¿Por qué no soy feliz?

Un amigo me ha escrito esta mañana, un amigo de esos que no conoces en persona pero que sientes ya como parte de ti. Me comentaba que no era feliz, y me explicaba brevemente los motivos de su desdicha. Al final, las razones vienen a ser muy similares en cada ser humano. La mayoría de ellas se deben a relaciones humanas conflictivas o tóxicas. Mandamos poco a la mierda, señores, y eso luego se paga caro. Sí, sé que no podemos estar enemistándonos con todo el mundo a todas horas. Pero también sé que no podemos vivir en estado de permanente represión. O sea, siendo modositos, prudentes y serviles, arrastrándonos como si fuésemos felpudos. O en realidad sí que podemos vivir así, pero no deberíamos, al menos si no queremos acabar tan mal como quien suscribe estas líneas.

Está muy bien lo de amar al prójimo como concepto. Pero cuidado, tampoco obviemos que Jesucristo añadió lo de “como a ti mismo”. Todo empieza por ti. Repito: todo empieza por ti. Si tú no te quieres, no te valoras, no te respetas, ¿cómo puedes creer que lo van a hacer los demás? Y para quererte has de escuchar a tu corazón, y no al parloteo mental de la loca de la casa que tenemos dentro de nuestra cabeza. Has de escuchar el silencio, pasear si puedes en soledad por la naturaleza y descubrir qué sobra en tu vida. Iba a escribir qué falta, pero con los años te das cuenta de que en realidad a ti y a mí nos sobra casi todo. Tenemos sobredosis de muchas cosas, pero un déficit muy fuerte de amor, especialmente de autoestima.

No sé si mi querido amigo llegará algún día a ser feliz. Lo que tengo claro es que para dejar de sentirse tan desdichado hay que depender menos de la aprobación ajena, y mandar más a la mierda. Y en los casos más graves, los de esos especialistas en amargarte la existencia porque no te quieren, sólo te queda la opción de mandarlos a tan escatológico emplazamiento para siempre. Acéptalo y sigue adelante. Quien bien te quiere no te hará llorar. El refranero español, por una vez, está equivocado. Si te preguntas por qué no eres feliz, piensa en todo lo que te sobra. Reflexiona acerca de todo aquello de lo que puedes prescindir, de lo que ya no te aporta nada, sólo disgustos y pesares. La vida no consiste en acumular, sino en desprenderse y liberarse para poder volar. Sólo así algún día quizá podrás vislumbrar mínimamente aquello que los filósofos vienen debatiendo desde tiempos presocráticos: la felicidad.

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3 Comments on "¿Por qué no soy feliz?"

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