“Nos programan para ser infelices”

Durante media vida fue directivo de grandes multinacionales como Xerox o Epson. Una grave derrota profesional le permitió dar un giro de 180 grados a su vida. Fruto de esa radical transformación surgió ‘El hombre que tuvo la fortuna de fracasar’. En este libro cuenta ese proceso, en el que pasó de sentirse un profesional de éxito pero vacío, a ser un hombre plenamente feliz. Tras este párrafo de introducción, reproduciré tres reflexiones que José Luis Montes ha brindado a los lectores. Quizá puedan parecer verdades de perogrullo, pero a menudo sucede que las verdades más simples son las que más nos cuesta aceptar. Son palabras que sin duda resonarán muy fuertemente en tu interior, pero muy difíciles de poner en práctica en un mundo tan hipócrita. Dejar de ser gregario en una sociedad cuyo sistema te lo exige desde la infancia, implica necesariamente experimentar un parto muy doloroso. Pero el alumbramiento merece mucho la pena. De hecho no existe nada que la merezca más.

La falta de confianza te lleva a pensar y hacer lo que piensan y hacen los demás. ¡Y pobre de ti como te separes del camino trillado! ¡No te lo perdonan!

Las personas rebeldes y auténticas son libres, coherentes y honestas consigo mismas, y su presencia suele poner de manifiesto la incoherencia, la falsedad y la falta de valores que nos rodea. De ahí que en la sociedad occidental actual ser uno mismo sea un acto revolucionario.

Desde pequeñitos nos llenan la cabeza de mentiras acerca de cómo hemos de vivir la vida. Nos meten miedo, diciéndonos que estudiemos ciertas carreras universitarias para no pasar hambre. Nos condicionan para triunfar a toda costa, para tener respetabilidad, para tener dinero… Te venden que cuando hayas subido esos escalones entrarás en el “templo de la felicidad”. Pero es una gran mentira. Yo he vivido en ese lugar y está vacío. Porque la felicidad no está relacionada con lo que poseemos, sino con lo que somos y con nuestra capacidad para vivir en coherencia con nosotros mismos. Y a menudo la carrera por poseer dificulta, que no imposibilita, el sendero del ser.

14 comentarios

  • Productividad, competitividad… toda esa terminología sólo es una enorme zanahoria que nos lleva al fracaso personal. Porque después de haber llegado a la “meta” miras hacia atrás ¿y qué ves?
    “Ciudadano Kane” lo define perfectamente, cuando el magnate fallece en su gran mansión pronunciando una única palabra: «Rosebud». Si no la has visto, te la recomiendo.
    Un saludo.

  • Lástima que no escarmentemos en culo ajeno
    Sin embargo yo sí he tenido claro toda mi vida lo que soy. Me quedé en el Paro y supe, inmediatamente, que era igual de bueno (O de malo) que el día anterior que presumiblemente era un profesional de éxito.
    Tener pocas cosas en la cabeza, pero claritas, ayuda mucho en según qué momentos
    Me levanté y así sigo hoy, siendo igual de malo (O de bueno) que cuando estaba en el Paro, eso sí, con más experiencia

  • Bernardo

    Recomiendo este audio,
    http://www.ivoox.com/anacronismo-del-sistema-educativo-redes-87_md_571325_1.mp3.
    Comparto plenamente toda la información que se da en este audio.
    Desde el nacimiento de la Revolución Industrial,nos educan para producir como robots,el ser que todos llevamos dentro es aniquilado,todos tenemos habilidades,inquietudes muy diversas,que para nada tienen que ver con un sistema de producción como el que sufrimos,una economía basada en el consumo y la explotación.
    Pintor,escultor,trapecista, estas inquietudes no le interesan al sistema productivo,un sistema canalla,que elimina del ser humano su poder de creación,el verdadero sentido de su vida,su principal motivación para vivir.

  • De tan sencillas son complejas. Complejas para vivir en un mundo y en un entorno familiar donde lo primero es la estabilidad laboral y económica.
    En algún momento nos vendieron, y lo creímos, que la felicidad es sinónimo de estabilidad laboral, sentimental, económica… vida cotidiana sin grandes sobresaltos.

