Por la caridad entra la peste

En la España actual, donde se ha impuesto el ‘buenismo’ como principal norma no escrita del Estado, resulta difícil hablar de la inmigración sin que te tachen de racista, intolerante y no sé cuántas lindezas más, en el caso de que cometas la osadía de desviarte un milímetro del discurso oficial de los progres de salón. Sólo está permitido hacer encendidos elogios a los inmigrantes. Sin embargo la realidad, que tan poco gusta en La Moncloa, nos demuestra que la demagógica e irresponsable política de “papeles para todos” es desde hace años un lastre, que en breve será insostenible económicamente por sus incalculables costes sociales, tanto en sanidad como en educación.

Que la política española de inmigración, la del PSOE pero también la del PP, parezca inspirada en “La muralla” que cantaba hace treinta años Ana Belén, es un colosal disparate que todos vamos a pagar muy caro. El hecho de que seamos el segundo país del mundo que más extranjeros ha acogido en la última década (sólo en España han entrado más que en el resto de la Unión Europea junta), unido a la mayor crisis económica desde nuestra posguerra, nos conduce irremisiblemente a un estallido social.

La responsabilidad de tan inenarrable desaguisado es, sin duda alguna, de nuestra casta política. No olvidemos que los inmigrantes no vienen por placer, sino porque en sus países la miseria los está devorando. Por tanto no se les puede culpar a ellos de querer huir de donde las condiciones de vida son absolutamente miserables. Pero lo que muchos conciudadanos nuestros no comprenden, ni comprenderán en su vida, es que España no puede convertirse en la tabla de salvación para tantos millones de personas. Pese a esta obviedad, tanto el gobierno de Aznar como el de Zapatero fomentaron irresponsablemente el ‘efecto llamada’, porque a los empresarios les interesaba el abaratamiento de la mano de obra, entre otras cosas para enladrillar toda la geografía hispánica. Por eso ahora, gracias a nuestros gobernantes, podemos tener, entre contabilizados y sin contabilizar, más de ocho millones de inmigrantes. Una monstruosa barbaridad tanto económica como social, que vamos a sufrir en nuestras propias carnes.

Sorprendentemente, parece que algunos se acaban de dar cuenta de que una cifra así es insostenible, y han decidido abrir la veda policial contra los inmigrantes. Después de tantos años permitiendo y amparando que crecieran exponencialmente en muchísimos pueblos y ciudades, ahora se pretende que se marchen con sólo cantarles “Se equivocó la paloma”, a ver si con indirectas se dan por aludidos y alzan el vuelo hacia sus países de origen. Pero mucho me temo que quien realmente se equivocó y seguirá haciéndolo es el Gobierno, porque su paloma de la paz en breve va a ser abatida, y no precisamente por Bermejo.

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7 comentarios

  • En España no cabe hablar de políticas de inmigración y no cabe hablar de ellas porque, sencillamente, nunca han existido. Gobiernos de uno y otro signo se han ido haciendo trampas al solitario en este asunto, a base de parches, ocurrencias y “genialidades” varias. La única política de inmigración es, precisamente, que no hay política y cuando eso pasa nos encontramos ante un canto irresponsable a la improvisación.

    Domingo acaba de escribir El día en que todos fuimos Madrid

  • Se requiere una Ley de inmigración fuerte, coherente y profunda. De nada vale, decirles que se vayan ahora y luego vuelvan. Todos los partidos deben reflexionar y dejarse de bobadas en este tema. Un abrazo.

    fernando acaba de escribir BARCELONA Y MADRID ENTRE LAS 20 CIUDADES MAS CARAS DEL MUNDO

  • Hemos pasado del “efecto llamada” a detenciones selectivas y deportaciones a granel,con cupos por objetivos en comisarias.
    Es terrible ver lo nocivo y peligroso que es este “buenismo” absurdo de un Gobierno que ha provocado miles de muertos en aguas del Atlántico, y que ahora trata como ganado a aquellos a los que animó a buscar un futuro mejor,que simplemente era un futuro/trampa.

    Natalia Pastor acaba de escribir Seguimos sin saber la verdad

  • emilio

    Hola Fernando: El problema de la inmigración, en mi opinión, no lo puede resolver ni una Ley fuerte ni una política de inmigración de dimensiones nacionales.
    Een mi opinión, la solución es una política económica de amplias miras.
    Lo mismo que España ha recibido una lluvia de millones de los fondos europeos durante más de 20 años, el norte y la costa occidental de africa necesita un verdadero “Plan Marshall”: ¿por qué no?

  • Mayte

    Nos encontramos ahora con un problema gravísimo por la irresponsabilidad de nuestros gobernantes, los de un lado y los de otro. Tienen la culpa ambos, pero lo vamos a pagar los auténticos españoles ante las revueltas, robos, delincuencia y todo lo que el desempleo y desarraigo que también va a golpear fuertemente a ese colectivo. A veces pienso que, como esto siga así, podemos acabar como los indios norteamericanos: exterminados prácticamente por los inmigrantes que llegaron a aquellas tierras, y reducidos a reservas donde seguir subsistiendo. No sé, a veces lo veo todo tan trágico …

  • Querido Fernando,

    Frente a esto, ¿qué propones? La cuestión es demasiado difícil…

    Un abrazo

    Ángela Paloma acaba de escribir “No a Bolonia”

  • teshuvah

    Estoy harto de ver gente de todas partes menos de mi pueblo. Hay más extranjeros que españoles, y esto es imparable. Se nacionalizan, y llaman a más familiares, que se nacionalizan y llaman a más familiares. ¿Es esto normal? ¿somos tan sumamentes subnormales y estúpidos los españoles para permitir esto?. Hay que sacar un partido estilo nazi si es necesario, porque esto no se puede permitir.

    Ya no habrán blancos en Europa. El mestizaje es una puta mierda. Yo he viajado por América. Y sí, hay gente bella, pero carecen de cerebro. El mestizaje produce aberraciones. Solo vean América como es.

    Si quieren mestizos, que los manden a América. Pero nosotros tenemos derecho a ser como somos, con nuestro estilo de vida, y por qué no, ser blancos, y que nuestros hijos no se mezclen con esa chusma.

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