resulta imposible salir.

Es cierto que el mundo es un caos, que millones de personas mueren de hambre cada año, y que esta crisis diseñada por los amos del mundo pretende acabar con buena parte de la población planetaria. Pero eso no debe de ser excusa para cruzarnos de brazos, sino todo lo contrario. Los seres humanos nacemos con un potencial enorme, aunque la inmensa mayoría de nosotros no lo explotamos por miedo. Como leí en una ocasión, tememos más a nuestras virtudes que a nuestros defectos, pues nos asusta pensar en lo que podríamos lograr si pusiéramos todos nuestro talento innato al servicio de un sueño. Quizá por eso el mundo está lleno de gente frustrada, que ha preferido dedicar su vida a actividades que no le gustan sólo por ganar dinero.

Vivimos condicionados por nuestro entorno mucho más de lo que creemos, lo que nos dificulta recorrer el camino deseado. Así acabamos recogiendo frutos que no nos gustan porque en el fondo nosotros queríamos plantar otra clase de semillas. Si realmente ansiamos que la cosecha del año próximo sea distinta, antes tendremos que introducir cambios en nuestras vidas, especialmente a nivel mental. Por eso es tan importante tener las metas claras, por muy descabelladas que puedan parecerles a las personas de tu entorno que “sólo quieren lo mejor para ti”. Desengáñate, el único ser de este mundo que sabe qué es lo mejor para ti eres tú mismo, nadie más. Así que no te quejes si sufres experiencias que te desagradan, porque a lo mejor ni siquiera te has tomado la molestia de meditar responsablemente sobre el sentido que le quieres dar a tu vida. Si crees que tu existencia no merece la pena, de ti y sólo de ti depende cambiarla y crearla a tu gusto desde este mismo momento. Como dijo el genial Shakespeare: “El pasado es el prólogo de nuestra vida, la vida comienza ahora”. Si te amas y crees en ti, pero no de boquilla sino a conciencia, muy pronto dejarás de tener motivos para culpar a nadie.

5 comentarios

  • ¡Qué buen análisis de la sociedad!. Como bien dices, hay mucha gente que le cuesta hacerse mayor y dejar la niñez. Hay demasiada gente que tiene miedo a enfrentarse a la vida; a su vida. Y no es que no tengan capacidades para ello, es que adptan la postura fácil de “dejarse llevar”. Y claro, luego vienen las frustraciones.
    Es verdad que la presión social es muy fuerte y que el entorno condiciona mucho. Pero es preciso saber decir NO cuando esa presión o ese entorno colisione con tus ideas o con tus ideales. Hace muchos años, un cliente mío me recomendó leer un libro que se titulaba “Cuando digo no, me siento culpable”. Era un pequeño estudio sobre cómo los demás tratamos de culpabilizar al otro utilizándolo para nuestro propio beneficio. Un poco de lo que dejas traslucir en tu post.
    Gracias por hacernos pensar. Un abrazo.

  • Mayte

    Es cierto que tememos enfrentarnos a lo que más deseamos hacer en nuestra vida, pero probablemente se deba al miedo cerval que nos inspira el fracaso si no lo conseguimos, y eso es algo que deberíamos pensar seriamente. Si fracasamos, debemos volver a intentarlo, pero vivir por vivir, como la masa aborregada y siguiendo las directrices que nos mandan porque sí, es un gran error que nos hace sentirnos frustrados y dar por perdidas nuestras vidas.

  • emilio

    Pues en esta ocasión, Fernando, no tengo muy claro el sentido de mi comentario. Es cierto que hay mucho quejica y mucho ‘frustrado’ por ahí suelto. Pero también es cierto que en muchas ocasiones, una sociedad mal organizada y estructurada te ‘para los pies’. Pienso por ejemplo en los miles de licenciados que han hecho unos estudios discretos, cuando no brillantes, y luego te los encuentras trabajando en un mcdonald o en la cola del paro: ¿no tiene uno en este caso derecho a sentirse frustrado? ¿puede uno cambiar en este caso su rumbo?

  • jose maria guerrero

    la felicidad es la aceptacion de uno mismo y de los demas. mientras no se diga la verdad a todo el que te rodea no podras ser feliz, cuando se consiguen cosas mintiendo o aprovechandote de alguien, tarde o temprano se vuelve contra ti. todo en la vida tiene un sentido y un final, que nosotros no lo queramos ver o nos de miedo. no es culpa de nadie, la felicidad no se busca ni se pierde, se crea o se tapa con la envidia, pero en el fondo podemos crearla con cada palabra que decimos, somos poetas de la felicidad, lo que algunas personas tienen miedo de encontrarla y por eso nunca la ven a su lado. la felicidad esta ahí, no en lo material, si no en tu entorno, tu familia, tus amigos, tus palabras, tus gestos, tus buenas acciones, en hacer algo que te sientas realizado y alegre cada mañana, segun con las ganas que te lebvantes seras mas feliz o menos, tendriamos que dar gracias cada mañana por abrir los ojos y ver a todos los cabrones que hay en el mundo, si estan ahí es por algo, para que pueda cambiarlos con mi felicidad, hay que ser uno mismo, se puede ser sincero pero ser autentico es algo mas, no equivale a decir la verdad sino a ser uno mismo siempre, asumiendo defectos y virtudes, a no dejarse comprar ni por dinero ni por reconocimiento social, ni por la lastima, que bonito que me ha quedado, ahora tengo que deciros la verdad, no somos libres de lo que hacemos, ni de nuestros actos, la culpa no es nuestra, no podemos cambiar somos lo que somos por nuestros genes y si eres hijoputa serás hijoputa aunque te toque el gordo, el niño o una coneja playboy. la gente es como es y punto una piedra sera una piedra aunque la tapes con una mantita y le des pienso y agua, aunque si la calientas puede cambiar de forma, no lo habia pensado, a lo mejor podemos cambiar a las personas dandoles calor y amor, a ver si va a ser que la gente es mas hijaputa cuanto menos cariño le dan en casa,?será que los padres influyen en la felicidad de los hijos y que todo tiene explicacion pero no queremos verla.?sera que la gente mala es asi por envidia y porque de pequeños los trataron peor y ahora se sienten inferiores,?será que todo el mundo nace para enseñar algo a los que le rodean? será que si tiras una piedra al aire le puede pegar a alguien en la cabeza? será que si hacemos cosas muy malas en el futuro no nos acordaremos y vendran los llantos y la infelicidad?
    sera que la felicidad es para los que no mienten nunca? envidia igual a infelicidad?
    saludos

  • MAURICIO

    La excusas impiden la buena voluntad de hacer las situaciones que la vida te deja para hacer tus propias actos en favor del bién y nunca hacer el mal.
    Si eres bueno lo bueno cosecharas y de esas frutas te alimentaras.

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