    Un abrazo

  • Mayte

    Al final compruebas que, todo lo que te dijeron de niña, era una auténtica farsa. Por tener un trabajo seguro y estable no he sido más feliz; por poder viajar, o comprarme caprichos, tampoco. Por lo que realmente he sido feliz ha sido por encontrarme a mí misma lejos de la matrix que me tenían montada, y de ser yo misma. Eso no lo enseñan ni en las escuelas, ni en las universidades, ni nuestros progenitores. Eso lo aprendemos con la vida misma, que es la auténtica maestra cuyas palabras debemos escuchar.

  • emilio

    Estas historias, de gentes a las que el éxito les provoca hastío y dan un giro a sus vidas, siempre han ejercido una “atracción fatal” sobre mí. Creo que una de las primeras de estas historias que me impresionó fue “El compromiso” ( http://www.filmaffinity.com/es/film961402.html ). Pero luego han venido muchas otras.

  • Parece que José Luís Montes haya descubierto la sopa de ajo pero, en cualquier caso, nunca es tarde para despertar y empezar a descubrir nuestro propio interior.
    Salut!

  • Sí que me gustaría leer este libro porque es de los que me gustan.

    Es verdad la falta de confianza hace que nos dejemos influenciar de los demás, estamos manipulados desde que nacemos, y más sobre todo, siendo débiles.

    Un beso.

  • He leído ese enlace que has dejado del libro, me parece muy buen libro, gracias por la recomendación. Intentaré hacerme con él. Me encanta siempre todo lo que nos aconsejas, recomiendas, nos haces ver la realidad de lo que hay.

    Gracias, muchas gracias.

  • Josep Julián

    Hola Fernando:
    Me quedo con esta reflexión de que, hoy en día, ser uno mismo es un acto revolucionario. El miedo a perder el status quo condiciona demasiado. No culpo a quien lo siente sino al sistema que genera la obediencia ciega y persigue el disenso. Quienes hemos pasado por esto sabemos lo que supone.
    Un abrazo.

  • No serán tan de perogrullo estas tres ideas de las citas, si lo fueran no estaríamos como estamos. Realmente hay que ser valiente en nuestro día a día para intentar no traicionarnos a nosotros mismos más de lo necesario. Es un equilibrio constante muy difícil de mantener. Por eso viene muy bien que de vez en cuando se nos recuerde qué es lo realmente importante. ¡Gracias!

  • emilio

    Hola Fernando: Pasaba por si habías publicado algo. Supongo que habrás aprovechado unos días de asueto para viajar, descansar…Un saludo: emilio

  • Feliz fin de semana, Fernando.

    ¿Sabes algo de Domingo?

    Un beso.

  • Es una lástima, pero la cultura imperante es la “cultura del tener”. La “cultura del ser”, que a mi juicio es una cultura mucho más saludable, no se lleva.
    Como sabes, hace ya más de 10 años que dejé de trabajar para otros; eso que llaman prejubilación o jubilación. Al revés de José Luis Montes, tuve la fortuna de triunfar en mi vida laboral. El triunfo del que te hablo no fue nada fácil, pero me reportó una inmensa satisfacción. Pude conservar mis principios profesionales y éticos durante casi 40 años de vida laboral, la mayor parte de ellos dirigiendo equipos de personas y discrepando frecuentemente de políticas “directivas” infumables. Además, pude comprobar la mediocridad generalizada de muchos “directivos” (más bien “dóciles ejecutivos”) y el miedo permanente a perder eso que “tenían”, porque solo “tenían”, no eran.
    A mí personalmente, dirigir a las personas que me tocó hacerlo, me reportó muchas satisfaciones profesionales y personales. Entiendo que dirigir (no mandar), es una de las tareas más comprometidas y reconfortantes que podemos desarrollar. Pero si no se tiene un mínimo de sensibilidad humana, no se sabrá dirigir nunca.
    En mi opinión, no son los MBA ni los Másters lo que nos hace falta para sacar a esta sociedad de la crisis que nos azota. Creo que nos hacen falta personas implicadas en los proyectos que desarrollen, sin hacer trampas y sin caer en las que diariamente les van a poner los que pretenderán manejarles. Personas independientes, con ideas claras y con esa capacidad directiva de la que hablaba antes. Estoy seguro que los hay (no entre los políticos precisamente) y que entre todos los que tenemos la voluntad de hacerlo, los encontraremos.
    Otra vez me he enrollado mas de la cuenta.
    Un abrazo.

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